Sobre Cuba, la solidaridad y la crítica
Serie El Espiral
Jose A. Laguarta
NULL
En las últimas semanas, Tribunales Provinciales del Poder Popular a través de toda Cuba sentenciaron a más de 75 personas, acusadas de trabajar en interés de una potencia extranjera en detrimento de la independencia e integridad territorial de Cuba, a severas sentencias de cárcel. Acto seguido, fueron sentenciados a muerte por terrorismo los tres cabecillas de un grupo de secuestradores que intentaban hacer llegar una lancha de pasajeros a la Florida. Por aplic?rseles lo que en el ordenamiento cubano se conoce como "juicio sumar?simo", todo el proceso de arresto, juicio, apelaci?n y ejecuci?n tardó seis días. No tardaron en escucharse las críticas, incluyendo las de conocidos intelectuales de izquierda, seguidas inmediatamente de las contra-cr?ticas de quienes sostienen la necesidad de mantener la solidaridad a toda costa.
Mucho ya se ha dicho y mucho queda por decir al respecto. Quisiera se?alar, de entrada, que aunque me identifico con los planteamientos cr?ticos, sobre todo del escritor uruguayo Eduardo Galeano, mi posición no es la de quienes reniegan a la solidaridad con el pueblo cubano. Entiendo que es más necesario que nunca hacerle frente a las agresiones del gobierno estadounidense, entre ellas el absurdo bloqueo económico y el apadrinamiento del terrorismo de derecha de un sector del exilio cubano. Sin embargo, también entiendo, como han se?alado muchos, que la crítica es la forma más importante y necesaria de la solidaridad. Estoy convencido de que la ?nica salvaci?n de la Revolución Cubana (y aquí me refiero a todo aquello que merece ser llamado "revolucionario" y no al r?gimen en su totalidad) es la profundizaci?n de sus espacios democr?ticos. Esto es, primordialmente, tarea del pueblo cubano mismo, pero requiere el diálogo franco con y entre quienes nos pensamos solidarios desde afuera.
Uno de los planteamientos principales de quienes, en nombre de la solidaridad, critican a los cr?ticos (y le doy la bienvenida a estas voces, ya que sin ellas no sería esto un diálogo, sino un mon?logo), es el de la autodeterminaci?n nacional. Es este el planteamiento que quiero abordar en esta intervenci?n. Podemos identificar en el tres corrientes argumentativas:
1. Cuba, como nación soberana, tiene el derecho de hacer valer sus leyes según sus propios procedimientos, sin que nadie meta la mano;
2. En el momento global que vivimos, de "ofensiva imperialista", Cuba tiene que defenderse de la agresión inminente, por todos los medios necesarios;
3. Al estar orquestados, en el caso de los "periodistas", y fomentados, en el caso de los secuestradores, por la potencia enemiga, los sentenciados claramente representaban una amenaza a dicha autodeterminaci?n.
De hecho, en el caso de los primeros, este último argumento, codificado en las el Art?culo 91 del C?digo Penal Cubano, es casi al pie de la letra el que utilizó la fiscalía. Sin descontar la validez parcial que pueda tener cada uno de estos argumentos, se me hace imposible aceptarlos, independientemente o en conjunto, como justificaci?n para lo que es, visto desde cualquier ?ngulo, una ola represiva más en el tr?gico historial del estado burocr?tico cubano.
El primer argumento es correcto desde el punto de vista del derecho internacional. Sin embargo, este rige sólo el comportamiento de los estados-naciones, no el juicio cr?tico ni el sentido ?tico de los seres pensantes. Siempre debemos oponernos y hacer lo posible por evitar una invasi?n imperialista de Cuba, al estilo de lo que acaba de suceder con Irak. Sin embargo, al igual que en el caso del sanguinario ex-r?gimen iraqu?, si realmente somos solidarios con el pueblo cubano, no podemos darnos el lujo de callar ante los excesos de sus gobernantes. Pregunt?monos ¿fue la crítica internacional al r?gimen ba'athista lo que debilitó a esta, permitiendo una relativamente r?pida eliminaci?n de la resistencia popular a la invasi?n? Por el contrario, las fuerzas organizadas de resistencia democr?tica, teniendo poco apoyo "desde afuera" durante los años de apogeo de la dictadura, brillaron por su ausencia durante la invasi?n.
