Contestación a Ricardo Santos:
¿BOCHINCHES IMPUBLICABLES?
Luis Angel Torres Torres
Caucus de Maestros del MST
Le agradezco al compañero y amigo, Ricardo Santos Ramos, el honor que me hace al denominarme como “máximo dirigente del MST” en su contestación a señalamientos que le atañen a él en mi artículo “La Tragedia de Claridad”. Agradezco, pero no acepto, pues desde hace muchos años no ostento posición de liderato alguna en el MST.
Los planteamientos del compañero dirigente de la UTIER, lejos de molestarme, me dan la oportunidad de trabar un debate necesario entre las concepciones políticas que animan nuestras respectivas acciones en los sectores del movimiento obrero donde nos ha tocado batallar. Pero antes de entrar en la materia que más me interesa, tengo que desbrozar el camino, no sólo para poder avanzar, sino para que no quede duda sobre algunas cosas que, a riesgo de parecer demasiado incisivos, no podemos otorgar como válidas. Como diría Jack el Destripador, vamos por partes.
Me pregunto si ponerle como título a su escrito “La tragedia de CODEMI y Luis Ángel Torres” es el anuncio de una segunda parte o sencillamente, un efluvio personalista para sazonar el ambiente. Que yo sepa, quizás el compañero no quiso ilustrarme, CODEMI no está pasando por tragedia alguna, aunque es posible que alguien quiera que así sea. CODEMI ha dirigido la Federación de Maestros durante siete años y cualquiera que no sea ciego sabe que los aciertos y logros han sido muchos más que los errores cometidos. Unos y otros, luchando sin descanso. Si la tragedia se refiere a mí, más allá de los problemas cardiacos y las difamaciones de mis enemigos y algunos amigos confundidos, no me doy por aludido, pues los más de 45 años luchando por el socialismo, no los puede manchar nadie ni nada. Estoy en mi mejor momento, como dicen todos los boxeadores. Evidentemente la contestación del compañero Santos Ramos, que no tengo dudas de que me aprecia, al igual que su mediación, comenzó mal. ¡Lleva de dos dos, está bateando para mil!
Las diferencias empiezan a aflorar. Yo le di al compañero Ricardo la misma oportunidad de discutir de frente, con la misma camaradería, que el compa le dio a Elena, Chaíta, Darnes, Hugo y a mí, cuando participamos de la sesión de regaños que el amigo llama mediación. Sepa Ricardo que no dudamos nunca de su buena fe, sí cuestionamos sus métodos y su parcialidad con Educamos. Uno de varios ejemplos que podemos citar a favor de lo que decimos está, lindo y florido, en la primera página de su artículo, cuando dice “me mantuve pendiente a que surgiera la mejor oportunidad para prestarme a ayudar a la Federación.” Agradeciendo en lo que vale la presteza del compañero para ayudar a la FMPR, aún a contrapelo de que CODEMI no quería mediadores, suena poco enaltecedor que unas líneas antes se refiera a que entre ambos lados predominaban “los insultos personales y bochinches impublicables.” Si esa era la concepción que tenía el compañero sobre el conflicto electoral en la FMPR antes de la mediación, todo eso desde afuera, ahora nos explicamos, aunque no justificamos, su soberbia y su actitud impositiva cuando nos reunimos. Siguiendo la lógica ricardiana, ¿puedo decir que me llamó bochinchero, sin darme la oportunidad de dialogar de frente?
Modestia aparte, da la fuerte impresión de que si Ricardo nos dejaba solos, sin su acertada intervención, los federados estábamos perdidos, destinados a naufragar. ¡Gracias compañero por la confianza a que nos hace merecedores! Pero debe quedar claro para usted o cualquiera otra persona que tenga dudas, que no aceptamos que asigne la misma responsabilidad de los “insultos personales y bochinches impublicables” a CODEMI que a Educamos. Cualquiera que haya seguido de cerca el conflicto electoral en la FMPR sin hachas que amolar conoce quién ha difamado e insultado; todos los señalamientos de CODEMI están fundados en hechos reales. Reto al compañero a que pruebe con ejemplos los insultos y bochinches impublicables de parte de CODEMI. Esa visión simplista de un conflicto muy complejo, deja mucho que desear sobre la capacidad de los autoproclamados mediadores para entender y ayudar a solucionarlo. Si era cosa de insultos y bochinches, no hacía falta uno ni muchos mediadores, bastaba con llamar a Mandrake el Mago o a la Madama Dulcecoco. Insistimos en que el compañero no era un mediador imparcial. Sustenta nuestra visión la actitud prejuiciada y autoritaria asumida por él durante la sesión de discusión en que estuve presente, el que nos planteara como suya una propuesta que los abogados de Eva Ayala nos habían comunicado, y habíamos rechazado durante la mañana de ese día; y, el hecho de que en una entrevista radial el compañero, había indicado que la FMPR debía certificar a Eva Ayala como presidenta electa, y aquí no ha pasado nada.
