Un cuento de Boatjacking y Spy vs. Spy

Serie El Espiral

Dom, 2003-05-11 20:00
Carlos A. Rivera-Jones
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En esta sección de 'Debate Abierto' de Bandera Roja en Línea (BREL), hay diversos documentos de información, posición y debate sobre este tema, así que mi intención no es de repetir lo que ya dicen, sino emitir una opinión propia para precisamente fomentar el debate abierto. Los comentarios los pueden poner en la sección de 'Internacionales' en los Foros de BREL o por email.
En mi opinión hay que separar, necesariamente, los casos de los secuestradores y los casos de los arrestos de espías de EE.UU. Aunque desde una perspectiva de auto-determinación y derecho, y desde una perspectiva política, se les puede tratar como síntomas de lo mismo, el hacer eso es pasar por alto elementos de análisis. Es decir, significa que o no se quiere ver la cuestión a profundidad o simplemente ya se tiene una idea preconcebida del asunto.
En cuanto a los secuestradores:
1) Estoy en contra de la pena de muerte como condena sobre delitos criminales en un estado de derecho. Por lo tanto, creo que Cuba debería discutir y eliminar la aplicación de la pena de muerte. Mis razones para decir esto son variadas, pero sólo debería bastar el hecho de que creo que el principio ético del sistema correccional moderno, máxime en un país que se plantea en construcción socialista, debe ser uno que da la oportunidad al criminal de arrepentirse, de rehabilitarse y de convertirse en un ciudadano más. El matar a alguien es la antítesis de esto.
2) Sin embargo, los que critican a Cuba por estas decisión olvidan que este delito esta tipificado en sus leyes como uno que tiene como pena máxima la pena de muerte. Aquí opera el principio criminal universal ese de 'Can't do the time, don't do the crime', o tal vez 'el que la rompe la paga'. Es decir, los secuestradores debían saber que si fallaban en su empeño, y eran capturados, podían enfrentarse a tal condena. Por lo tanto, Cuba no hizo nada ilegal, aunque si hizo algo moralmente condenable. Por supuesto, y aquí polemizo, me gustaría enterarme de alguna decisión de estado que sea moralmente aplaudible.
3) Por lo tanto, los que nos planteamos críticos pero solidarios con el proceso cubano y su Estado, pero que de igual forma entendemos que la pena de muerte atenta absolutamente contra todos los valores que mínimamente debe garantizar una sociedad de bienestar popular tenemos ante nosotros un dilema. ¿Cómo expresar nuestra solidaridad con un gobierno que tiene una política que consideramos incorrecta? Pues me parece que la respuesta es muy sencilla: hay que unirse a las campañas por la prohibición de la pena de muerte a nivel internacional. Como vivimos en una jurisdicción del sistema federal de EE.UU. significa hacer vigorosa campaña en contra de la pena de muerte en los EE.UU. y como parte de esta campaña, plantearle, debatirle y exigirle que se discuta al gobierno Cubano su posición incorrecta en cuanto a la pena de muerte. Creo firmemente que la única forma de conseguir eliminar la pena de muerte en Cuba, es conseguir eliminarla en los EE.UU. ya que, querámoslo o no, es la vara por la que se mide el mundo.
4) En todo caso, el escribir y hablar con más fuerza en contra de la existencia de la pena de muerte en Cuba, pero no dedicarle el mismo esfuerzo a la misma situación que ocurre en peor grado en la casa propia, es hipocresía, simple y llana. Que es la misma hipocresía que hacen los que defienden a Cuba pero critican a EE.UU. en cuanto a la pena de muerte.
En cuanto a los espías:
1) Me parece que es un insulto a la disidencia real, que sin duda alguna existe en Cuba, el llamarle a estos casi 80 arrestados, 'disidentes'. Disidentes son los que firmaron el 'Proyecto Varela', disidentes son los que alzan la voz en las reuniones de barrios para quejarse, ante las caras largas de los jefes del CDR, disidentes son los que se atreven a renunciar al Partido en nombre del Socialismo. Disidentes son los anarquistas que siguen como hormigas regando sus ideas locas de libertad absoluta y sufren 6 meses de trabajos forzados por ello. Sí, en Cuba, como en cualquier Estado incluyendo el nuestro, se marginaliza, se coarta, y se hecha a un lado a la disidencia. Esto es precisamente la naturaleza de un Estado. Sabemos esto desde Rousseau y 'El Contrato Social'.
En el caso de Cuba, si surgiera una disidencia con la que pudiera solidarizarme, lo haría. Soy crítico del estado cubano, del unipartidismo, y más aun del partido de estado como forma de organización política. Sin embargo estos grupos de disidentes no salen a relucir, y aunque podemos especular que se debe a variados motivos, el primordial quizás es que están solos, lejos de la 'disidencia' gusana, lejos de la legitimidad de un estado que coopta su discurso, y lejos, quizás, de la realidad.
Pero de algo si estoy seguro, estos 80 y pico no eran disidentes. Eran espías pagados, organizados, reunidos, ordenados, y entrenados por el imperialismo de EE.UU. como parte de una renovada ofensiva de expansión imperial.
