¡No te dejes engañar por los mercaderes de sueños!

Para resolver los graves problemas que nos afectan, tenemos que derrotar la colonia y el capitalismo

Jue, 2012-10-25 10:16
Foto por:BREL
Luis Ángel Torres Torres
Movimiento Socialista de Trabajadores

Los serios problemas económicos, políticos y sociales que afectan la vida de las y los trabajadores y demás sectores oprimidos, no se pueden resolver a través del proceso electoral. De hecho, llevan muchos años votando en las elecciones y, lejos de mejorar, las cosas se han puesto peores. Algunos índices sociales son alarmantes:

 El 60% de la población apta para trabajar está desempleada, lo que significa que apenas un 30% está trabajando o al menos buscando empleo.
 En los últimos seis años se han perdido unos 200,000 empleos y si siguen cerrando fábricas ese número aumentará aún más.
 La realidad es que no hay trabajo disponible y lo que se consigue es a tiempo parcial y en condiciones sumamente opresivas.
 El desempleo alimenta la criminalidad. No es extraño entonces que miles de jóvenes y adultos de familias afectadas por el grave problema del desempleo, sin recursos para mantenerse, opten por la vía rápida de la delincuencia y la criminalidad para poder subsistir.
 De hecho, la inmensa mayoría de los delitos cometidos son “delitos contra la propiedad” y están relacionados con el narcotráfico y distintas actividades consideradas ilegales.
 La falta de empleo y recursos para mantener la familia, es el caldo de cultivo del desmoronamiento de los lazos familiares, los serios problemas emocionales, los asesinatos, el maltrato infantil, la violencia machista y otros males sociales, síntomas de una sociedad en franca descomposición.
 La crisis fiscal se ha incrementado, debido principalmente a que los que más tienen no pagan contribuciones o pagan muy poco, y a los gastos onerosos en contratos privados millonarios a nivel de todo el aparato estatal.
 La deuda pública se elevó a niveles astronómicos: unos $64,000 millones. En este cuatrienio nada más la deuda aumento $15,000 millones.
 Estos últimos dos índices – el déficit fiscal y la deuda – han impactado negativamente la calidad de los servicios públicos, se han utilizado para justificar el despido de 30,000 empleados, y cero aumento de salario para los trabajadores del gobierno.
 Mientras desde el año 2000 el costo de la vida aumentó en más del 100%, encareciendo el precio de los artículos de primera necesidad, los salarios se han estancado o reducido tanto en las agencias públicas como en la empresa privada.
 La destrucción ambiental con su secuela de contaminación de la tierra, las aguas y el aire pone en peligro la vida del pueblo, particularmente la de los habitantes de las comunidades pobres, fomentada por el gobierno y las grandes compañías con la complicidad de la EPA y otras agencias federales.
 Culmina esta lista de desgracias la ofensiva privatizadora del capital auspiciada por el gobierno a través de la imposición de las APP y los planes para implantar las escuelas chárter en unas 1,000 escuelas del sistema público.

Esa crítica situación define la sociedad de los de ABAJO, de los trabajadores y los pobres que no tenemos donde caernos muertos.

Pero existe en Puerto Rico una sociedad de los de ARRIBA, de los ricos burgueses capitalistas, empresarios industriales, banqueros y grandes comerciantes que lo tienen todo. Amasan riqueza a manos llenas, disfrutan sus yates, vacaciones en Europa, sus hijas e hijos estudian en escuelas privadas, se ganan “salarios” de $300,000 o $500,000 y su única preocupación es exprimirle cada día más ganancias a las y los trabajadores. Esos blanquitos riquitillos cuando les da la gana despiden a cientos de trabajadores, y los banqueros, vulgares usureros que lo tienen todo, son implacables con los pobres que no pueden pagar sus préstamos y sus hipotecas. Para muestra con un botón basta: el año pasado, mientras la miseria del pueblo se acrecentó a niveles insoportables, las empresas extranjeras se llevaron $35,000 millones en ganancias.

Estos explotadores no son electos por nadie pero constituyen el GOBIERNO REAL de Puerto Rico, son los que mandan y toman decisiones que afectan la vida de millones de personas.

El gobierno con sus poderes ejecutivo, legislativo y judicial, responde a los intereses de las grandes empresas industriales, comerciales y bancarias, principalmente extranjeras que controlan nuestra economía. Por eso insistimos en que impera la dictadura del capital lo que implica que la democracia burguesa expresa los intereses de los ricos capitalistas extranjeros y boricuas que regentean una sociedad que suda desigualdad por todos los poros.