Un segundo ejemplo. No es cierto que CODEMI haya aceptado las condiciones y mucho menos, que aceptáramos someternos al chantaje impositivo que encarnaban. Ricardo dice que ellos se reservaban “el derecho de opinar públicamente sobre lo que ocurriera en la negociación.” Y, acto seguido, añade: “Esta aclaración era para mí necesaria porque nos otorgaba una fuerza importante para persuadir a las partes en conflicto a alcanzar un acuerdo.” ¿El lenguaje lo delata? En otras palabras, que por el temor a que Pedraza y Ricardo nos denunciaran públicamente, las partes nos someteríamos a las pretensiones de los mediadores. Esa amenaza fue rechazada por nosotros porque para persuadir no hace falta tener patente de corso ni creerse que se está en una posición de superioridad sobre unos pobres “chismosos” que lo que necesitan para ponerse de acuerdo es que los regañen y le enseñen la varita de guayabo.
Las palabras de Ricardo lo contradicen. “Cierto es que no permitimos, con firmeza, que ni Educamos ni CODEMI estableciera cómo íbamos a realizar nuestro trabajo. Impusimos nuestro criterio y nos aseguramos tener la libertad de expresar lo que creíamos. Eso para nosotros se llama democracia sindical.” El lenguaje lo delata otra vez. “No permitimos”, “impusimos”, ¿es un lenguaje de mediación o es un lenguaje de imposición a la trágala? Juzgue usted amigo(a) lector(a). Pero la puerca entorcho el rabo en eso de la democracia sindical. Confieso que he leído esa oración una y otra vez y no le encuentro el sentido. No permitir con firmeza e imponer un criterio, es todo menos democracia sindical; pero hacer galas, echárselas de incurrir en esa actitud autoritaria, es lastimoso por demás. Cualquier mediador burgués sabe que lo primero que se debe lograr en una mediación es un ambiente de diálogo entre las partes, donde los mediadores son facilitadores y no pueden imponer sus particulares concepciones. Manifestaciones como que las normas aprobadas son un disparate o son antidemocráticas o cualquier otro señalamiento, regaño o amenaza, lejos de crear un clima de diálogo, lo entorpece y le echa leña al fuego. Por eso, insisto en que se colgaron como mediadores y no me siento mal, ni me pesa haber ayudado. Esto me recuerda al estudiante que nunca asistió a clases, fracasó en el examen final y luego acusó al maestro de haberlo colgado.
La confusión argumentativa continúa. Refiriéndose a un señalamiento mío, Ricardo sufre aparentemente un lapsus mentis. Cito: “Si esta expresión resume lo que el compañero Luis Ángel le informó a la Junta de Dirigentes de la FMPR, ahora entiendo el proceder de la Junta. Si partieron de una falsa información, el resultado no podía ser otro que no fuera equivocado.” ¿Qué Junta? La Junta de Dirigentes se reunió antes de las reuniones de mediación, no después. Por tanto, yo no podía darle información falsa sobre la mediación a un cuerpo que ya se había reunido antes de ésta. Le recuerdo al amigo que la Junta de Dirigentes está compuesta por más de 160 compañeras y compañeros dirigentes intermedios del sindicato que, así como los dirigentes de la UTIER, tienen criterio propio para tomar decisiones y no dependen de lo que Luis Ángel le informe. Siguen los paralelos: Eva Ayala tiene ese mismo concepto irrespetuoso y seguidista de nuestros dirigentes. Verifique el calendario el compañero.
