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Repudio generalizado atraza implantación

El nuevo reglamento en la UPR

2008-11-17

Raúl M. Báez Sánchez

Unión de Juventudes Socialistas (UJS-MST)

Luego de dos meses de lucha contra el Nuevo Reglamento General de Estudiantes, el problema parece haber caído en el olvido y no se ha vuelto ha escuchar más sobre el asunto. Aunque ya parece haber pasado la efervescencia, la realidad es que el tema del reglamento logró sensibilizar a sectores considerables del estudiantado, no solo en el recinto de Rio Piedras sino también a nivel de otros recintos. Pero esto no fue suficiente para poder presionar a la Junta de Síndicos y lograr arrancarle algunos de nuestros reclamos.

La lucha del reglamento logró sensibilizar a los estudiantes

A través de diferentes métodos y formas, el estudiantado ha expresado claramente su repudio a la propuesta de reglamento. En todo el sistema universitario de la UPR, los estudiantes celebramos asambleas, publicamos declaraciones y realizamos protestas en repudio a la aprobación de la propuesta de la Junta de Síndicos. En algunos recintos la protesta  alcanzó un nivel superior, como es el ejemplo del recinto de Rio Piedras y el de Utuado. Lamentablemente, en la mayoría de los recintos el descontento no pasó de resoluciones o asambleas. La oposición más militante contra el Nuevo Reglamento se concentró principalmente en el recinto de Río Piedras, contando con actividades de presión en recintos como Mayagüez y Utuado. En Rio Piedras, se  logró movilizar una cantidad considerable de estudiantes en diferentes actividades que van desde la Asamblea General, la toma del Senado Académico y un piquete combativo.

Repudio generalizado a la Junta de Síndicos

Las actividades realizadas hicieron constar el repudio existente  entre el estudiantado al funcionamiento dictatorial de la Junta de Síndicos y la disposición a defender sus derechos contra un reglamento que pretende restringir las libertades del estudiantado, sin dedicar una sola palabra al reconocimiento de unas garantías mínimas sobre el derecho a una educación publica y de calidad. Las críticas fundamentales que hemos levantado sobre este documento son: la restricción del derecho a la libertad de expresión con el objetivo de regular las publicaciones del estudiantado y   el ataque al derecho a la libre reunión para intentar establecer dónde y cómo se manifiestan los estudiantes. Además, repudiamos el que se otorguen poderes absolutos a los rectores ya que le brindan la potestad de suspender actividades y estudiantes unilateralmente.

El apoyo no se pudo convertir en organización

Nuestra debilidad radicó en no poder  traducir el repudio al reglamento en organización y movilización, para lograr que la Junta cediera ante nuestros reclamos. La movilización lograda tuvo un carácter momentáneo y no pudo mantenerse la militancia durante el periodo de tiempo necesario para que la administración cediera. Tampoco pudimos construir un instrumento de lucha eficaz que permitiera traducir el apoyo en fuerza organizada.

Las dificultades que confrontamos al momento de desarrollar la lucha son producto de las limitaciones  que tenía el mismo issue del reglamento y de la situación actual del movimiento estudiantil. Debemos considerar que el problema del reglamento se venia tratando desde años atrás en las estructuras de dirección de la Universidad a espaldas de los estudiantes. El issue estalla tarde; lo que nos deja con poco tiempo para organizar la lucha, teniendo que actuar sobre la marcha. Esta situación nos impidió poder desarrollar una propuesta de reglamento concreta para enfrentarla a la de la Junta. La falta de una propuesta independiente del estudiantado y un plan de lucha concreto no nos permitió establecer un norte claro que sirviera de guía. Esto y otros factores que se nos escapan, fueron mermando rápidamente el proceso de lucha. Aun así cabe destacar que quedó claro el repudio a las intenciones de la Administración de eliminar derechos y controlar la vida universitaria.

Por otro lado, aun con las debilidades que se le puedan señalar al proceso, se logró que la administración desistiera, al menos momentáneamente, de aprobar el Nuevo Reglamento. Esta victoria momentánea fue posible gracias a la simpatía que el issue despertó entre los estudiantes y a las pocas movilizaciones que logramos realizar. La tarea fundamental que encaran los sectores en lucha es ir reorganizándose y preparándose de cara al futuro para los retos que enfrenta el movimiento estudiantil.

 



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