A principios de este año el Superintendente de la Policía (antes segundo al mando del FBI en Puerto Rico) y el Secretario de Justicia acordaron con las autoridades federales referirles los casos de asesinatos ocurridos durante un robo de vehiculo de motor, robo a bancos, por uso de armas ilegales, entre otros delitos. Mediante el acuerdo se incrementa la participación del FBI en las investigaciones criminales y el número de casos de esa naturaleza en la jurisdicción federal. La incapacidad de estos dos funcionarios no se oculta con un asimilismo servil y vergonzoso.