¡Díganme si estas palabras no son el suma cum laude de la arrogancia: “No actué con arrogancia. Actué con firmeza y determinación. Exigí responsabilidad por la ausencia de Rafi en la reunión más importante de la Federación…La responsabilidad de Rafi era estar en esa reunión.” A ese dictum cesarista solo le faltó: ¡porque lo mando yo! ¿Quién le dio autoridad a Ricardo Santos para decidir a qué reunión va o no va Rafael Feliciano? ¿Cómo se atreve a decir que exigió responsabilidad por la ausencia de Rafi? Él no tiene potestad alguna, delegada por nadie, para exigir responsabilidad a un dirigente de la FMPR. Eso es un atrevimiento inusitado, una intervención indebida en los asuntos de la Federación que, además de repudiable, denota una arrogancia peor de la que yo denuncie. ¿Es que Ricardo se cree de verdad que por ser un dirigente obrero “ciertamente distinguido” eso le da poder para mandar en la Federación y determinar que Rafi tenía que estar allí? Se lo dijimos allí y se lo repetimos ahora: no le vamos a permitir a él ni a nadie imposición alguna ni mucho menos que nos falte el respeto. Nosotros también nos hemos “ganado el respeto público tras toda una vida de lucha honesta”, pero somos incapaces de imponerle a otros que hagan lo que nosotros queremos.
Desgraciadamente, esta no es la primera experiencia donde la arrogancia enturbia el comportamiento del estimado amigo, por eso aunque nos causa incomodidad, le recordamos la ocasión en que CODEMI apoyó a PROSOL-UTIER en las elecciones sindicales contra SPU. Sin provocación alguna, nos faltó el respeto y todavía estamos esperando sus explicaciones. Ante un planteamiento serio de Rafi sobre algunas preocupaciones que teníamos sobre cómo se estaba conduciendo la campaña y sobre el Reglamento de PROSOL, Ricardo le dijo a Rafi, de muy mala manera, que se dejara de mierderías y otras groserías, y que si no queríamos apoyar a PROSOL que no lo hiciéramos. Se fue y nos dejó con la palabra en la boca. Yo estaba allí, nadie me lo contó. Ricardo tiene mi más alta estimación, por eso precisamente, le hago los señalamientos.
¿Por qué tanta agresividad de parte del compañero hacia CODEMI? Esa actitud dista mucho de la asumida por Santos Ramos durante las acusaciones contra el corrupto-convicto liderato de la UIA, donde se fue del gatillo dándole el beneficio de la duda a Héctor René Lugo, a pesar de la abundante prueba en su contra. En aquel momento no levantó como bandera el daño que ciertamente, la corrupción sindical le hace al movimiento obrero. ¿Por qué trata de una manera distinta a unos compañeros que tradicionalmente han tenido más coincidencias con él? La incógnita comienza a develarse ya mismito.
Ricardo dice que lo acuso sin reparo de mentiroso, pero no niega, en realidad pasa con fichas, mi señalamiento de que mintieron cuando él y Pedraza dijeron que CODEMI negó en la vista de la Comisión que se estaba negociando, a pesar de que en la reunión le aclaramos que eso era falso. Ahora alega, sin retractarse de lo dicho, que “Allí surgieron cometarios sobre la existencia o no del proceso de mediación…y que “se lanzaron ataques…” Yo estaba presente, allí no surgieron comentarios sobre la existencia o no del proceso de mediación ni se lanzaron ataques. Todo el mundo sabía que existía un proceso de mediación. Sólo Eva Ayala y los que le creen los embustes, insisten en cambiar lo que pasó. Debe quedar claro que quien atenta contra su propia integridad es quien repite una mentira a sabiendas de su mendacidad.
No entiendo por qué Ricardo Santos dice que “Luis Ángel oculta los hechos en torno a los abogados en forma deliberada para propinarme un golpe bajo.” ¿Qué hechos fueron ocultados por mí? Fue el compañero quien mencionó el supuesto daño que le estábamos haciendo a la representación legal de la FMPR, yo solamente reproduje en mi artículo, casi textualmente, lo señalado por él. Obviamente, la forma y el contexto en que se trajo ese argumento me sonó a chantaje para persuadirnos de que aceptáramos la posición de los mediadores. Rechazo con vehemencia que Ricardo me adjudique que quisiera darle un golpe bajo, nunca me he distinguido por dar golpes bajos, yo voy de frente y pago siempre las consecuencias de lo que digo y de lo que hago. La cobardía intelectual nunca ha sido mi amiga y mucho menos tratándose de alguien que me siento orgulloso de considerar como mi hijo. Pero quiero enfatizar, que no quede duda alguna, el cariño, el respeto y la admiración hacia las capacidades legales, intelectuales y solidarias de Ricky que le tenemos los dirigentes de la FMPR, no pueden ponerse en duda por nadie, incluyendo a su progenitor.
