A 7 años de la guerra imperialista

Sin fin la guerra en Irak

Mar, 2010-03-30 08:08
Foto por:tomada del internet
Raul Báez Sánchez
Bandera Roja

La presencia militar norteamericana en el medio oriente parece no tener fin. El pasado mes de marzo se cumplieron siete años de guerra y ocupación norteamericana en Irak, sin contar los casi diez años de la ocupación norteamericana de Afganistán. Con la elección de Obama a la presidencia muchos confiaban en el rápido retiro de las tropas de Irak y una disminución significativa en Afganistán. Pero las esperanzas se troncharon en un abrir y cerrar de ojos, porque como buen títere del capital imperialista, Obama mantuvo la política de guerra preventiva de la administración anterior.
Obama mantiene la doctrina imperialista de Bush
Los Estados Unidos mantienen alrededor de 96,000 tropas en Irak actualmente. De las cuales la administración Obama planea retirar unas 46,000, para reducir el contingente a 50,000 para agosto 31, y mantenerlo en Irak de forma indefinida. Con este nuevo plan el imperialismo busca, en primer lugar mantener una fuerza militar que le garantice cierta seguridad a los intereses económicos norteamericanos, vinculados principalmente a la industria de la construcción y la del petróleo. En segundo lugar el gobierno norteamericano tiene que mantener una presencia militar como garantía del régimen político “democrático” impuesto por ellos. Por último el gobierno de Obama, retira una cantidad de tropas y recursos de Irak sólo para aumentarlos en Afganistán, en vistas de una nueva ofensiva para tratar de detener el avance reciente del Talibán (Al-Qaeda) en ese país. Como parte del nuevo plan para Afganistán Obama aprobó un aumento de 30,000 tropas norteamericanas, mientras pidió a la OTAN el envió de otras 7,000 tropas adicionales.
Tanto la guerra de Irak como la guerra de Afganistán se enmarcan dentro de la política imperialista de control y “estabilización” de la región del medio oriente. En primer lugar Estados Unidos buscaba garantizar la supremacía política y militar del estado sionista de Israel, su principal aliado en la zona, para lo que había que eliminar las posibles amenazas al poderío israelita que representaban los gobierno de Irak e Irán. En segundo lugar, con ambas guerras el gobierno norteamericano buscaba lograr una hegemonía geopolítica en la zona, que le garantizara el acceso y control de las reservas estratégicas de combustibles minerales, y recursos naturales de la zona (como las grandes fuentes de agua del Tigris y el Eufrates). Esta política se aplicó en oposición o competencia con los imperialismos chino y Ruso, que también mantienen intereses y aspiran al acceso y control de la zona. En tercer lugar, la guerra le garantizó una salida a los grandes stock de materiales militares del gran complejo militar-industrial norteamericano, gracias al aumento en el presupuesto militar del gobierno. Mientras esto le permito obtener grandes ganancias a las compañías productoras de armamento, el país se veía abocado en un gigantesco déficit presupuestario.
Irak: algunos costos de la guerra imperialista
Mantener la guerra y la ocupación de Irak ha tenido altos costos militares, económicos y humanos, tanto para el gobierno norteamericano como para el pueblo iraquí. La guerra ha tenido un alto consto tanto en bajas militares, como en el número de civiles muertos productos de los enfrentamientos entre las fuerza de ocupación y las fuerzas militares del gobierno títere, contra la resistencia armada de sectores del pueblo. Aunque es difícil establecer un número exacto de bajas civiles, se cree que estas pueden pasar de 600,000 desde el inicio de la guerra. Por otro lado el gasto militar ha aumentado descomunalmente desde el comienzo la guerra, alcanzando niveles exorbitantes los últimos años de ocupación. Por ejemplo, para los anos del 2008 y el 2009 el gasto mensual del gobierno norteamericano en Irak ascendió a 12 y 7.3 billones de dólares respectivamente. Mientras que en Afganistán el gasto militar anual se duplicó de 50,000 a 100,000 billones de dólares en cinco años (2005-2010).
La devastación causada por la guerra no ha hecho más que empeorar la situación económica del pueblo iraquí, disparando la inflación hasta alcanzar el 50% para el 2006, y registrándose una tasa de desempleo que ha oscilado de 27 a 60% durante los años de ocupación. Por otro lado, la intervención norteamericana tampoco ha sido capaz de reconstruir la infraestructura para garantizar los servicios básicos al pueblo iraquí. Por ejemplo las compañías encargadas de la reconstrucción, tan sólo so han reparado el 22% del sistema de acueductos, lo que mantiene alrededor de un 70% de la población sin acceso al servicio de agua potable. La invasión lejos de haber mejorado las condiciones de vida y haber garantizado mayores derechos para el pueblo iraquí, ha logrado todo lo contrario, el pueblo se encuentra actualmente en peores condiciones que antes de la guerra.
El imperialismo en una difícil disyuntiva
Las aventuras de Irak y Afganistan han resultado en un fracaso para el imperialismo, tanto a nivel económico como militar. Las fuerzas norteamericanas no han podido cumplir con su objetivo de estabilizar la zona, viéndose envueltas cada vez más en conflictos contrainsurgentes que parecen no tener fin. Ante el empantanamiento de las fuerzas de ocupación yanquis en Irak y la aparente estabilidad del gobierno títere, la administración Obama no ha tenido otra salida que reducir la cantidad de tropas desplegadas en ese país. Mientras destina mayores recursos militares a Afganistan, en otra guerra que también está abocada al fracaso.