El estado burgués es el aparato administrativo, represivo y de control ideológico que tiene como función general mantener la lucha de clases que caracteriza a toda sociedad capitalista dentro de unos límites apropiados al ejercicio del poder de la burguesía y el imperialismo. Aun en las más democráticas de las repúblicas o colonias impera la dictadura de la burguesía. Esa dictadura se ejerce a través del control de los instrumentos represivos (policía, ejército, etc.), el ordenamiento jurídico que consagra la propiedad privada, los tribunales, el aparato ideológico/educativo, los cuerpos legislativos y el ejecutivo, y sobre todo, la hegemonía sobre toda la sociedad. Las elecciones pueden cambiar los funcionarios electos cada cuatro años, pero no pueden alterar el contenido de clase del poder burgués. Para cambiar la naturaleza de clase del Estado hay que hacer una revolución y eso está realmente ilegalizado en la sociedad capitalista.

La muestra más sencilla de la existencia de la dictadura de la burguesía la vemos todos los días en el uso de la policía, el FBI y otras instituciones represivas en los conflictos obreros y universitarios. Una huelga, un paro, una manifestación de masas, y a veces meramente un piquete de cuatro gatos, puede ser reprimido, dispersado, prohibido y deslegitimado porque atenta contra el orden institucional, la Ley 45, o incluso, contra una triste ordenanza municipal. Las acciones represivas de la fuerza de choque durante la huelga de maestros, las huelgas universitarias y las manifestaciones en el Capitolio, no dejan lugar a dudas de a quien sirven esos cuerpos policiacos. Pero esa cara fea tiene una cara sofisticada que opera permanentemente en la claridad y en la obscuridad: la coerción y el control cotidiano de lo que es legalmente permitido, de consensos impuestos aprendidos y asimilados en la psiquis social, del miedo a la libertad, del terror a arriesgarse a perder el empleo si se va en contra de la corriente, en fin un sistema que domestica y castiga. La mayor fuerza del Estado burgués está dentro de los “súbditos”.

En la sociedad burguesa la justicia es “justicia de clase”, los tribunales son el paredón de los pobres pues el derecho imperante es el burgués cuya constitución, leyes y demás estatutos, por encima de las apariencias, están diseñados para mantener y defender la sagrada propiedad privada de los medios de producción. Los demás derechos son subordinados y su existencia depende de que no se utilicen para cuestionar el status quo.

El poder económico es la determinante en las relaciones sociales y por supuesto en las relaciones jurídicas. Siendo así, los ricos y poderosos, los blanquitos, cuando los cogen cometiendo un delito pueden pagar los mejores abogados, verdaderos artífices del derecho burgués, y otros recursos necesarios para preparar su defensa. Una vez acusados, nadie los despide de sus trabajos, pagan la fianza ajustada a sus recursos y quedan en libertad para poder defenderse a su antojo. Su familia quizás sufre el bochorno de la acusación, pero sigue manteniendo su status privilegiado. Sin embargo, el pobre, el trabajador, lo acusan, no puede pagar la alta fianza impuesta, lo mandan para chirola y desde luego lo botan del trabajo como bolsa. Si el abogado de oficio no tiene muchos casos lo defenderá a duras penas. ¿Quién mantiene a su familia? ¿Quién paga las cuentas? La justicia clasista en funciones.

Un sistema donde reina la desigualdad social ¿puede tener un sistema electoral igualitario o democrático? Definitivamente no. Decir que el proceso electoral en Puerto Rico es democrático o que la participación de partidos minoritarios fortalece la democracia es poco menos que un chiste de mal gusto o sencillamente, pasarse al bando de los defensores de la inequidad burguesa. Los principales partidos de la burguesía utilizan el Fondo Especial para el Financiamiento de Campañas Electorales donde el Estado le da la misma cantidad de dinero que el partido logre recaudar, hasta un tope de $10 millones de dólares. Si el partido recoge $3 millones, el gobierno le parea $3 millones, para un total de $6 millones. Súmele a esto las aportaciones millonarias de las corporaciones que, a través de múltiples mecanismos como los CAP (Comités de Acción Política), amarran a los partidos de los ricos para que gobiernen en su beneficio. El sistema electoral en Puerto Rico es una lotería donde mucha gente apuesta pero los ricos burgueses tienen ya los números premiados.