Consulté con las(os) demás compañeras(os) que estaban en la reunión aludida y todas(os) coinciden conmigo en que nunca Ricardo nos dijo que CODEMI y el MST, no habían protegido al abogado de la FMPR y mucho menos, “que lo expusieron equivocadamente frente al otro sector de la FMPR”. Quizás el compañero lo pensó, pero en ningún momento mencionó al MST. Por eso, me escama y me electrifica los pocos pelos que me quedan en la cabeza, que Ricardo, sin ruborizarse, tenga tan mala memoria e insista en que en la reunión, él dijo “que la organización política a la cual pertenece mi hijo se equivocó y que sus camaradas no tuvieron la deferencia ni el respeto por su trabajo…” En la reunión que yo estuve, él no dijo nada de eso. Es absolutamente falso.
Pero la cosa es peor. Ricardo se aleja de la verdad al adjudicarle al MST la decisión sobre la defensa legal de la querella de Eva Ayala contra la FMPR. Que quede claro: el MST no tuvo nada que ver con esa decisión. Mucho menos puede afirmarse sin pisotear la verdad que el MST le haya impuesto al compañero Ricky tomar el caso aludido. Ricardo Santos sabe que en el MST no existe el centralismo y nunca se impone decisión alguna a nadie. Los asuntos se discuten y los que no están de acuerdo no tienen la obligación de cumplir la decisión mayoritaria. Es por tanto una infamia deliberada afirmar que el MST se equivocó y que sus camaradas no tuvieron deferencia hacia el compañero. Me da lástima que un compañero y amigo recurra a enarbolar una aberración como esa para tratar de justificar sus posiciones arrogantes y chantajistas. La preocupación de si el abogado de la FMPR debía llevar este caso es legítima, pero fue muy mal canalizada por Ricardo Santos. Si en vez de tirarse de pecho a lanzar injurias contra el MST el compañero hubiese preguntado, quizás nos hubiésemos economizado una desagradable polémica que no favorece a nadie.
Obviamente ese es el “frostin” de la conclusión prefabricada manejada por el compañero sobre el conflicto en la FMPR: acomodaticiamente pone a CODEMI y a mi en una disyuntiva totalmente capciosa. Según el descubrimiento del compañero, es una de dos o ambas: 1) CODEMI y Luis Ángel están cegados por el odio, el coraje y la frustración… y, 2) la actuación de CODEMI responde a una línea política claramente definida, donde la defensa de los intereses de los maestros puede ser sustituido por una organización política. Para que no me pueda escapar de su dictamen, Ricardo dice que se pone al descubierto una de dos cosas o las dos.
Sepa el compañero que ni CODEMI ni yo estamos cegados por el odio, el coraje ni la frustración, vemos bastante clarito. Seguimos luchando como siempre sin doblar rodilla ni descanso y más que odio, sentimos lástima por algunas personas que han descendido a nivel del betún. Nosotros conocemos a los difamadores y saboteadores del trabajo de la FMPR que anidan en Educamos. Los que deben hacerse un examen de la vista son Ricardo y Pedraza pues la visión que tienen sobre ese grupo los va a llevar a romperse la crisma más temprano que tarde. Nos interesa, sin embargo, discutir principalmente la segunda opción ricardiana, por las graves implicaciones que tiene.
En palabras llanas el amigo Ricardo Santos está acusando a CODEMI de estar respondiendo a los designios políticos del MST. Esa es la misma acusación que año tras año lanzaban Renán Soto y Jesús Delgado, asesorados por los Hermanitos Carey, Erasto y Rey Zayas, (¡Ojo!, ese es el mismo Erasto que asesora a Ricardo, por lo tanto cualquier parecido no es pura coincidencia.), para tratar de asustar a la matrícula metiéndole miedo con los socialistas. En las elecciones pasadas los nuevos amigos de Ricardo, Educamos, se pusieron las botas resucitando la ya manida acusación, por eso no debiera extrañarle a nadie que el compañero también la enarbole. Ese campañeo no es nuevo, el patrono lo ha utilizado a gusto y gana, y Marcos Rodríguez Enema lo revivió hace poco contra Bandera Roja.org, la Unión de Juventudes Socialistas y el Movimiento Socialista de Trabajadores.
