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María Luisa Rivera
Comité de Salud del MST
Introducción:
En Puerto Rico corren dos sistemas paralelos de servicios de salud: uno público y otro privado. Se estima que la mitad de la población se atiende principalmente en uno de los dos sistemas. Los recursos que cuentan para atender a sus respectivas poblaciones varían. Es por esto que durante muchos años se ha hablado de la desigualdad imperante al recibir servicios de salud.
En la prensa, radio y televisión se ha enfatizado en los pobres servicios de salud del sistema público. Sin embargo, no se ha analizado a profundidad porqué los servicios en el sistema público han ido deteriorando. Tampoco se han mencionado los múltiples aspectos positivos que ha tenido la prestación de servicios en los hospitales de gobierno.
El análisis ha sido parcializado para justificar el plan del gobierno de privatizar los servicios de salud. Es por eso que le han hecho creer al pueblo que los servicios a nivel privado son de la misma calidad para todos los que se atienden en privado, lo que no es cierto.
Se hace necesario, pues, que hagamos este análisis, así como también que evaluemos cual ha sido la experiencia de privatización de hospitales en Puerto Rico, a qué responde la política de privatización del gobierno y cuáles serán las consecuencias de la llamada reforma de salud.
Servicios públicos de salud:
El primer vínculo del paciente que busca servicios de salud en el gobierno son los Centros de Diagnóstico y Tratamiento (CDT), uno en cada pueblo. Estos son los llamados centros primarios. Las mayores deficiencias a este nivel son:
- pocas o ninguna medicinas
- falta de programas de prevención y educación al paciente o a la comunidad
- falta de material y equipo necesario a nivel primario
- falta de médicos competentes que resuelvan lo básico y refieran a tiempo cuando es necesario.
- sobrecarga de pacientes por la carencia de medicinas y servicios en los CDT
- falta de personal y equipo para resolver efectivamente los problemas de salud de la población que atienden
- el equipo y personal no da abasto para atender la sobrecarga de pacientes que genera la situación anterior
- faltan planes adecuados de mantenimiento y reposición de equipos
- hay facultad y administradores que no cumplen su jornada completa
- hay escasez en áreas subespecializadas como neurocirugía y ortopedia
- hay servicios que no se ofrecen como trasplante de médula y otros órganos
En todos los niveles los trabajadores tienen bajos salarios y una mísera aportación gubernamental al plan médico. En muchos sitios las presiones de trabajo son enormes. La labor y el riesgo que asumen los trabajadores de la salud no son reconocidos. El resultado es que a menudo se trabaja en un ambiente hostil a trabajadores, pacientes y familiares.
Todo esto es cierto del sistema público, como también es cierto que son los únicos que no pueden decir que no: se recibe al paciente con plan y sin plan, con medicaid o sin medicaid. Cuando en privado al paciente se le agotó el plan médico, lo envían al hospital público. Si el plan no le cubrió la vacuna al niño, este va a la unidad de salud pública, si la enfermedad es muy complicada y requiere servicios supraterciarios va para Centro Médico. ¿Y por qué de esto no hablaron Roselló y los legisladores de todos los partidos? Porque había que desacreditar al máximo el servicio público para justificar la privatización.
Servicios de Salud Privados:
Pero hay que analizar los servicios de salud privados. ¿Son realmente de calidad e igualmente accesible los servicios?
La mayoría de los que usan el sistema privado se atienden a través de un seguro médico. Estos varían desde una cubierta total hasta cubiertas tan limitadas que parecen reflejar las necesidades del patrono que quiere pagar menos o las del plan que quiere ganar más, pero definitivamente no reflejan las necesidades del paciente.
Los planes usan diversas tácticas para ganar más: excluyen condiciones pre-existentes, suben las primas de acuerdo a la utilización (los más enfermos pagan más), limitan estudios diagnósticos, tratan de excluir al enfermo, muchos no tienen cubierta para enfermedades catastróficas, la cubierta de medicamentos es deficiente o es tan cara que el paciente opta por no tenerla. más recientemente se han inventado las cubiertas de cuidado médico administrado o "coordinado", donde usted siempre va primero al médico primario y éste decide que servicios usted necesita. Por lo general el plan le paga al grupo de médico una cantidad fija por persona o familia irrespectivo del número de servicios que requiera. Así que el dueño del grupo va a procurar racionar el servicio para aumentar su ganancia.
