La seguridad en el Recinto
¿Problemas de seguridad en la UPR?
2007-10-17
Boletín Informativo #3 - 2007
Unión de Juventudes Socialistas (UJS-MST)
En los pasados días se ha establecido en el recinto un clima de inseguridad debido a la supuesta alza en las actividades delictivas dentro del campus. En muchos salones, en los pasillos, en conversaciones con compañeros y compañeras estudiantes, y hasta en la portada de El Nuevo Día ha surgido el tema de la seguridad de la UPR. Nos parece que el tema de la seguridad es muy importante para la comunidad universitaria y que merece ser ponderado cuidadosamente para plantear posibles soluciones. Las soluciones que planteemos deben ser medidas pensadas con seriedad y detenimiento. La histeria es muy mala consejera.
En nuestro recinto convivimos diariamente alrededor de 25,000 personas. Según la página de internet www.tendenciaspr.com, en el recinto cohabitamos más personas de las que viven en 22 municipios de la Isla. Siendo la Universidad parte de la sociedad y reflejo de la misma, debemos suponer que al igual que en el resto del país, en la UPR ocurran actos delictivos. La realidad es que el nivel de violencia y criminalidad del recinto es mucho menor al que hay en el resto del país. Hay 22 municipios que tienen menos población que el recinto y mucha mayor actividad criminal (trasiego de drogas, asesinatos, robos, etc.). Por tanto, plantear que en la Universidad existe un problema de seguridad que urge de soluciones drásticas, es una tergiversación de la realidad universitaria que podría tener consecuencias graves.
Con lo anterior no pretendemos negar que en efecto en la UPR ocurren actividades delictivas. Lo que tratamos de decir es que esas actividades delictivas no son un problema de seguridad que amerite más contratación de guardias, implantación de cámaras y mucho menos la entrada de la policía. La teoría de que aumentando la vigilancia y la represión los niveles delictivos van a disminuir dan al traste con la historia. En ninguna parte del mundo donde existe la pena de muerte los crímenes han mermado. Y es que en una sociedad donde pocos dominan todas las riquezas y el consumo desmedido es el barómetro de éxito social, donde la mayoría vive bajos los niveles de pobreza, donde los trabajadores cada vez son más golpeados por impuestos, la criminalidad continuará existiendo. No es con represión que resolveremos este mal social, sino con una mejor repartición de las riquezas y con una cultura que favorezca la solidaridad como valor humano y no el consumo desenfrenado.
Al ver las estadísticas de delitos cometidos en el campus notamos que es en el horario nocturno y mientras está en funciones la guardia privada (noches, fines de semana y días feriados) que ha ocurrido un alza criminal. Es más que evidente el desempeño mediocre de la empresa privada encargada de la seguridad. Su ejecutoria habla por si sola. La administración ya va por cuatro empresas de esta categoría y ninguna ha dado pie con bola a la hora de manejar la seguridad en el recinto. El actual contrato con Capitol Security es de más de 1 millón de dólares. La paga miserable que reciben los guardias privados, muchos de ellos con dos trabajos y rompiendo noches, no incentiva a ofrecer un servicio de calidad. Es por esto que se debe impulsar la salida inmediata de la empresa privada de seguridad en el recinto. La privatización ha causado el deterioro del servicio de seguridad, pero esto a la administración poco le ha interesado.
La UJS-MST hemos traído el argumento constante de que estas empresas operan bajo el único objetivo de maximizar sus ganancias en detrimento de los servicios que se ofrecen. Debemos exigir la salida inmediata de esta compañía que es incapaz de realizar un trabajo efectivo y que sea la guardia universitaria quien se haga cargo permanentemente de la seguridad del recinto. Pero la guarida universitaria no debe responder a la rectora como ocurre en la actualidad, ya hemos visto la incapacidad de la rectora por velar por los mejores intereses de la comunidad universitaria. La guardia universitaria debe ser convertida en una especie de cuerpo de vigilancia civil, al servicio de la comunidad universitaria y que le responda a ésta, no a los administradores de turno.
Por otro lado, entendemos que en la universidad debe haber más actividades nocturnas, culturales para que el recinto no esté vacío de noche, que las bibliotecas abran 24 horas para que las y los estudiantes podamos estudiar en espacios adecuados, que se mejore el alumbrado en los estacionamientos, que se contraten estudiantes para prestar vigilancia a los estacionamientos en horarios diurnos. Para atender las agresiones sexuales proponemos que las mujeres se defiendan por todos los medios posibles, que la Universidad destine recursos para brindar talleres de defensa personal, que se instalen más teléfonos de emergencia por todo el recinto y que funcionen adecuadamente.
Quienes plantean que deben colocarse cámaras de seguridad y que la policía debe entrar al recinto pretenden someter la Universidad a un estado policíaco. La policía es incapaz de ofrecer seguridad al país, y en el propio casco de Río Piedras con todo y cuartel de la policía estatal y municipal los robos, las agresiones y otros delitos son la orden del día. No existe garantía de que con la policía nos sintamos más seguros en el campus. Lo que sí garantizaría la policía es el carpeteo, la persecución, la violación de derechos y muchas cabezas rajadas.
El llamado es a la organización de los estudiantes para sacar a la guardia privatizadora de nuestro recinto, principal causante del aumento en los delitos reportados los últimos días.
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