Aunque suene lastimoso, le recordamos al amigo Santos Ramos que sus señalamientos pueden rayar en lo que en buen español se llama cacería de brujas; atacar a los trabajadores con los que se tiene diferencias, por sus concepciones socialistas, asumiendo que el aire que respiran y todo lo que se comen, es parte de una conspiración para apoderarse o controlar los sindicatos o como dirían Pinky y Cerebro, dominar el mundo. Según esa lógica persecutoria son herejes que deben ser cazados y quemados en la hoguera del desprestigio y el cuco público. Los que recurren a esa forma de persecución o carpeteo terminan reproduciendo la más abyecta de las manías burguesas, el discrimen político e ideológico.
La política no es privativa o exclusiva de los partidos o grupos políticos, los sindicatos también hacen política y eso no tiene nada de malo. La lucha sindical o el sindicalismo son formas de lucha económica y política derivadas de la lucha de clases que define a la sociedad capitalista. Hacer abstracción de esa realidad queriendo adjudicarle propiedades negativas a la lucha política dentro de los sindicatos lo que hace es dejarle el campo libre a la política de la burguesía y los patronos para confundir a los trabajadores. Las luchas de los trabajadores, aún las más ligadas a los aspectos económicos, como la negociación de un convenio o la exigencia de aumentos de salarios, son también luchas políticas de clase, donde los trabajadores y las organizaciones socialistas tenemos el más legítimo derecho de participar e impulsar nuestros puntos de vista. La burguesía y su gobierno patronal quisieran que los socialistas no impulsáramos nuestra política socialista en los sindicatos para que su política explotadora predomine sin cuestionamiento. La incidencia del MST en las luchas sindicales o reivindicativas con “una línea política bien definida” no tiene nada de antagónico con los intereses de los trabajadores de la educación, al contrario es, y ha sido, un mecanismo fundamental para fortalecer la posibilidad de lograr los objetivos particulares de esas luchas. Pero tan importante como eso, es la función legítima de los grupos socialistas de orientar a los maestros y demás trabajadores sobre las limitaciones de unos instrumentos y formas de lucha bajo el capitalismo y la necesidad de elevar su consciencia política de clase para organizarnos en un partido o movimiento socialista. Ese compromiso lo hemos cumplido durante más de cuarenta años, de frente, sin esconder nuestra ideología socialista tras fachadas sindicales de clase alguna.
Llegamos a un punto medular. Dice Ricardo que Luis Ángel “intenta hacer una crítica velada a la UTIER por la estrategia que desarrollamos durante nuestro pasado proceso de negociación…” ¡Ecuajey! No tan velada. En algo coincidimos con el amigo Ricardo Santos; algunos compañeros de CODEMI tenemos serias diferencias sobre ese punto y otros asuntos relacionados. En lo que no podemos estar de acuerdo es en que el compañero nos acuse de tergiversar u ocultar la verdad de los hechos. ¿Somos tergiversadores y ocultadores de la verdad? ¡Ricardo: el derecho a tergiversar no existe para ti tampoco! Nadie en CODEMI ha planteado que la UTIER abandonó a la FMPR por no irse a la huelga. Estás repitiendo y adjudicando una falsedad para entonces justificar tu equivocada posición. Nosotros sabíamos que la UTIER no se iba a ir a la huelga, precisamente porque ustedes nos lo dijeron. No estuvimos de acuerdo con las razones pero lo sabíamos.
Quiero hacer varias aclaraciones sobre el particular, pero antes debo dejar planteado que para mi la UTIER, como instrumento de lucha, es parte de mis mejores experiencias político-sindicales y, durante muchos años, el sindicato de mi predilección. Las huelgas de la UTIER fueron la mejor escuela que como militante socialista podía aspirar, por eso en todas me jugué el todo por el todo, aún a riesgo de mi seguridad personal. Mi solidaridad con las luchas de la UTIER sigue tan intacta como antes, a pesar de las diferencias que pueda tener con el liderato actual del sindicato. De la misma manera, agradecemos en todo su valor la ayuda y solidaridad del liderato y sectores de la matrícula con la Federación de Maestros.
Lo cortés no quita lo valiente. La información que recibí de la reunión a que Ricardo hace referencia no incluye el que en la misma los líderes de la UTIER hayan sido objeto de insultos de parte de los compañeros Elena, Rafi o Miguel Báez. Dicho sea de paso, esa fue una reunión entre representantes de la UTIER y representantes del Caucus de Maestros del MST. No fue una reunión oficial con la FMPR. Es cierto que Elena los llamó “impotentes”, lo cual, según me dice la compañera, ustedes cogieron a relajo, pero no fue en referencia a no irse a la huelga con la FMPR. Fue, tengo entendido, ante la sorpresiva admisión por ustedes de su incapacidad para detener la producción de energía eléctrica mediante la huelga. Quizás el vocablo “impotentes” no fue el más preciso, pero si uno dice que no se va a la huelga porque es incapaz de parar la producción, es evidente que la potencia está bien bajita.