De otra parte, los médicos utilizan excesivamente la tecnología avanzada aumentando los costos y exponiendo al paciente a estudios innecesarios. Como los planes pagan más por procedimientos y cirugías que por la evaluación cuidadosa del paciente, los médicos caen en el abuso de hacer más procedimientos de lo necesario. Como cuestión de hechos el porciento de cesáreas es dos veces mayor en la práctica privada que en los hospitales de gobierno a pesar de que el número de embarazos de alto riesgo es mayor en los hospitales de gobierno. ( Del año 1991 al 92 el porciento de cesáreas en los hospitales públicos fue de 23% y en los privados 59%)
Otro factor importantísimo a considerar no mencionado en la llamada Reforma de Salud es la industria farmacéutica. Esta, aumenta los costos de medicamentos y vacunas de año a año por encima del costo de vida y genera ganancias inimaginables. Además, son responsables del alto costo de sueros, alimentación por vena, equipo de hospital y alta tecnología. Esto infla los costos de hospitalización, servicios y medicamentos.
A los hospitales por su parte, le interesan las hospitalizaciones y la reducción de gastos en el paciente hospitalizado, pues los planes médicos le pagan una tarifa fija por día. Sus dueños y administradores son felices si el médico usa el medicamento más barato, manda pocos laboratorios, no usa nutrición por vena, da de alta rapidito y admite muchos pacientes.
Los envejecientes:
Entre ambos sistemas, el público y el privado, se mueven los envejecientes. Cerca de medio millón de envejecientes en P.R. están cubiertos por Medicare. De estos, 125 mil reciben servicios en el gobierno pues solo tienen la parte A (cubierta de hospital) que no cubre los servicios médicos. Los otros 325 mil tienen la parte B (cubierta médica), la que cubre los servicios médicos, laboratorios y hospital, pero tienen que pagar 20 porciento de todos los servicios médicos, laboratorios, rayos X, etc., cerca de $600 de deducible por hospitalización y los primeros $100 en servicios médicos cada año. Además, Medicare no cubre medicinas. Esto obliga a que otra parte de ellos se atienda en el sistema público.
La industria de la Salud en Puerto Rico:
EN RESUMEN, vemos que son muchos los sectores envueltos en la industria de la salud:
- los usuarios - subdivididos en dos grandes grupos - un grupo constituido por los pobres, desempleados, envejecientes de escasos recursos, los empleados bajo el nivel de pobreza que se atiende en el sistema público gratuito y deficiente. Otro grupo constituido por los trabajadores y sus familias que se atienden en el sistema privado con diferentes planes médicos, muchos de ellos subasegurados. Ambos requieren del gobierno que los defienda de los mercaderes de la salud.
- las aseguradoras - que quieren hacer ganancias a expensas de cubiertas médicas deficientes o de aumentar las primas. RECHAZAN cualquier control del gobierno mientras intentan cada vez con más éxito controlar la práctica médica.
- los proveedores de servicios - (los médicos, hospitales, laboratorios, etc.) que buscan aumentar sus ganancias a pesar de los controles del plan médico. RECHAZAN cualquier control de costos por parte del gobierno
- la industria farmacéutica - que además de patrono, se lucra salvajemente a través de la venta de medicamentos y suplido médico, y RECHAZA cualquier control de precios o imposición contributiva amén de lesionar el ambiente y la salud de los obreros
- el gobierno - que ha fracasado como proveedor de servicios de salud a los pobres y que nunca ha fiscalizado los servicios a nivel privado.
El balance de fuerzas desgraciadamente ha favorecido el lucro de unos sectores privilegiados en contra de la salud del pueblo. El aumento en los costos de la salud ha sido de tal magnitud que cada día el gobierno se ve más imposibilitado de resolver la crisis de salud. La insuficiencia de fondos unidos a la mala administración y la falta de una política de salud orientada a la prevención han llevado al descalabro de la salud pública.