IMPERA LA IMPUNIDAD DE LA BURGUESÍA Y SUS PARTIDOS

La burguesía y sus partidos están sumamente preocupados. La crisis social se la ha ido de las manos y los cuestionamientos a su poder omnímodo siguen creciendo. Las luchas de diversos sectores sociales ante los abusos del gobierno, el desempleo y otros males sociales denuncian un malestar cada vez más agudo. La criminalidad rampante con su cuota de acciones delictivas asociadas al narcotráfico apunta hacia que un sector considerable de la juventud y de otros sectores oprimidos de las comunidades pobres está en guerra contra sí mismo y contra las agencias represivas del Estado. Mientras más se agudice la crisis, lo cual es de esperar pues se aproximan importantes recortes a los fondos federales, más difícil será para el gobierno capear la tempestad social.
Dentro de ese contexto desde hace muchos años se observa una impunidad brutal entre los funcionarios y agencias del gobierno y una asquerosa connivencia con la corrupción más descarada. Las medidas anti-obreras se han recrudecido, particularmente contra la Federación de Maestros y otros sectores. Los tribunales son realmente comités de barrio de los partidos de los ricos. El gobierno, los legisladores y los jefes de agencia conceden contratos millonarios a sus allegados sin reparos de clase alguna. Piensan, con mucha razón, que están por encima de la ley. En otras palabras, lo que viene es caña para los que luchan por cambiar este panorama.

DONDE MANDA CAPITÁN NO MANDA MARINERO

El gobierno, a su vez, está sujeto a las leyes y poderes del gobierno imperialista de los Estados Unidos, quien realmente manda y decide en este país. Todos los poderes fundamentales en la sociedad puertorriqueña están en manos del gobierno de E.U., al gobierno electo sólo le queda autoridad para administrar la colonia capitalista sin salirse del carril imperial. Mayordomo le decían en tiempos de antes. Es el gobierno USA quien controla:

a) Las leyes federales aplican directamente; ninguna ley nacional puede ir por encima de las leyes federales.

b) Vigencia del Tribunal Federal para imponer incluso la pena de muerte en detrimento de la constitución colonial de Puerto Rico.

c) Las aduanas, los aeropuertos, el aire y los mares en la Isla.

d) Las Leyes de cabotaje que imponen la utilización de barcos de matrícula norteamericana, dicho sea de paso la marina mercante más cara del mundo.

e) El poder para negociar tratados y acuerdos comerciales está en manos del gobierno imperialista de E. U.

f) Las comunicaciones, las licencias, etc. a través de la FCC.

g) La entrada y salida de las mercancías.

h) Las relaciones laborales mediante la represiva Ley Taft Hartley.

i) Las asignaciones y el uso de los fondos federales.

j) La moneda y las políticas monetarias, las tasas de interés, etc.

k) El sistema de seguridad social.

l) La federalización de la educación a través de la Ley No Child Left Behind (NCLB.

m) Las políticas de seguridad y la lucha contra el narcotráfico.

n) Las políticas ambientales a través de la EPA, el Cuerpo de Ingenieros, etc.

La realidad innegable es que el poder político reside en el gobierno de los E.U. y que el gobierno de Puerto Rico no tiene poder alguno para reglamentar o decidir sobre asuntos fundamentales para el desarrollo económico, la salud, la educación y la seguridad, de nuestro pueblo. Veamos dos (2) ejemplos que ilustran lo que estamos planteando:

a) El gobierno de Puerto Rico no tiene autoridad para proteger los productos agrícolas de la Isla de la competencia de productos similares que entran al país. Cualquier país independiente lo primero que hace para proteger su producción nacional es imponer aranceles a los productos extranjeros. Estados Unidos tiene políticas proteccionistas para sus productos agrícolas, pero le niega ese mismo derecho a Puerto Rico.

b) Si el gobierno de la Isla quisiera legalizar la marihuana o cualquiera otra droga para enfrentar las matanzas entre los puntos de drogas, no lo puede hacer sin la autorización del gobierno de E. U.

Como puede verse, en Puerto Rico existe un poder político y económico que domina toda la sociedad y no permite que los problemas fundamentales del pueblo se puedan resolver. De hecho, ese poder es el causante de la mayoría de los graves problemas que enfrentamos. Las grandes empresas industriales, comerciales y financieras, el gran capital, que controlan la economía del país se benefician del estado colonial imperante y por eso lo defienden con todos sus grandes recursos. El gobierno imperialista de E.U. se beneficia y garantiza ese poder y no quiere que se altere de ninguna manera. Las grandes ganancias de las empresas extranjeras sumaron $35,000 millones el año pasado, los desembolsos o “ayudas” de fondos federales totalizaron $9,000 millones, lo que deja un saldo neto de $26,000 millones para las empresas imperialistas.