Tenemos un serio diferendo con los dirigentes de la UTIER sobre cuál debe ser la estrategia obrera más acertada para la lucha de los trabajadores, tanto política como sindicalmente. El liderato de la UTIER aprobó un voto de huelga con la intención de nunca usarlo, aún cuando la matrícula no estaba consciente de esa estrategia. Yo había escuchado de votos de huelga que se toman pero no se utilizan porque cambian las condiciones en que fueron aprobados. Pero un voto de huelga que se aprueba por una asamblea general de varios miles de trabajadores con la certeza de que NUNCA se va a poner en práctica, es algo totalmente novedoso e inusitado. Es lo que en el argot sindical se conoce como un voto de agua. ¿Se acuerdan cuando Ricardo criticaba a los líderes chupa-cuotas porque lo que hacían era “lucha libre”, es decir fingían que estaban luchando cuando en realidad estaban aguajeando? Algunos no olvidamos.
De hecho, conversando con compañeros de la base de la UTIER, que aparentemente no estaban al tanto de la “estrategia” de no huelga, nos decían que había la voluntad de irse a la huelga, aunque expresaban la preocupación de que no se estaba preparando a la matrícula. Las declaraciones constantes del presidente no dejaban lugar a dudas de que el voto de huelga no era en serio. Ricardo Santos no perdía oportunidad para decir que “la mejor huelga es la que no se hace”. Si un liderato le lleva ese mensaje a su matrícula la está desarmando y desmovilizando directamente. Le está diciendo que la huelga es negativa y que por tanto, no vale la pena realizarla. Súmele los otros mensajes negativos propalados por el liderato sobre que el “patrono quería provocar la huelga” y las críticas desbocadas al sabotaje en el contexto del incendio en la Planta de Palo Seco. Si se enseña a los trabajadores que la huelga es una provocación patronal, nadie se va a preparar para una huelga que le conviene al patrono. Por otro lado, yo sé que el Patriot Act es una amenaza permanente, pero de ahí a desarmar a los trabajadores hay una gran distancia. Es mejor seguir el consejo de Daddy Yanqui, quedarse callado y no mal educar a la matrícula.
Obviamente, lo peor es la declaración de “impotencia”; la aceptación de que la huelga no se puede realizar porque los trabajadores son incapaces de detener la producción de energía eléctrica. Reconociendo que ese es un objetivo sumamente difícil de ejecutar, me parece una posición burocrática que sea el liderato quien decida de antemano que no va a haber huelga, que ni siquiera va hacer el intento de que sean los trabajadores los que se confronten con las dificultades que una huelga en la AEE acarrea. De facto el liderato tomó su falta de voluntad para arriesgarse en una huelga como si ese fuese el sentir de la matrícula.
¿Se le puede llamar estrategia a ese yoyo sindical? En una estrategia obrera se prepara a la matrícula para enfrentar distintos escenarios y utilizar todos los medios necesarios y adecuados para lograr la victoria, incluyendo el instrumento de lucha más contundente y más sacrificado, la huelga. No es correcto, por consiguiente, que el liderato establezca que un medio, como la huelga, no se va a utilizar porque según su particular criterio, la producción no se puede detener. Eso si acaso, es una estrategia trunca. Si uno tiene problemas para detener la producción lo que debe hacer es buscar los recursos humanos y materiales para lograrlo, todo sistema tiene sus debilidades sobre las cuales se puede trabajar, si hay voluntad. Lo que hizo la UTIER no fue “resistir y luchar” fue aceptar su incapacidad para detener la producción y resistir lo más posible hasta firmar el convenio. Y se firmó. Si el patrono no hubiese firmado ¿todavía estaríamos esperando?