Por otro lado, la situación económica de los hospitales privados, en los últimos años, ha ido empeorando. El número de pacientes con planes médicos o que pueden pagar no creció con la misma rapidez que los servicios hospitalarios. El énfasis en la medicina y cirugía ambulatoria es cada vez mayor. El resultado es que el número de camas ocupadas (% de ocupación) ha disminuido en los hospitales privados. En su afán de atraer pacientes, los hospitales invierten en tecnología cada vez más sofisticada y cara. Mercadean para que se consuma esa tecnología. La competencia es cada vez mayor. El resultado es que muchos hospitales se han acogido a quiebra y otros luchan por evitarla.
Los administradores privados han analizado la situación para buscar alternativas a su crisis económica. Una de las alternativas planteadas es precisamente que se privatice el sistema público de salud. Esperan que la inyección de pacientes con el plan del gobierno llenen sus camas vacías y aumenten sus ganancias.
El gobernador de Puerto Rico, Dr. Pedro Roselló, es un cirujano pediátrico proveniente de la practica médica privada. El Dr. Roselló y el Partido Nuevo Progresista, como buenos representantes de ese sector empresarial, han hecho suya la solución. Por su parte, el Partido Popular Democrático comparte la misma visión empresarial, aunque hubiesen querido implementarla más lentamente. Es por eso que no fueron consistente en su oposición y terminaron votando a favor de la Reforma de salud, con algunas excepciones.
El compromiso con ese sector empresarial es realmente la verdadera razón de la privatización de la salud pública en Puerto Rico. Los intentos de privatizar no son nuevos en Puerto Rico. Hay poco más de una década de experiencias.
Experiencia de privatización en Salud:
El pueblo de Puerto Rico sabe lo nefasto que ha sido la privatización de algunos hospitales en Puerto Rico. A principios de la década del '80 pasaron a manos privadas 7 hospitales públicos: Aguadilla, Yauco, Guayama, Arecibo, Manatí, Carolina y Fajardo. El Hospital Pediátrico pasó a manos de la Universidad de Puerto Rico. Posteriormente, la mayoría de estos hospitales se fueron a quiebra. El único que ha tenido éxito es el de Manatí que está ubicado en un pueblo pudiente con bastantes industrias y por ende planes médicos.
La experiencia del Hospital de área de Carolina es bien elocuente. En distintas instancias se denunciaron experiencias de discrimen donde se intentaba favorecer las admisiones de pacientes con planes médicos sobre los médicos indigentes. El afán de lucro del Licenciado Max Oliveras llevó al empeoramiento de los servicios y la eventual quiebra del hospital y su regreso al Departamento de Salud en unas condiciones deplorables.
El contrato de equipo médico para el Hospital de área de Carolina fue denunciado por la Contralor como uno leonino. La situación se remonta a abril de 1984 cuando el entonces Secretario de Salud, Dr. Rivera Dueño, acuerda con la HMCA de P.R. (subsidiaria de la 'Hospital and Medical Corporation of America') que esta provea al Hospital de Carolina un equipo médico valorado en $6.8 millones y Salud le pagaría a la Corporación $163,350 mensuales por 10 años para un total de $19.6 millones. Esta descomunal cifra en intereses haría babear al banquero más colmillú.
De igual modo, el 12 de junio de 1984 se hizo otro contrato con la misma corporación para suplir el equipo del Hospital de Manatí. El equipo costó $4.7 millones y el gobierno pagaría $163,350 mensuales por 10 años para un total de $19.6 millones. No se estableció cláusula para Salud adquirir el equipo antes de los 10 años por un costo menor.
La otorgación de la administración de hospitales a corporaciones privadas ha sido la vertiente de privatización favorita del PNP. Pero hay otras vertientes ensayadas por el Partido Popular. Esta es los contratos de servicios.
El ejemplo que salió con mayor claridad a la luz pública fue el contrato firmado a fines del 92, por el entonces Secretario de Salud, Dr. Soler Zapata a la 'Fajardo Internal Medicine Corp.'. Este era para que la corporación diera servicios de Medicina Interna en los CDT de la región y consultoría a la sala de emergencia del Hospital de Fajardo. El contrato fue por $1,130,400 por siete meses de servicios. El Dr. Garib pretendió defenderse diciendo que habían visto 4,000 consultas y que eran para 16 médicos (o sea, $70,000 para cada médico en siete meses). Un médico del sistema público gana alrededor de $24 mil al año.