Obviamente las grandes ganancias obtenidas no son suficientes, los ricos mientras más tienen quieren más. El gran capital y la horda de buscones que le beben la babita, quiere seguir aumentando las ganancias impulsando un agresivo proceso de privatización de las agencias y corporaciones públicas. Desde la década del 80, tanto las administraciones coloniales del Partido popular como del Partido Nuevo Progresista, están cediendo a la voracidad del capital promoviendo la privatización de los hospitales, la subcontratación y la entrega de servicios esenciales a las APP. En este momento el gobierno de Luis Fortuño está entregando carreteras, la construcción de escuelas y hasta el aeropuerto Luis muñoz Marín, a las Alianzas Público Privadas por periodos de 40 o 50 años. Las políticas privatizadoras desmantelan servicios y derechos fundamentales de los trabajadores causando el empobrecimiento del pueblo y a la misma vez, enriquece y fortalece el poder económico de los grandes capitalistas. Veamos algunos ejemplos.

LA CREACIÓN DE EMPLEOS DIGNOS Y BIEN REMUNERADOS

Quizás el problema más emblemático de la profunda crisis social que vive Puerto Rico es el desempleo crónico. Los números del mismo gobierno apuntan una tasa de participación de apenas 39%, lo que revela el dato estremecedor de que de cada 100 personas aptas para trabajar 61 están permanentemente desempleadas o fuera de la fuerza trabajadora.

Todos los partidos que están participando en las elecciones prometen que si ganan van a crear miles de empleos en uno o dos años. Agapito alega que creará 150,000 empleos “fast track”. Lo mismo dijo Fortuño en la campaña del 2008 y, en vez de crear empleos, se perdieron más de 150,000 en cuatro años. Ninguno de los candidatos dice cómo van a crear los empleos que prometen. Sólo dicen generalidades.

En realidad le están mintiendo al país para buscar votos. ¿Por qué la Isla tiene un problema de desempleo tan grave? Porque desde que Estados Unidos invadió en 1898 impuso un desarrollo económico basado en el monocultivo de la caña y el tabaco controlado por las grandes compañías azucareras y tabacaleras que destruyó las fuerzas productivas de la economía agraria subdesarrollada imperante en la Isla. El dominio de esos monopolios trajo desempleo crónico, hambre y miseria al pueblo y provocó un éxodo extraordinario de campesinos desplazados hacia las ciudades y hacia E.U. La dependencia casi exclusiva del capital externo, protegida por el sistema colonial, ha sido la nota predominante del desarrollo económico de la Isla.

Cuando se inicia el desarrollo capitalista industrial presidido por el Partido Popular a partir de 1940, los tímidos intentos de crear fuerzas nativas de producción a través de empresas estatales (vidrio, cartón, zapatos, cemento), fueron suprimidos casi inmediatamente para seguir dando paso a la importación de capital extranjero. El gobierno de Muñoz Marín abandonó rápidamente sus pininos independentistas y se acomodó al modelo colonial; la independencia significaba un rompimiento con Washington que Muñoz no estuvo dispuesto a enfrentar. El programa de fomento industrial convirtió a Puerto Rico en un paraíso para las empresas industriales de E.U. y la libre entrada de las mercancías de todo tipo condujo al monopolio del mercado interno por las grandes cadenas comerciales de E.U. Esta estrategia tuvo varias consecuencias que las estamos pagando ahora:

1) Destrucción de la agricultura, reduciéndola a una de subsistencia por causa de la incapacidad para competir con los productos de E. U. Son pocos los burgueses agrarios que han logrado descollar y por tanto, poquísimos los empleos en el agro.

2) La entrada de productos extranjeros y el dominio de los monopolios comerciales que pueden vender a precios más bajos y en mejores condiciones, eliminó la competencia haciendo quebrar a miles de medianos y pequeños comercios o limitó enormemente su desarrollo.

3) Debido a la inestabilidad de las empresas industriales promovidas por Fomento, que una vez agotan los incentivos cierran y se van, nunca se ha logrado mantener una estructura de empleos estable.

4) La ampliación del mercado con miles de productos disponibles, la creación de miles de empleos en el gobierno, el aumento de los fondos federales dirigidos a promover el consumo y el endeudamiento fiscal, provocaron un crecimiento artificial en la economía y un aumento en el nivel de vida de los trabajadores. La sociedad de consumo que mientan.

5) Donde únicamente se ha mantenido un crecimiento en el empleo ha sido en los servicios profesionales, servicios de seguridad y en el comercio, pero una vez la crisis social se profundiza – reduciendo la capacidad adquisitiva - también comienzan a disminuir.