Definitivamente, yo conozco menos de la AEE que los dirigentes de la UTIER, pero nadie me ha convencido todavía de que ese patrono es todopoderoso. He participado en todas las huelgas de la UTIER desde 1973, en la base, en las tareas de presión más sencillas y en las más complejas, y siempre contra los presagios de presidentes y compañeros que han pensado que nada es posible, la lucha y la creatividad de los trabajadores nos han sorprendido positivamente en muchas ocasiones. Me resisto a pensar que los más de 5,000 miembros de la UTIER, que conocen mejor que nadie el sistema, acepten que la huelga está clausurada hasta que se congele el infierno. Definitivamente, si no se van a entregar los guantes, hay que tener voluntad para preparar a la matrícula para el combate, aunque el reto sea difícil, con tratar no se pierde nada, al revés, siempre se gana algo. Lo que no es de dirigentes, mucho menos aquellos que tienen un nivel de consciencia política más avanzado, es negarse a preparar las condiciones para hacer efectivo un proceso huelgario y mucho menos, darse por vencidos sin tratar. Ahí tenemos una diferencia insalvable con los dirigentes de la UTIER.
La última huelga de la UTIER fue en 1981, hace 29 años. La mayoría de los miembros del sindicato no han pasado por la experiencia de una huelga, los veteranos están jubilados. Ricardo nos dice que alcanzaron los objetivos trazados y preservaron el instrumento, ¿eso era realmente lo que quería la matrícula o sencillamente lo que estaba dispuesto a dar el patrono desde el primer momento? Más importante aún, ¿preparó esa estrategia a la matrícula o a los sectores principales para el combate? Lo invito a reflexionar si la matrícula de la UTIER está hoy mejor preparada para enfrentar la ofensiva patronal privatizadora del gobierno de Fortuño que lo que estaba durante la ofensiva del gobierno de Aníbal. Ya le están destruyendo a PROSOL-UTIER y no han podido siquiera resistir. Cuando comiencen las privatizaciones de las instalaciones a través de las APP, ¿los trabajadores estarán dispuestos a sacrificarse, incluyendo lanzarse a una huelga, método de lucha desprestigiado por el liderato que cree que la mejor huelga es la que no se hace?
Entre el liderato de la UTIER y el de la FMPR existe un gran abismo. Los dirigentes de la UTIER creen que lo importante es la visión economicista de lograr los objetivos reivindicativos a través de una lucha principalmente mediática y de actividades limitadas por la falta de voluntad para irse a la huelga. En esa concepción es fundamental la preservación del instrumento por encima de la lucha militante. Los dirigentes de la Federación, por el contrario, pensamos que además de los objetivos o demandas reivindicativas, es importante desarrollar la consciencia de clase de los trabajadores tanto en el plano económico como político. Que ninguna negociación ni actividades mediáticas sustituyen la conciencia que le imprime a los trabajadores la experiencia de una huelga combativa y democrática, aun con todas las limitaciones que tenga. Para nosotros el instrumento de lucha es importante, pero no puede ser más importante que desarrollar la voluntad de lucha del magisterio. Y trabajamos ambos niveles de la lucha social, confiando en la matrícula impulsamos las posiciones más avanzadas y que sea ésta la que decida finalmente.
Ricardo, puedes dormir tranquilo. CODEMI no va a cambiar la Federación de Maestros por un partido o movimiento político como el MST. Ambos instrumentos de lucha son necesarios y complemetarios. Guarda la bola de cristal; CODEMI, distinto a lo que tú y tus asesores creen, es un grupo heterogéneo, donde participan compañeros(as) del PNP, del PPD, del PIP y por supuesto, del MST. Pero por encima de esa composición CODEMI es un grupo de dirección de combate clasista, no está hecho para la conciliación de clases. Decir o insinuar que CODEMI es un grupo socialista o un títere del MST, es tener ganas de confundir descendiendo a las catacumbas de la cucomanía.
La forma en que finalizas tu artículo, citando a Sancho Panza, aplica muy bien a tu caso. Ricardo: son molinos, no son gigantes conspiraciones urdidas en la obscuridad de la noche. Aquí los únicos gigantes son las exageraciones deliberadas sólo comparables con la falta de voluntad de un sector del liderato obrero. Eso es todo lo que tengo que decir sobre este asunto.
P.D. Mientras escribía este ensayo nos llegó una información privilegiada que tengo la obligación de compartir con los lectores.
Según me ha asegurado una fuente que no merece mucho crédito pero, desgraciadamente, no tengo forma de desmentirla, en un viejo baúl donde guardaba documentos de la primera parte de la década del 70, un publicista de Santa Isabel, descubrió un antiguo pergamino olvidado que si se divulga cambiará la historia sindical del país y tendrá serias consecuencias para añejos líderes de la Federación de Maestros de Puerto Rico. Me dijo a demás, que el publicista de Santa Isabel encontró los papeles conspirativos mientras buscaba unas facturas de Carey Media que necesitaba con urgencia. !Eureka, lo encontré! ¡Bingo!, grito nuestro nuevo Arquímedes. Se van a joder, los tengo trepaos en la jorqueta, exclamó impávido de la emoción, recordando amargamente que por causa de los socialistas del Caucus había perdido el situado del Plan de Salud.