Sabemos que existen otros contratos de servicios pero desafortunadamente los números permanecen en cuartos obscuros. Estos contratos son otro factor en el aumento de los costos de salud en los hospitales de gobierno pero de eso ni el PPD ni el PNP le hablan al pueblo.
Ley 103 de 1986 (Ley de privatización de hospitales)
Luego de la experiencia negativa de privatización de hospitales donde el lucro fue la orden del día, se creó la Ley 103 de 1986 para regular la privatización de nuevos hospitales y tratar de establecer unas garantías. Desde su creación no se privatizó ningún otro hospital. Así que el PNP decidió quitar los escollos y facilitar la obtención de ganancias del sector privado para que estos se interesaran de nuevo.
Como cuestión de hecho el gobierno acepta sin lugar a dudas que las compañías privadas vienen a generar ganancias. Las ENMIENDAS APROBADAS, a principios de agosto de 1994, a la Ley 103 de 1986 sobre Privatización de Hospitales así lo garantizan.
En la Sección 2 sobre intención legislativa añaden un párrafo que lee: "Aunque las compañías contratadas PODRÁN OBTENER GANANCIAS ECONÓMICAS por la administración de facilidades hospitalarias y planes médicos, siempre deberá prevalecer el sentido y compromiso social para la clase médico-indigente de PR." (pág. 2, P del S 384).
Para facilitar el lucro de los privatizadores y aseguradoras, y para conseguir quien compre los hospitales, el PNP hace varios cambios importantes:
- Al estudio de viabilidad requerido a las compañías privadas antes de firmar contrato con el Departamento de Salud, se le elimina el requisito de ser un estudio por una firma independiente del gobierno y de la compañía contratante.
- Se elimina por completo la sección que establecía que en la Junta Directora de la facilidad privatizada tenía que haber dos miembros de la comunidad que no tengan interés económico con la corporación y que respondan a los residentes del área y a los consumidores de salud del área.
- En su lugar, se crea una Junta Asesora nombrada por el Secretario de Salud que no tiene autoridad ninguna para intervenir en la administración de las facilidades.
- Se aumenta de 2 a 5 años el término del contrato.
- Se autoriza al Secretario a hacer excepciones a la cláusula que dice que una misma corporación no puede administrar más de una facilidad terciaria o más de dos subregionales o más de cuatro CDT.
- Se autoriza al Secretario a arrendar las facilidades.
Reforma de Salud (Ley 73 de septiembre de 1993)
La Ley 73 del de septiembre de 1993 (Reforma de Salud) crea la Administración de Seguros de Salud (ASES) y establece que la responsabilidad del gobierno será negociar con las aseguradoras un seguro de salud con una cubierta supuestamente "amplia" basado en el cuidado administrado (HMO), que como vimos tiende a racionar los servicios a base de costo - ganancia y no de calidad.
Lo que vemos es al gobierno entregando la mayor parte del dinero del Departamento de Salud a la industria privada quitándose de encima la responsabilidad de proveedor de servicios de salud y transfiriendo el riesgo económico de mantener la salud a la industria privada cuyo interés es el lucro.
La Ley de Reforma de Salud no crea ni una sola medida sobre el aumento vertiginoso en los precios de medicamentos, que es tres veces mayor que el aumento en el costo de vida. Tampoco regula el problema de las demandas que aumentan los costos de salud en un 30%, como consecuencia de la medicina defensiva. No toca el problema de la mala distribución de los recursos médicos que están concentrados en Área Metropolitana, mientras escasean en otras regiones, la escazez de enfermeras que emigran o cambian de trabajo por lo mal pagas que están. Es FALSO que La Reforma quiera resolver el problema de acceso desigual a los servicios de salud. Es falso que quiera mejorar los servicios médicos de nuestra gente. En realidad, la Reforma es parte de la política de privatización que ha adoptado el gobierno para disminuir los gastos gubernamentales y la deuda pública. En el Departamento de Salud, eventualmente se perderían 22,000 empleos y el derecho del pueblo a recibir servicios de salud gratuitos. Cada año, con la renovación del contrato con las aseguradoras el gobierno disminuirá más el dinero que aporta al mantenimiento de la salud y exijirá mayor aportación económica al pueblo trabajador.