Estos factores junto al incremento de los costos de producción y de la composición orgánica del capital que se instala en la Isla, ha conducido a una paradoja: mientras más aumenta la inversión de capital extranjero más disminuye la creación de empleos. Precisamente porque las empresas que pueden instalarse en Puerto Rico, un mercado de salarios relativamente superiores a los que se pagan en otros países, son aquellas que invierten mucho en capital constante y utilizan poca mano de obra. Una empresa que emplea mucha mano de obra prefiere pagar un salario de hambre en otros países que pagar el salario mínimo en la Isla, para asegurar una tasa de ganancias más alta. Huyéndole a los salarios y a los costos de producción “altos” del continente fué que llegaron a Borikén.

Es evidente que lo que tomó 100 años en desarrollarse dentro del modelo capitalista colonial no se puede deshacer en un cuatrienio. En ese contexto, la única alternativa que tendría el gobierno bajo el capitalismo colonial para crear una cantidad de empleos significativa, sería que el gobierno establezca un importante sector de empresas estatales en la agricultura y en otras áreas estratégicas como la producción de alimentos y mercancías de primera necesidad. Pero, precisamente la ofuscada ofensiva privatizadora va a contracorriente de la única opción que le queda. Mientras el capital dicte la pauta no hay amor pa’ Pola ni cariño pa’ su compadre.

Para crear empleos masivamente en Puerto Rico el gobierno tiene que tener pleno dominio del desarrollo económico y el poder político necesario para viabilizar esa estrategia; en otras palabras hay que quitarle el poder a las grandes empresas capitalistas y dárselo a las y los trabajadores, y tener la soberanía nacional para gobernarnos de manera independiente según nuestras necesidades e intereses.

FEDERALES CÓMPLICES DEL NARCOTRÁFICO

La ola criminal que nos azota es la prueba más fehaciente del fracaso estrepitoso del gobierno colonial y el federal en Puerto Rico. Los partidos prometen y prometen pero son incapaces de atender un problema que hace muchos años se les fue de las manos. En el tratamiento a este grave problema social se evidencia el nudo gordiano que ata la cara fea del capitalismo con la crisis del colonialismo.
El narcotráfico es una caricatura, atroz y violenta, de lo que es capaz de crear la avaricia capitalista al garete. Se rige por las mismas leyes del mercado capitalista y tiene su demanda principal concentrada en los Estados Unidos, mayor consumidor de drogas del mundo. Lava millones por montones en Puerto Rico y E.U., apoya las campañas de honorables senadores, representantes y políticos presidenciables, compra la complicidad de policías, aduaneros y funcionarios públicos de todo tipo en una red de interminables conexiones. Y como si todo eso fuera poco, sustenta una hipócrita “guerra contra las drogas” que ha engordado una burocracia de tal magnitud que supera ya los $20,000 millones en presupuesto. En otras palabras, el narcotráfico es un negocio multimillonario que no es fácil de combatir porque está inscrito en las entretelas del capitalismo imperialista. La guerra contra las drogas con su enjambre de zares y agencias creadas para ganarla es un círculo vicioso; aunque ha fracasado estrepitosamente no puede terminarse porque deja a miles de funcionarios sin empleo y a decenas de empresas sin sus jugosos contratos. Es como Satanás, si niegas su existencia dejas a dios sin empleo.

Puerto Rico recibe el impacto del narcotráfico pero no tiene la capacidad ni los poderes políticos para siquiera intentar detenerlo. Desde hace muchísimos años todos los gobiernos saben que el narcotráfico es un lugar común en la industria hotelera y turística, en los juegos de azar, legales e ilegales, la industria del entretenimiento, la compra y venta de viviendas, los yates lujosos, y, por supuesto, en la banca que financia lo que sea. El gobierno federal y colonial mira para el lado y de vez en cuando, para guardar la forma, realizan una redada en un caserío y que siga la fiesta.

El gobierno federal controla las aduanas, los aeropuertos, el aire, el mar, en fin todo lo que entra y sale de la Isla, está bajo su estricto dominio colonial. ¿Cómo entra la droga a la Isla? Por los aeropuertos, el mar, los furgones en los puertos y por el correo, todas áreas controladas por los federales. Por tanto, no pueden echarle la culpa a otros del inmenso trasiego de drogas que nos afecta y la ola criminal que alimenta con su brutal secuela de asesinatos y delitos violentos. Los federales son los culpables, peor aún, son cómplices del narcotráfico que inunda el país de drogas y armas frente a sus narices.