La fuente me pidió que no revelara su nombre ni pal carajo, pues ha recibido serias amenazas a su vida; si se prueba que dio el lengüetazo y que le informó a alguno de los complotados en la conspiración que denuncia el pergamino, es hombre muerto. Lo que sigue fue lo que la fuente alega que contiene el vetusto documento. Se lo vendo al costo.
Allá para marzo de 1974, recién finalizada la huelga de maestros, un grupo de seis militantes socialistas, entre los cuales había maestros y aspirantes a maestros, se dio cita en el Barrio Don Alonso de Utuado, en una casa con vista al Lago Dos Bocas, y juró que la derrota política de la huelga de maestros no se volvería a repetir. Jurando con sus manos izquierdas puestas sobre el Manifiesto Comunista, los socialistas sellaron el pacto conspirativo con sangre haciéndose un pequeño tajo en las muñecas con una mohosa hoz sin el martillo. Mientras unían su sangre repetían, con mirada sonámbula casi al punto de trance, una y otra vez, no se volverá a repetir, no se volverá a repetir.
Entre los acuerdos tomados en el Cónclave de Don Alonso, como se pasó a conocer la ceremonia conspirativa, los complotados establecieron que dedicarían lo que le quedaba de vida, que era bastante, a organizar una huelga que superara en cantidad y calidad la huelga del 74, que tantos pesares le había causado por culpa de Paquin Rodríguez y sus aliados. ¡Una huelga revolucionaria y socialista, señoras y señoras! El segundo compromiso conspirativo fue lograr la desafiliación de la AFT, organización gringa que le ofreció medio millón de dólares de ayuda durante la huelga pero después empezó a cobrárselo alegando que había sido un préstamo. ¡Muerte al imperialismo!, dicen que gritaban los complotados. Lo otro que pudo leer la fuente, pues lo cogieron leyendo el documento sin permiso y el publicista de Santa Isabel se lo arrebató de las manos furiosamente, fue las fechas de cumplimiento de los compromisos contraídos: la desafiliación se produciría en o alrededor del 2004 y la huelga maestra debía ocurrir en o antes de finales de febrero de 2008.
Amenazado de muerte por el publicista, la fuente negó que hubiese visto los Planes Conspirativos que contenía el pergamino. Era mentira, él alcanzó a ver parte de los planes y se le grabaron en su perturbada mente dos títulos en particular que le parecieron pintorescos: ¡Basta ya de abusos! y el ABC de la Huelga. De la desafiliación sólo pudo leer lo que le pareció un letrero que leía algo así como AFT-Chupabotas, cosa que no pudo entender en ese momento. ¿Por qué a maestros y aspirantes a maestros socialistas les preocupaba que la AFT chupara botas habiendo cosas mejores y más limpias que chupar? Cada loco con su tema musitó.
Le pregunté si pudo ver las firmas del documento de marras y me indicó que sólo atisbó los nombres de los conjurados, pero los apellidos me los debe. Después de un gran esfuerzo mental mencionó los nombres de los conspiradores socialistas: Aixa, Elena, Miguel, Chico, Manuel y un tal Luis Ángel, que obviamente, era yo mismo. Al otro día recibí una llamada desesperada de la fuente: el publicista le entregó el pergamino a un asesor legal de la UTIER y era cuestión de días para que lo publicara y comenzara la fiesta de acusaciones.
Consciente de que después de 36 años hemos sido descubiertos y nuestros planes divulgados, aceptamos la responsabilidad del pergamino con humildad y orgullo socialista. Realmente nos tomó mucho tiempo y sacrificio, pero lo logramos. Tanto la desafiliación de la AFT como la Huelga Magisterial se hicieron realidad aunque no, necesariamente, como habíamos pensado. Saludos a todas las compañeras (os) que hicieron posible la conspiración a lo largo de estos años y fueron inspiración o co-conspiradores de estas gestas, en el Caucus de Maestros del MSP-MST, el CNTE, el Frente de Maestros por el Socialismo y CODEMI. ¡Qué enorme carga nos hemos quitado de encima!
NOTA: Este relato es pura política-ficción, cualquier semejanza con la realidad es mera coincidencia.
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