La Reforma en Fajardo:
El plan piloto de la Reforma comenzó en Fajardo. Los datos que han dado a la luz pública dicen mucho de lo que se avecina. Inicialmente el gobierno dijo que invertiría $18 millones en 60,000 médico indigente, o sea $300 al año por persona. Si en el sector privado se gastan $1219 al año por persona, ¿cómo Roselló va a garantizar servicios de calidad invirtiendo menos dinero por persona? Según los días corrieron subieron a $29 millones y bajaron a 32,000 los indigentes. Ahora los elegibles son 47,000 pero no sabemos los fondos disponibles. El PNP va a necesitar una inyección de fondos federales para cubrir los costos de su Reforma. Si no aprueban pronto la Reforma Clinton o envían más fondos del Medicaid los "reformadores" se ahogarán en números.
La Cruz Azul de Puerto Rico se llevó el contrato de la tarjeta de salud para la región de Fajardo. Ha anunciado que tiene 34 centros primarios (6 de ellos son Centros de Diagnóstico y Tratamiento o CEMPRI del gobierno que no han logrado privatizar). De esos 28 tienen asignado como hospital al Hospital Regional de Fajardo que al gobierno se le ha hecho difícil privatizar. El lodo que el Dr. Roselló lanzó contra el sistema público le rebota en su contra como un boomerang. Por su parte, las farmacias del Este denunciaron las presiones indebidas a que fueron sometidas por La Cruz Azul para obligarlas a suplir las medicinas a los pacientes del gobierno. La Cruz Azul en un acto represivo sin precedente les canceló otros contratos que no tienen que ver con el gobierno.
La improvisación ha sido la orden del día en la implementación de la Reforma. Durante meses, el gobierno ha tenido que pagar tres cuentas en vez de una: el seguro médico de la Cruz Azul, los gastos del hospital de Fajardo, incluida la nómina de 400 empleados y los contratos de asesoría administrativa. El balance es un aumento en los costos de salud sin que el servicio haya mejorado.
Pero poco le importa a nuestros gobernantes, el dinero del pueblo ni mucho menos la salud del pueblo, la Reforma de Salud o la Deformación del sistema público va para Guayama próximamente.
Que sostenemos y que proponemos:
La Reforma de Salud de Roselló no resuelve el problema de acceso desigual. Los más pudientes seguirán recibiendo servicios de mayor calidad, ya sea pagando directamente o con planes de cubierta amplia.
Los trabajadores y sus familias seguirán subasegurados peleando cada año con el patrono para conseguir mayor aportación patronal y con los planes para que no le reduzcan la cubierta.
De los 1.7 millones de personas que actualmente se atienden en el sistema público, medio millón tendrán que pagar su propio plan médico pues el gobierno reconoce como médico indigentes a solo 1.2 millones. Los llamados médico indigentes recibirán una cubierta limitada a través de los mismos hospitales de gobierno privatizados y de los centros asignado, cuyo interés principal es racionar los servicios para aumentar las ganancias de las corporaciones médicas. Los envejecientes son el otro sector que se proponen reducirle los servicios gratuitos, obligandolos a atenderse a nivel privado con el Medicare que le exije el pago de $600 de deducible de hospitalización, los primeros $100 de servicios médicos cada año y el 20% de todos los servicios.
Los mercaderes de la salud seguirán lucrándose ahora con un mercado nuevo que en el momento que se agote o amenace sus ganancias lo echarán a un lado y el gobierno que resuelva como pueda.
Que proponemos:
Se hace necesario que los trabajadores de la salud y los usuarios nos unamos para elaborar unas propuestas de cómo mejorar los servicios de salud. En ese espíritu, el Comité de Salud del Movimiento Socialista de Trabajadores presenta un programa de lucha preliminar que estamos seguro habrá de enriquecerse con discusiones y experiencias futuras.