El gobierno de la Isla acepta esa condición de total subordinación colonial y todos sus planes anticrimen son aguajes que no resuelven nada precisamente porque no tocan la causa fundamental de la falta de poderes para enfrentar el narcotráfico de manera efectiva. Como sucedió con la prohibición del alcohol en la década del 30 en E.U., la legalización controlada es una alternativa para lograr ese cometido, pero el gobierno de Puerto Rico no tiene poder político para legalizar las drogas, ni siquiera la marihuana.

No hay otra; si queremos comenzar a tomar medidas efectivas contra el narcotráfico como la descriminalización, la legalización y la medicación, tenemos que arrancarle el poder al gobierno federal para que los trabajadores tengamos el poder para controlar las aduanas, aeropuertos, costas y aguas territoriales e implantar nuestras políticas libremente. Se llama independencia y socialismo.

PARA QUE LA SALUD SEA UN DERECHO TIENE QUE ESTAR SOCIALIZADA

En ningún país civilizado nadie debiera tener que pagar por los servicios médicos. La salud es uno de los derechos naturales más básicos del ser humano, por lo que no debiera ser una mercancía sujeta a las leyes del mercado capitalista. Que una persona muera o sufra enfermedades terminales porque no tiene los recursos económicos o un plan médico, es un crimen que debe figurar junto a la esclavitud como una lacra social que hay que extirpar para siempre.

Sin embargo, desgraciadamente no es así en Puerto Rico. Aquí las compañías aseguradoras, los planes médicos, los hospitales privados, los consultorios médicos y hasta supuestas corporaciones sin fines de lucro, controlan los servicios médicos y han convertido la salud en un negocio lucrativo. No negamos las motivaciones humanistas de muchos médicos, pero no aceptamos que para que una persona se cure de una enfermedad o mantenga buen estado de salud, tenga que pagar por el tratamiento y mucho menos en las condiciones onerosas que imponen los planes médicos y los hospitales privados.

Por eso como socialistas, defendemos la socialización de la medicina como un bien gratuito para el pueblo.

a) Los médicos, enfermeras y demás personal de la salud deben ser empleados del gobierno y trabajar allí donde son más necesarios.

b) Las medicinas deben ser gratuitas para los pacientes. El estado debe realizar los acuerdos y tratados necesarios para asegurarle al pueblo la provisión de éstas.

c) Nadie debe lucrarse de los servicios de salud. Si grupos de médicos se quieren asociar para dar servicios médicos de manera independiente al gobierno, debe ser bajo el estricto control de éste.

La lucha por la socialización de la salud en Puerto Rico enfrentará una oposición de grandes proporciones de parte de los hospitales privados, las aseguradoras y los médicos que se lucran de la salud del pueblo. Los que cambiaron el juramento de Hipócrates por el “juramiento” de hipócritas no van a ceder sus pingues ganancias graciosamente. Será una guerra sin cuartel entre el derecho a la salud y el “derecho” a mantener la salud como un negocio privado. La constitución de la colonia y las leyes que protegen la sagrada propiedad privada serán invocadas para condenar la amenaza comunista de la socialización. Si tienen dudas, verifiquen qué sucedió con la reforma de salud de Bill Clinton que prometía establecer un sistema de pagador único y establecer algunos controles; cuando las grandes compañías, los hospitales privados y los planes médicos lanzaron su ofensiva contra la reforma de salud, Clinton la sepultó para siempre.

La salud como todos los grandes negocios dentro del capitalismo está atravesada por la lucha de clases entre los de abajo y los de arriba. Los de abajo quieren tener el derecho a mejorar su condición física y mental que les permita una vida más saludable. Los de arriba, por el contrario, quieren exprimirle más ganancias a los servicios médicos para enriquecerse a costa de la salud de los de abajo. A los ricos y poderosos no se le puede convencer para que dejen de ser explotadores, hay que vencerlos, derrotarlos, en la lucha de clases. Such is life.

