Había una vez un circo: reseña del "Junte Constitucional"

Francisco Fortuño
Unión de Juventudes Socialistas (UJS-MST)
El espectáculo empezó. Ya se puede decir que la campaña electoral de cara a noviembre ha comenzado en propiedad: la televisión reunió a todos los candidatos, los puso en sus marcas y los lanzó a correr. El resultado fue la mayor parte del tiempo vergonzoso, varias veces indignante y muy pocas veces positivo, pero siempre circense.
El tema es conocido por todos: las propuestas enmiendas constitucionales para limitar el derecho a la fianza en caso de acusación de asesinato y para la reducción de la legislatura. Los participantes no eran todos tan conocidos: los seis (sí, 6) candidatos a la gobernación que se presentarán en noviembre. Si lo que ocurrió anoche es indicativo de algo, la campaña va a tener dos niveles: uno sucio, politiquero y aburrido entre dos candidatos que no tienen manera de diferenciarse, Alejandro García Padilla y Luis Fortuño; y otro nivel entre los partidos restantes donde el debate será de mucha más altura, pero con mucha menor consecuencia efectiva en la vida del país.
Los cuatro defensores de la fianza
La participación estelar de la noche fue sorpresivamente la de Rogelio Figueroa. El candidato del PPR logró demostrar que no es un petardo fundido y debatió a la ofensiva, desde la posición más correcta de la noche, verdaderamente atono con las realidades del pueblo pobre y trabajador. Su argumento en defensa de la fianza no fue un simple constitucionalismo sino una defensa del derecho de los más pobres y marginados. Su definición de lo que provoca la criminalidad y la emigración dio en el clavo. Criticó la falta de trabajo y la incapacidad de los partidos políticos dominantes de responder a los problemas concretos del pueblo como los verdaderos cimientos de la criminalidad.
Desafortunadamente, a la hora de ir más allá su argumento demostró el mismo problema que en las últimas elecciones. La posición del PPR se reduce a un llamado insólito al nacionalismo, pero sin decir la palabra patria (ni independencia). “Por Puerto Rico” significa una amalgama amorfa de posiciones contradictorias. El PPR no solamente carece de arraigo concreto en el pueblo, sino que su modelo de tercer partido mediático y electoralista (modelo fundado por el PIP y que nos tememos ha sido copiado demasiado de cerca por el PPT) no cuenta con una ideología que vaya más allá del discurso contra los “políticos de siempre”. Habrá que ver si en estas elecciones, habiendo dejado de ser un fenómeno novel y compitiendo con dos partidos nuevos más, su desempeño sea tan impresionante como en el 2008.
Por otra parte, el triunfo principal del candidato del Partido del Pueblo Trabajador, el profesor Rafael Bernabe, fue el de posicionarse como un candidato creíble, que, aunque no tenga posibilidades reales de ganar la elección, tiene la capacidad de elevar el debate y traer ciertos temas que nadie se atreve a tocar. Un ejemplo fue su defensa de la legalización de la marihuana, que dejó atónitos a los moderadores y comentaristas; otro lo fue su crítica severa a la política de mano dura contra el crimen. Interesantemente, la participación de Bernabe desató la mayor cantidad de faltas de respeto, de las que no se salvaron el resto de los candidatos que abogaron por el NO, por parte de los moderadores.
Sin embargo, en cuestiones más específicas y neurálgicas cojeó innecesariamente: ante la pregunta de si se debía incrementar el número de legisladores respondió que no sabe y no logró definir lo que sería un Puerto Rico más democrático. Pero ahí es que está una de las debilidades mayores del proyecto del PPT: en la incapacidad de asumir una posición asertiva en los issues políticos centrales. Su intento vago por abarcar a “todos” sin abogar por un cambio revolucionario ni posicionarse abiertamente limita su capacidad para cumplir con, lo que presumimos, es uno de sus objetivos: utilizar el espacio accedido gracias a la inscripción para la carrera electoral para traer al debate público los problemas que aquejan al pueblo desde un punto de vista que apunta al poder obrero.