El segundo argumento se acomoda al primero. Sé que no es la intenci?n de muchos de los que critican a los cr?ticos, silenciar a sus contrapartes. Sin embargo, nos dicen, en este momento lo más prudente es guardar silencio, ya que si bien las acciones del r?gimen cubano pueden parecer dictatoriales, se trata como mucho de una dictadura benigna, antiimperialista. Este es fundamentalmente un argumento de lo que los estudiosos llaman realpolitik. La guerra es la guerra, nos dicen; escoge un bando, cruza los dedos y aprieta los dientes. Aparte de echar por la borda el elemento ?tico, que yo personalmente considero central al análisis marxista, esta postura falla en su aspecto estrat?gico, en su concepci?n de lo político y en su apreciaci?n de la situación geopol?tica global. En el p?rrafo anterior doy un ejemplo de la necesidad estrat?gica de la consistencia crítica: los regimenes cerrados solo son fuertes de cara; r?mpeles la cascarita y se desmoronan. En cuanto a lo geopol?tico, ya habrá tiempo demás para abordar el tema. Por ahora me limito a se?alar que el imperialismo tiene presas más jugosas en su mente.
El aspecto de la concepci?n de lo político es uno que considero muy importante e interesante. Sin embargo, ya es el objeto de incesantes debates entre te?ricos de la izquierda, así que no es el momento de adentrarnos de lleno en el. Basta se?alar que los actores políticos no son agentes cerrados-ni las naciones, ni las clases, ni los mismos individuos-que podemos f?cilmente dividir en bandos de buenos y malos, con intenciones e intereses "racionales" que podemos descifrar con facilidad. A algunos le parecerá muy posmoderno de mi parte, pero así lo entienden much?simos que trabajan en el día a día de la cuesti?n política desde la base, en diversos contextos a través del mundo.
Finalmente llegamos al tercer argumento. No hay que adentrarnos demasiado en los detalles f?cticos, que ya todos conocemos, y en lo b?sico estamos de acuerdo. El gobierno de EE.UU., a través de su representante en La Habana, organizó y financió a una red de "periodistas" de los cuales un pu?ado eran periodistas "de verdad", que entre otras cosas prove?an información para facilitar la aplicaci?n de la Ley Helms-Burton. En cuanto a los secuestradores, la política estadounidense de amparar a los terroristas de la derecha cubana propicia, como m?nimo, este tipo de cosa. Es evidente que la intenci?n del gobierno estadounidense en ambos casos es menoscabar la soberanía del r?gimen cubano, el cual para los efectos considera ileg?timo. ?Y las personas de carne y hueso que han sido encarceladas y/o fusiladas a ra?z de lo sucedido? Una persona puede tener millones de razones para disentir y aprovechar la ayuda que le brinda "el enemigo", inclusive para acceder a espiar para este, o para robarse un barco.
El crimen (cuando se trata en efecto de un crimen) es el acto, no las razones. El secuestro sí es un crimen y debió ser castigado (aunque no de la forma en que se hizo), pero en este caso todo indica que no tuvo motivaciones políticas por lo que dif?cilmente se trata de un atentado a la auto-determinaci?n. En el caso de los periodistas fatulos, si es cierto que algunos de ellos practicaron espionaje, entonces esas personas debieron ser juzgadas espec?ficamente por esos hechos. De hecho, solo la acusaci?n, de espionaje (la cual aun no he visto bien fundamentada) puede ser catalogada como una afrenta a la soberanía, independencia, auto-determinaci?n, o como queramos llamarla. En cuanto a todo lo demás que pudieron haber hecho y dicho los supuestos periodistas, como se?ala Galeano, de existir una libertad de prensa plena en Cuba, hubieran podido f?cilmente ser desacreditados, ellos y sus descarados patrocinadores, para beneficio de la autodeterminaci?n del pueblo cubano... ¡Si ni siquiera eran periodistas!
Dos jóvenes socialistas, que se proclaman marxistas (o se niegan marxistas), debaten de teor?a, practica, socialismo realmente existente, además de otras cosas mas divertidas. No siempre van a estar en desacuerdo, pero siempre tendr?n algo distinto que decir. Este experimento esperamos que se convierta, con el tiempo, en un foco de debate en BREL.
- Inicie sesión para enviar comentarios