Ante el mensaje de Piñera al Congreso de Chile
Chile: Un 21 de mayo fascistoide más que “republicano”
Esto huele mal hace rato, hay que rebelarse, no queda otra

Editorial Rodriguista
Frente Patriótico Manuel Rodríguez-Chile
Nota del editor: A continuación reproducimos una nota publicada por los compañeros de Editorial Rodriguista en ocasión del mensaje del Presidente Sebastián Piñera ante el Congreso de Chile, y de las protestas multitudinarias en reacción y crítica a la gestión de su gobierno. Reproducimos el artículo fraternal y solidariamente para aportar al conocimiento de la realidad de chile y las posturas que organizaciones revolucionarias tienen ante los hechos y la actual coyuntura de lucha de clases en el país andino. La transcripción de la nota en artículo estuvo a cargo de nuestros editores, por lo que cualquier falta o error en la transcripción del mismo es de nuestra entera responsabilidad.
Como sucede todos los años el 21 de mayo en la ciudad de Valparaíso (centro de la actividad legislativa y de conmemoración de las llamadas “Glorias Navales”) se ha puesto una vez más en escena en una dinámica de confrontación cada vez más abierta, por un lado a los protectores del sistema pinochetista parapetados este día en el Parlamento, con fuerzas represivas y todos los medios de comunicación en su auxilio. Y por otro lado el mundo popular, el estoico pueblo chileno, que en las calles a puro pulso y con muchas contradicciones internas, combate este modelo desde que se instauró, y que incluso confrontó a la Concertación en su intención de legitimarlo y perfeccionarlo desde fines de los años 80.
La puesta en escena es bien simple, lógica y casi caricaturesca, independiente del gobierno de turno, o si llueve, truena o relampaguee. La verdad, que lo único que hace variar en algo su tendencia, es la subida o bajada de La Bolsa, o si están peleados o confraternizados el «oficialismo» y la llamada «oposición» (o sea, el bloque dominante). Y en el bando opuesto, la masa social, su rabia acumulada y capacidad de organización y respuesta, las fuerzas que realmente le hacen collera a este modelo, que lo sufren y viven por lo demás.
Claramente se notó ahora una mayor beligerancia entre el bloque dominante y el pueblo que resiste, poniéndose en esta oportunidad a la defensa como buen ataque. Un principio de guerra aplicable sin duda a la lucha política, o sea a la lucha de clases (que considera lo militar por supuesto). Impulsada por las condiciones e intereses, que frente a una crisis económica en pleno desarrollo como la actual, polarizan aún más las posiciones y contradicciones dentro del país.
La mejor defensa un ataque
El gobierno de Piñera por ejemplo, para adelantarse a los ataques a sus miles de errores y bajas en las encuestas como administrador del modelo, apuntó sus dardos contra la reina del tablero de su oponente oficial, Bachelet y su rol en el terremoto y tsunami del 27F. Con lo cual pasó a la ofensiva y obligo a tomar una posición irritada a los concertacionistas (Partido Socialista, Democracia Cristiana y compañía) que se amurraron y amenazaron con no asistir al Congreso. Aunque después quedó demostrado que más allá del berrinche, lo importante para todos ellos, era respetar su «fiesta republicana», por lo cual al margen de las críticas, cartelitos, chapitas, zapatos de colores, acarreos y varios Chocman, lo más aconsejable para el bloque era cerrar filas contra su legítimo contrario, la población que estaba en las calles. Que fueron en definitiva los sectores que marcharon, hicieron barricadas y se enfrentaron a la represión. Lo cual significó incluso, una dura paliza y bien merecida a 2 infiltrados de la policía (casualmente sin identificación), provocadores o simples «sapos» que entregan a los luchadores y luchadoras a los carabineros que los golpean y encarcelan.
¿Quién lo diría? A Piñera para salir del aprieto de meses solo le bastó pedir 2 veces “perdón por sus errores” en la Cuenta Política. Amortiguando así todo mal, mientras la represión se encargaba de los marchantes, teniendo como enlace y apoyo táctico a toda la prensa. Y claro, aun nadie ha dicho a qué errores se refería Piñera (¿extraño, no?).
Los marchantes por su parte, ya probados en las actividades callejeras de los últimos tiempos, tuvieron las dificultades normales para desplazarse en las estrechas calles de Valparaíso u otras ciudades donde también se protestó. Pero esta vez con una zona prácticamente militarizada. Por lo mismo, en la tónica de hacer de la defensa un ataque, los grupos más organizados también debieron poner mayor procuración por la autodefensa, un poco más de coordinación por parte de quienes ponen el cuero para impedir que la represión ni los sapos, se cuelen y violenten tan fácilmente a la gente.
Ahora respecto a los anuncios y la cuenta del gobierno, y las opiniones «críticas» de la oposición, solo decir que no hubo nada nuevo. El mismo circo de siempre, las ya acostumbradas ofertas con letra chica. Así tenemos ahora, otro bono para “derrotar la pobreza”, una «licitación» por un puente que no sabemos si lo construyen o no, si se les cae o no, si viene otro gobierno y se hace cargo del cacho o no. ¡¡¡Cosa que sabremos solo el 2016!!! Y bueno, lo más importante, o sea los ANUNCIOS que algunos ilusos incluso esperaban con tanta fe, simplemente nada. Sólo más educación mercantil, más soluciones neoliberales disfrazadas de social, más policías e infraestructura represiva (hasta silencio cómplice respecto a la base financiada por los yankees en Concón, Vº Región, ¡A media hora del Congreso!). En definitiva, más de lo mismo como siempre.
Y una pregunta: ¿qué tiene de “republicana” esta fiesta? Si se sigue entregando la mayoría de nuestros recursos a las trasnacionales, con puertas abiertas y sin restricciones para que se lleven el Cobre y sus derivados, destruyan lugares como la Patagonia, por la preciada agua y energía existente, además de contaminar ríos, playas y todo nuestro ecosistema. Claro, mientras el resto, la clase trabajadora y la masa popular, nos hundimos igual que la Esmeralda. Literalmente, esa es la fiesta tragicómica del 21 de mayo.
Esto huele mal hace rato, hay que rebelarse, no queda otra.
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