LA FEDERALIZACIÓN DE LA EDUCACIÓN PÚBLICA

Los que pensaban que en esta Ínsula del Caribe se podían procesar cambios incluso “revolucionarios” en la educación pública sin tener que tocar el tema colonial o como le dicen los comemierdas, el problema del estatus, no están muy contentos que digamos. El proceso de federalización de la educación pública va creciendo a pasos agigantados impulsado por la Ley No Child Left Behind, dejando cada vez menos espacio para mejorar y democratizar el proceso educativo. Los aspectos principales de este proceso son los siguientes:

a) Más o menos una tercera parte del presupuesto del DE proviene de fondos federales, incluyendo los fondos para las escuelas de transformación, construcción de escuelas, etc.

b) Los criterios para la formación y evaluación de los docentes, los estándares educativos como metas del proceso de enseñanza, los planes de mejoramiento, la fiebre de utilizar pruebas estandarizadas para “medir fraudulentamente” el aprovechamiento y evaluar a los maestros, las medidas punitivas como el cierre de escuelas, etc., son establecidos por la NCLB.

c) Esta ley impone como uno de sus objetivos, la implantación de las escuelas chárter como modalidad favorita para “resolver” los problemas de la educación pública. La privatización es el propósito principal.

d) La NCLB alimenta un semillero de privatizadores que ven la educación como una empresa rentable donde la calidad de la educación no importa siempre y cuando obtengan jugosas ganancias.

e) Para todos los efectos prácticos el Departamento de Educación Federal mantiene en sindicatura al DE imponiendo sus políticas sin limitación de clase alguna.

Toda esta injerencia, a veces solicitada, otras veces impuesta, está marcando una transformación fundamental en la escuela pública puertorriqueña: ya no se enseña para desarrollar un ser humano integral como nos decían en la escuela, ahora se enseña para pasar unas pruebas estandarizadas fraudulentas que pretenden producir “robots” que sigan instrucciones y sepan llenar burbujas. Eso es lo que necesita y quiere el capitalismo salvaje USA.

La educación en el capitalismo no es neutral ni mucho menos como creen los vendedores de sueños. Es el instrumento predilecto para la reproducción del sistema capitalista y el dominio de la burguesía; preparación y domesticación de la mano de obra calificada, los técnicos y los funcionarios que la producción y el Estado necesitan. Y sobre todo, el dominio ideológico y el consenso social que justifica el sistema burgués como el único posible. La educación es una herramienta poderosa para que el régimen capitalista invariable. Por consiguiente, las leyes que apruebe el Estado van a estar en concordancia con ese rol esencial y si los maestros y maestras no se rebelan contra los aspectos más represivos y conservadores de esas medidas, el control social sería casi absoluto. Es y ha sido la lucha de clases, particularmente desde la década del 70 impulsada por la Federación de Maestros, juntos a las luchas de los padres y estudiantes en menos grado, lo que ha abierto unas posibilidades de democratización del proceso educativo (permanencias, seguridad de empleo, antigüedad, etc.) y que todavía exista el derecho a una educación pública de calidad. Pero nadie puede pensar que bajo el capitalismo el gobierno va a permitir que el dominio de la burguesía sobre el aparato educativo se ponga en peligro o se quede al garete. Ahí la lucha entre los intereses de los trabajadores y la burguesía será encarnizada, a muerte.

La federalización de los procesos educativos mediante la imposición de la NCLB en la Isla fortalece la educación como una mercancía y su función de aparato reproductor de las relaciones de producción burguesas, distintivas del régimen capitalista; la unión perfecta entre la colonia y el capitalismo. El significado de este junte ideológico-material no es poca cosa. Cualquier cambio o transformación que pretenda mejorar el proceso educativo en Borikén se enfrenta al colonialismo empresarial de la NCLB y el aparatoso proceso de federalización de la educación pública.

Los que hablan de democratizar la escuela, de nombrar a un Secretario de Educación por diez años – ¿Un Aragunde por 10 años? ¡Foo! -, un sistema educativo despolitizado, y se han comido los cuentos de Agenda Ciudadana y el Nuevo Día, creyendo que se puede transformar la educación pública en paz y amistad con la burguesía y el gobierno federal, tomen nota. El último reducto del reformismo boricua enfrenta dos peñones de singular tamaño; el capitalismo y el colonialismo representados por NCLB. Por tanto, en las transformaciones educativas, como en todas las verdaderas transformaciones sociales, la lucha de clases es la que decide. Esos peñones no se pueden mover ni mucho menos romper con aguajes ni con la más linda “lista de compra”.

ALGUNOS SUEÑOS SON PESADILLAS

Los ejemplos anteriores, entre otros de singular importancia, bastan para aquilatar la ausencia de profundidad analítica y el oportunismo de aquellos partidos electorales que en su afán por lograr los votos que justifiquen su inexistencia real, enarbolan soluciones a problemas fundamentales desarraigándolas de sus causas e interrelaciones radicales. Los dirigentes del Pepito y del Coquí son los primeros en ese grupo. Esa falta de profundidad deriva de un problema más relevante aún: una concepción estratégica reformista que desdice, al menos en el caso del PPT, las posiciones asumidas antes de sumarse al coro del situado electorero. Grave, grave.