Por su parte Juan Dalmau logró una participación tradicional pipiola: mesurada, inteligente y al grano. Sus argumentos fueron lógicos y bien expuestos; siempre encasillados en el objetivo electoral del PIP, pero con suficiente contenido como para ser convincentes. Sin embargo, el tiempo que lleva el PIP compitiendo junto a los dos partidos del poder ha hecho mella: Dalmau se parece demasiado a los candidatos tradicionales, tanto en su estilo como en su discurso. Y eso delata la debilidad mayor del independentismo “institucional” del PIP: su incapacidad para ser una “opción radical” convincente o representar ese viejo llamado de “arriba los de abajo”.
Por último queda comentar al candidato del Movimiento Unión Soberanista, el doctor Vázquez Quintana. Bastará con decir que su desafortunada participación fue la retaguardia de Alejandro García Padilla: si no fuera por lo mala que fue, todos estarían comentando como AGP tocó fondo con su pésima actuación.
Los desafortunados protagonistas
Los verdaderos, y desafortunados, protagonistas de la noche fueron los presentadores del evento. Su desempeño no puede ser calificado sin rayar en el insulto. Lo que sí se puede decir sin palabras soeces es que luego de verlos atacar y faltarle el respeto a todos y cada uno de los candidatos que defendieron el NO, no se les puede calificar sino como un infame comité de apoyo al SÍ. La culminación ignomiosa de su triste actuación fue la explotación de los familiares de víctimas del crimen para hacer las preguntas iniciales. El cinismo de la situación fue suficiente para causarle náuseas a más de uno.
El patético ritual de preguntas al que se enfrentaron todos los candidatos transcurrió así: primero, Cyd Marie Fleming interrumpía a los participantes, siempre pidiendo perdón, para hacer alguna pregunta insulsa o comentario dirigido, tratando de hacerlos quedar en ridículo; luego la seguía Rubén Sánchez haciendo su espectáculo habitual. Nada nuevo. La misma falta de respeto a la inteligencia humana de siempre. Pero como dicen los gringos: el chiste fue con ellos. ¿A quién no le dio vergüenza ajena verlos gritándole a Bernabe “¡tres Rivara Schatz y tres Chuchín!”? ¿Quién no se partió de la risa al ver a Cyd Marie Fleming abrir los ojos perpleja y gritar “¡¿y la cocaína también?!” para más tarde deleitarnos con su payasada al proclamar a AGP gobernador?
Dos tipos sacándote el deo malo
Todos lo hemos visto: un letrero gigante del PNP con la imagen de dos hombres esposados sacando el dedo. Anoche pasó casi lo mismo, lo único que en vez de t-shirts “de caco” los tipos llevaban traje de diseñador y corbata. Una roja y otra azul, claro está.
Decir que los argumentos de Luis Fortuño no tuvieron ni cola ni cabeza es un elogio. De alguna manera Fortuño intentó justificar que limitar el derecho a la fianza beneficiará a los pobres. Su lógica fue acrobática, digna de representarnos en Londres: hoy la fianza discrimina porque se le puede poner una fianza alta a un pobre que no podrá prestarla, mañana dejará de discriminar porque no va a tener que pagar nada, ¡lo van a meter preso y punto! Un gran ser humano el señor Gobernador.
Por su parte Alejandro García Padilla hizo todo lo posible para no distinguirse ni diferenciarse de su contrincante. Su táctica frente al referéndum es pura politiquería: esquivar el golpe y hacer la consulta irrelevante asumiendo la misma posición, palabra por palabra, que el PNP. Una admirable marometa de mimetismo oportunista gracias a la cual revela su verdadera cara y deja entrever que lo único que los diferencia después de todo es el color de la corbata.
El próximo 19 de agosto saldrán a votar por el SÍ las franjas más fanáticas del PNP y de medio PPD. Si los dejan, seguirán a sus respectivos demagogos y se lanzarán ciegamente por el barranco para abajo, entregando nuestros derechos colectivos. Sin embargo, habemos en este país todavía algunos que no toleraremos que se juegue con ellos. Y en esta ocasión nos han dado una oportunidad excelente. Los partidos del poder se han alineado para demostrar que son la misma porquería los dos y nos dan la oportunidad de derrotarlos a ambos con dos cruces bajo el NO y el NO. Una oportunidad de oro para que no se salgan con la suya.
Así que el 19 de agosto, sal a votar porque, parafraseando la campaña del PNP: si no votas NO, ellos ganan.
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