A corto plazo:
- INTENSIFICAR LA CAMPAÑA CONTRA LA PRIVATIZACIÓN pues al privatizar, una parte de los recursos económicos de Salud irían a generarle ganancias a las compañías privadas, lo que restaría dinero para mejorar los servicios médicos.
- Exigir el control de precios de medicamentos, sueros, equipo de hospital, etc.
- Exigir a las industrias farmacéuticas que las medicinas producidas en P.R. se vendan a un precio más bajo pues la mano de obra es más barata y no hay gasto de transporte.
- Reorganizar el Departamento de Salud de manera que se enfatice en la medicina preventiva. Esto debe incluir:
- un plan de educación a las comunidades a través de los CDT, escuelas y organizaciones comunitarias; este plan debe enfatizar en la prevención de las principales enfermedades (como las cardiovasculares y respiratoria)
- orientar la enseñanza en la Escuela de Medicina hacia la medicina primaria y a ver al individuo y las enfermedades que le aquejan dentro de su contexto social (alcoholismo, tabaquismo, drogas, tensiones)
- ampliar del programa de vacunación para incluir no solo las vacunas de la niñez sino aquellas indicadas en los adultos como la vacuna contra el tétano, influenza, pulmonía y hepatitis
- llevar los programas de vacunación a las comunidades y centros de trabajo
- activar los programas de detección temprana de enfermedades (pruebas de tuberculina, papanicolau,etc) y llevar estos programas a la comunidad.
- enfatizar en la lactancia que disminuye el gasto en leches preparadas y disminuye los gastos médicos durante el primer año de vida.
- Reformular los servicios de salud mental para desenfatizar el tratamiento con drogas y utilizar otros modelos de intervención que incluyan psicoterapia, talleres protegidos, terapia de familia. Esto requiere mejorar la coordinación de los distintos servicios (médico, trabajo social, psicología, psiquiatría y rehabilitación) eliminando la jerarquía.
- Mejorar los CDT con medicinas de mantenimiento en cantidad adecuada y medicinas para las enfermedades agudas más frecuentes; se deben utilizar más los CDT en los programas preventivos que mencionaramos antes.
- Crear salas de parto ambulatoria atendidas por personal diestro que no tienen que ser médicos.
- Mejorar el sueldo y beneficios marginales de los trabajadores de salud para así poder reclutar y llenar las plazas vacantes, sobretodo de enfermeras. Esto es necesario para poder utilizar las camas de hospital cerradas por falta de personal.
- Continuar la lucha de las comunidades por mejorar el ambiente. Exigir a las industrias costear la disposición de desperdicios tóxicos y reparar los daños causados a los cuerpor de agua, aire y suelo.
Se debe formular un Plan de Salud Universal donde los beneficios cubiertos sean iguales para toda la población. Debe ser un solo sistema sin división entre público y privado. Tiene que ser administrado por el gobierno pues es la única forma de controlar costos y proveer servicios por igual. Tratándose de la salud del pueblo, el estado tiene que responsabilizarse de proveer los servicios e imponer los controles que hagan falta.
El asunto de las demandas por impericia tiene que ventilarse para formular un nuevo plan para compensar los daños al paciente haya o no impericia, tomar las medidas correctivas necesarias para evitar daño a otros pacientes cuando hay incompetencia, frenar las demandas sin fundamento y evitar el lucro de otro sector privilegiado, los abogados.
A largo plazo:
Las medidas anteriores solo alivian la crisis en el mantenimiento de la salud y no la resuelven. Mientras el sistema siga basándose en la ganancia, seguirán las limitaciones en servicios debido a los costos. Solo un sistema donde el fruto de nuestro trabajo sea para mejorar la calidad de vida de todos los seres humanos podrá resolver de una manera profunda la crisis. No más ganancias millonarias para las farmacéuticas, no más lucrarse con el dolor ajeno. En la medida que transformemos la sociedad, la salud de nuestro pueblo habrá de mejorar. La necesidad nos llevará sin lugar a dudas hacia la socialización de la medicina. Los trabajadores de la salud trabajaremos por la salud de nuestro pueblo. A cambio, la sociedad nos retribuirá con todo lo necesario para cubrir nuestras necesidades: vivienda, alimentación adecuada, educación, salud, recreación, paz.
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