2) Es mi opinión que estos arrestos, además de los puntos que se admiten públicamente, como lo es la desarticulación de una red de operaciones sicológicas de la seguridad del estado de EE.UU, tienen la intención de generar prisioneros canjeables por los 5 agentes antiterroristas y antiimperialistas presos en los EE.UU. Si lo vemos de esta forma, los arrestos adquieren un carácter estratégico, y no táctico, en la guerra fría entre Cuba y EE.UU. Es contradictoriamente una demostración de fuerza y una movida desesperada de auto-defensa.
De fuerza, porque se le dice claramente al imperialismo de EE.UU. que si ellos tienen la capacidad de contra-inteligencia para desarticular unas células de inteligencia cubana en las organizaciones terrorista de Miami, la contra-inteligencia cubana la tiene igual o con mayor capacidad. El quemar agentes que en algunos casos eran agentes dobles, al contrato de la inteligencia de EE.UU (incluyendo uno que lo fue por 42 años), significa que se tienen otros de resguardo. En estos momentos, la vida de los agentes de la CIA en Cuba no es muy cómoda.
De desesperación, porque no hay duda que el liderato Cubano, al autorizar los arrestos, quemar a agentes de inteligencia tan importantes, y hacer tan público el asunto, sabía que las repercusiones a nivel internacional iban a ser graves, desde las simbólicas como la de Saramago, hasta las concretas como la pérdida de créditos por parte de la Unión Europea. Y aun así la decisión se tomó, porque no se encontró otra forma de tener una posición más ventajosa frente al imperialismo. El costo es bien grande, por ende solo podría ser una medida de desespero.
3) Aun así, las condenas no han sido desmedidas, aún por los estándares cubanos, y comparan mucho más favorablemente con las sentencias que rutinariamente se les da en los EE.UU. a gente que hacen lo mismo. Por lo general, la condena mínima de espionaje en los EE.UU. es de 15 años, con los cabecillas llevándose el famoso '25 to life' que es 25 años a vida. Ni hablar de los Rosenberg, una pareja de esposos judíos y comunistas que fueron electrocutados en un caso que se ha probado que fue falso. Inclusive, en términos generales, las condenas son menores que la de los 5 de Miami.
4) Aquí debo decir que mi posición sobre los prisioneros de carácter político, como lo son los espías, es una que no es principista, maniqueísta, automática, o de sombrilla. Si estoy de acuerdo, o puedo solidarizarme, con las políticas detrás de los actos de los prisioneros, pues los apoyo. Si no estoy de acuerdo, o me es imposible solidarizarme con esas políticas, pues no los apoyo. La restauración del capitalismo (neo)liberal y la re-colonización de Cuba por parte de EE.UU. es una política con la que no puedo solidarizarme. El defender a Cuba infiltrando organizaciones terroristas de Miami si lo es. Por lo tanto, apoyo a los 5 de Miami, y no a los casi 80 espías de la oficina de interés de EE.UU en la Habana.
En otras palabras, mi posición es una que entiende las razones detrás de las acciones del Estado cubano como unas de 'raison d'etat'. Lo que significa es que desde mi perspectiva, solo entiendo como 'razonables' las críticas anarquistas, por que estas niegan el estado, sin importar cual sea. Sin embargo, los materialistas marxistas, que entendemos que el Estado no va a desaparecer de un día para otro, no debemos olvidar que los Estados son precisamente instrumentos de opresión, por lo tanto, debemos utilizar otros elementos de análisis cuando criticamos las acciones de un estado. En este caso el elemento es simple: la lucha desigual entre un estado antiimperialista y un estado imperialista. El debilitar el imperialismo, es debilitar el capitalismo, pues las acciones del estado cubano han sido acciones concretas de la lucha por el Socialismo, aunque no lo sean de forma explicita, mas allá de los golpes en el pecho del Partido Comunista Cubano.
Tiro estos elementos al debate, porque me parece que la polarización maniqueísta de los socialistas 'críticos' y los 'incondicionales' en el asunto tanto de Cuba como de la construcción socialista local, en un escollo teórico y práctico que se convierte, al fin y al cabo, en una liquidación del objetivo político central: la Revolución Socialista. Creo que los socialistas debemos recuperar tanto el realismo político marxista, entendiendo aunque no siempre apoyemos el 'raison d'etat', como el ojo critico de Marx, que permite criticar solidariamente.
Del artículo del compañero José, al cual semi-contesto por medio de este, me pareció importante el punto que trae sobre la concepción de lo político, en la lucha anticapitalista y antiimperialista. Me parece que en la próxima, hablaremos del tema.


Dos jóvenes socialistas, que se proclaman marxistas (o se niegan marxistas), debaten de teor?a, practica, socialismo realmente existente, además de otras cosas mas divertidas. No siempre van a estar en desacuerdo, pero siempre tendr?n algo distinto que decir. Este experimento esperamos que se convierta, con el tiempo, en un foco de debate en BREL.