Acusan a portavoz de la UJS por agredir a policía
La Policía persigue a la juventud y a los que luchan
Raúl M. Báez Sánchez
Unión de Juventudes Socialistas (UJS-MST)
Este pasado 15 de septiembre se llevó a cabo el juicio por agresión a un policía contra el portavoz de la Unión de Juventudes Socialistas (UJS-MST) Ian Camilo Cintrón Moya. La acusación contra el compañero surge a raíz de la protesta que realizó la Federación de Maestros (FMPR) en el Centro de Convenciones de San Juan contra la convención de la Service Employees International Union (SEIU). En dicha actividad el Agente Ángel Martínez Matos alega haber sido agredido por el compañero Camilo.
Ian Camilo Cinturón Moya es el actual portavoz de una nueva generación de jóvenes luchadores que se agrupan alrededor de la juventud del Movimiento Socialista de Trabajadores (MST). Estos jóvenes se han desarrollado al fragor de distintas luchas, entre las que se destacan la huelga contra el alza en las matriculas del 2005, la lucha contra la privatización del Teatro UPR, la solidaridad con más de 90,000 empleados públicos despedidos en el 2005, la solidaridad con la lucha de los trabajadores de la Cervecería India, la lucha de Paseo Caribe y la pasada huelga magisterial. Además, Ian Camilo fue uno de los principales dirigentes del Comité en Apoyo a la Lucha Magisterial que tuvo una participación activa en la pasada huelga de maestros. Por la participación activa en estas luchas la represión ha alcanzado a nuestra organización varias veces, principalmente en la Universidad y en el magisterio. Han sancionado ya a 4 compañeros de la UJS por la lucha del Teatro y Víctor Rodríguez, anterior portavoz de nuestra organización, cumple una suspensión actualmente y la administración sometió cargos en su contra por el paro en apoyo a los maestros.
La policía muestra las garras nuevamente y como aparato represivo del sistema persigue a los que luchan contra las injusticias de esta sociedad capitalista. Intentan parar las luchas a fuerza de empujones, macanazos, gas pimienta y arrestos, para luego acusar a los manifestantes de obstruir la justicia y agredir a agentes del "orden público". El compañero Ian Camilo no fue la excepción, el policía lo acusó de haberlo agredido y en cuestión de segundos fue rodeado por otros oficiales como una manada de perros rabiosos, siendo empujado, golpeado y arrastrado por el piso. Mientras tanto, el agente Martínez en una actitud violenta contra el compañero gritaba "a este me lo llevo yo hoy pal' cuartel". El agente se salió de sus cabales y hasta violó órdenes directas de su superior, insistiendo en que quería arrestar a nuestro portavoz a como diera lugar. Este policía se ha destacado por ser un agresor de manifestantes, tenemos conocimiento de que pesan sobre él varias querellas por brutalidad policiaca. Una de estas querellas fue sometida ante la oficina de integridad pública del Cuartel General de Hato Rey y hasta el sol de hoy dicho cuerpo no ha investigado la querella, la otra querella fue sometida ante la Comisión de Derechos Civiles.
La acusación contra Ian Camilo coincide con la política del gobierno de criminalizar a la juventud y a todo aquel que lucha. No nos debe extrañar que el agente Martínez acuse a un compañero de agredirlo, cuando el superintendente de la Policía Pedro Toledo ha mantenido una campaña consistente en los medios contra los universitarios y los socialistas, presentándolos como violentos y fuera de la "ley". El discurso de Toledo ataca a todo aquel que sea joven, universitario, trabajador, y socialista, e intenta presentar los actos de militantes de izquierda como actos puramente criminales. Este discurso de criminalizar a la juventud y a los socialistas responde a que estos han participado y hasta dirigido muchos de los procesos de lucha más importantes contra las políticas neoliberales en los últimos cuatro años de gobierno popular.
Debemos recordar que en Puerto Rico históricamente se ha perseguido a los que luchan. En momentos anteriores el estado, por medio de la policía, no ha titubeado en asesinar a compañeros socialistas o independentistas, como el asesinato de Soto Arriví y Darío Rosado en el Cerro Maravilla. En algunos casos se han prestado para el encubrimiento de ajusticiamientos que hasta el sol de hoy quedan impunes, como el de Carlos Muñiz Varela y Santiago "Chagui" Mari Pesquera.
Por otro lado, bajo el capitalismo neoliberal los ricos y el gobierno son los primeros que violan el actual estado de derecho y están dispuestos a llevar al país a un estado policial y represivo. La burguesía funciona de esta forma para imponer las políticas de recortes de derechos, privatizaciones y de destrucción ambiental que tanto benefician sus intereses. Para este gobierno capitalista los derechos del pueblo pobre y trabajador sólo existen para rellenar las páginas de una Constitución vetusta que sirve para adornar el vestíbulo del Capitolio y el despacho de un manojo de políticos liberales al servicio del capital.
La policía de Puerto Rico, como aparato represivo está al servicio de un sistema capitalista que lo único que genera es enajenación, marginación, pobreza, y descontento. La acusación contra Ian Camilo es un ataque directo a un sector militante del movimiento obrero y estudiantil que le ha hecho frente a las políticas neoliberales y anti-obreras del gobierno y la burguesía.
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