Los dirigentes del Pepito, armados con una lista de reivindicaciones de innegable valor discursivo, se lanzaron al ruedo electoral decididos a “abrir camino”, aunque no está claro hacia dónde se abre ese camino. Supongo que se refieren a su objetivo de romper con el bipartidismo que parece ser para ellos el principal problema político de este atribulado país. En ese contexto, con un pequeño grupo de miembros y sin mostrar capacidad organizativa ni de movilización alguna, han proclamado que además de romper con el bipartidismo, se proponen quedar inscritos como partido y obtener representación legislativa. Eso lo veremos el 6 de noviembre.

Pero lo que no tenemos que esperar a ese día es lo que ya se pasea ante nuestros ojos en vivo y a todo color. Según los portavoces del Pepito, que hasta hace apenas un año se expresaban dentro del campo del socialismo, en la colonia se puede desarrollar un nuevo modelo económico que impulse una transformación en este país. No sabemos cómo personas versadas en el estudio de El Capital, conocedoras de las causas profundas de la crisis económica crónica que padece la Isla, pueden argüir semejante joyita especulativa. Hasta hace un año ellos compartían la idea de que la crisis necesitaba cirugía mayor; ahora para mantenerse dentro de los parámetros de la fatula amplitud del Pepito, nos dicen que se puede aprovechar el programa del Presidente Obama para impulsar ese milagroso desarrollo y salir de la dependencia actual, porque “a Washington le conviene una reestructuración de nuestra economía y una progresiva reducción de la dependencia.” Nuevo evangelio económico según Félix Córdova.

¿Dónde queda el imperialismo USA que impuso a la trágala el capitalismo colonial en la Isla? ¿Por qué le debe convenir al gobierno imperialista de E.U. sacarnos de la dependencia y reestructurar una economía colonial que ellos mismos destartalaron? ¿Dónde quedan los $35,000 millones que sus empresas se llevan todos los años, el mercado cautivo para las grandes corporaciones comerciales, la deuda pública de más de $60,000 millones, entre otros intereses fundamentales del imperialismo? Aparentemente, sin que nos hubiésemos dado cuenta el gobierno de Estados Unidos dejó de ser imperialista y se transformó en una hermanita de la caridad. Esa es la concepción del imperialismo bobo predicada por los populares y los independentistas “lite” que piensan que el status es una carga que E.U. tiene que quitarse de encima, pero hasta que los boricuas no se pongan de acuerdo, no lo puede hacer. ¿Y la naturaleza opresora y explotadora del imperialismo? Muy bien gracias. Ahora resulta que el imperialismo es nuestro aliado para acabar con la dependencia y reestructurar nuestra economía. ¿El síndrome de Estocolmo? Y vivieron felices para siempre.

Ese bochornoso espectáculo marca la gran diferencia entre los socialistas del MST y los dirigentes del Pepito que crearon un “partido amplio”, dirigido por ex socialistas que, dicho sea de paso, ocupan la mayoría de los puestos, que perdieron la fe en la revolución socialista y optaron por plantear unas reformas al capitalismo a ver si esa genuflexión le produce muchos votos. Nosotros no queremos embellecer el capitalismo ni hacer más humano a un régimen que vive de la desigualdad. Luchamos por derrocar la dominación burguesa imperialista “para abrir paso” – ¡diache! - a la reconstrucción económica y social con la independencia y el socialismo bajo el poder de la clase obrera. Para ese objetivo no hay atajos a la vista. Aunque quisiéramos que fuera distinto, sabemos que esa transformación va a conllevar una confrontación con el imperialismo y la burguesía que no van a entregar su enorme poder político y económico graciosamente. Por eso, le hablamos con extrema claridad a las y los trabajadores, los estudiantes y demás sectores oprimidos. Para comenzar a resolver los graves problemas que nos aquejan tenemos que simultáneamente luchar por las demandas inmediatas y lograr la independencia y el socialismo; tenemos que romperle el espinazo a la dominación imperialista, por los medios que sea, ni más ni menos.

A las y los que piensan que a través del proceso electoral abandonando las posiciones socialistas y abrazando la “democracia profunda” como dice Bernabe ahora, se puede buscar un atajo para “transformar” este país, le recordamos que esa trampa colonial reformista ya Muñoz Marín la desacreditó. Personas que abandonan el socialismo en aras de inscribir un partido tipo mogolla no tienen la más mínima credibilidad para después venir a hablar de revolución. Si eso hacen sin poder político alguno, imagínense lo que podrían hacer en otras circunstancias.