El rol de los estudiantes socialistas en la Universidad

En respuesta a "Breves notas sobre la izquierda ..."

Sáb, 2006-04-22 20:00
Hugo J. Delgado-Martí
Movimiento Socialista de Trabajadores

El artículo del compañero Jorge Farinacci Fernós es sumamente acertado al devolver al debate el rol de las organizaciones políticas estudiantiles, no sólo en las asambleas estudiantiles, sino en la lucha universitaria. Con este artículo el compañero da los primeros pasos para comenzar ese debate que puede ayudarnos a esclarecer ante el estudiantado la diversidad de posiciones existentes entre los socialistas, y posiblemente entre nosotros para comprender mejor las posiciones de cada grupo político. Por medio estas líneas deseo aceptar ese llamado a debatir y le expreso mi agradecimiento al compañero por confiar en nuestro periódico en línea para la divulgación de sus ideas.
El artículo del compañero comienza con la pregunta de “¿Cuál es el rol de la izquierda en el movimiento estudiantil? ” yo no pretendo contestar esa pregunta sino la de ¿Cuál es el rol de los socialistas en el movimiento estudiantil? La diferencia es sutil, y algunos dirán semántica, pero encierra en si misma un bagaje de ideas y toda una historia de lucha en Puerto Rico y en el Mundo que no alcanzaría el espacio y el tiempo que tenemos disponible. En síntesis para la Unión de Juventudes Socialistas (UJS) hablar de socialismo es hablar de lucha de clases. Es precisamente ese elemento el que nos diferencia de la polítiquería electoralista: que la clase trabajadora es la que debe gobernar y dirigir las riendas del país. Detrás del adjetivo “izquierda” se pueden arremolinar desde los posmodernos hasta alguno que otro conservador, sin mencionar los mal llamados populares de izquierda. Y si bien es cierto que aspiramos a que unos y otros participen de la lucha, no esperamos otra cosa de nuestra organización que ser acertiva con sus posturas políticas: somos socialistas y la independencia que queremos es para la clase trabajadora, para los pobres y oprimidos, no para los ricos y poderosos.
Desde esa perspectiva de lucha de clases, de la lucha por la independencia y el socialismo, es que hacemos nuestros análisis, discusiones y propuestas. Es por esto que nuestras acciones obedecen a lo que nosotros entendamos que es lo más conveniente para la clase trabajadora y para los estudiantes de clase trabajadora. Para nosotros la lucha universitaria es el frente principal de la lucha por el socialismo de los estudiantes, de la misma forma que los trabajadores del MST luchan por el socialismo en sus centros de trabajo. Esto implica que para nosotros habrán debates “universitarios” que son secundarios a esa lucha por el socialismo. Habrán issues, temas, y consignas que serán prioritarios por que detrás de ellos está esa propuesta de, no tan solo cambiar la universidad, sino de cambiar la sociedad.
Lo anterior no significa que vamos a la Universidad a gritar a diestra y siniestra que se “conviertan” al Marxismo-Leninismo. Aspiramos a que el sector estudiantil de clase trabajadora y sus aliados ideológicos adquieran conciencia del carácter de clase de la sociedad y se organizen para luchar por lo que su clase social requiere. Cuando tomamos issues específicos como puede ser las campañas por Más Cursos y Secciones, Contra la Privatización, Contra el ROTC, etc, lo hemos hecho no sólo por el objetivo concreto en si, sino por toda la discusión que encierra el explicarle al estudiantado por qué las cosas son como son y por qué pueden ser mejor.
Lo que me lleva al planteamiento sobre el Consejo General de Estudiantes. Muchas veces se oye la crítica hacia la UJS de descartar del todo el Consejo General de Estudiantes. En particular el compañero Jorge Farinacci y varios más han argumentado en distintas ocasiones que la UJS prácticamente no cree en el CGE “por principio”, y en el artículo se lee cierta insinuación de falta de trabajo de la UJS en el preparativo de asambleas. En primer lugar nosotros hemos dejado claro en muchas ocasiones nuestra posición sobre los consejos de estudiantes, algunos compañeros no la han comprendido, otros sólo se acuerdan de una parte. Para nosotros el CGE en sí mismo es un espacio de lucha, que utilizaremos en la medida en que nuestros recursos humanos lo permitan y en la medida que nuestra organización le otorgue prioridad. A veces no hemos participado por falta de compañeros de carne y hueso dispuestos a ser candidatos. A veces no hemos participado por que hemos perdido las elecciones. A veces no hemos participado por que decidimos no lanzarnos.
Hay compañeros que olvidan que este servidor fue Vicepresidente del CGE, participó de su propio consejo de facultad, y colaboró con las presidencias de José Román, Josué Caamaño y Lillian Aponte. De la misma forma otros compañeros de la UJS-MST han sido colaboradores, miembros, consejales, y hasta presidentes del CGE en los últimos 25 años. Cabe recordar los nombres de Roberto Alejandro, Carlos Román, Natalia Fortuño, María Judith Oliveras, Angel Rodriguez, Pedro Colón Almenas y muchos otros. Aun a pesar de que entendemos las limitaciones del CGE siempre hemos estado presentes en debates internos en el CGE, hemos colaborado convocando para las asambleas en nuestra propaganda, le hemos dado seguimiento a asuntos que son responsabilidad del CGE sin ningún reparo. Siempre hemos tenido claro que el rol de los estudiantes socialistas no es el de dar apoyo logístico en las asambleas, eso lo puede hacer cualquier estudiante socialista o capitalista con un poco de sentido común y verdadera disposición. El rol de los estudiantes socialistas es dar dirección política al estudiantado.Y no se trata sólo de participar de puestos electos sino de contribuir al éxito político de las asambleas de estudiantes, ya sea desde la logística, seguridad, dirección política, y hasta coordinación. Dicho trabajo estudiantil de la UJS en la Universidad de Puerto Rico mantiene una continuidad que se puede corroborar con un pequeño repaso de la historia.
No solo eso, sino que el trabajo político de la Unión de Juventudes Socialistas fue vital en todo ese periódo que menciona el compañero Jorge Farinacci desde el 1999 hasta el 2003 de la “unidad en la acción” de varias organizaciones socialistas. En algunas ocasiones la UJS entera trabajó sin llevarse el más mínimo crédito, a nombre de comités y frentes amplios. En ocasiones la UJS desapareció del espectro público por imponerle todo el esfuerzo posible y todos nuestros recursos humanos y materiales a procesos de lucha como la lucha contra el ROTC, el Comité Universitario Contra la Privatización, la huelga por las clases de verano, la misma huelga del 2005 contra el alza etc. No negamos que en algunos casos ocurrió lo mismo para otras organizaciones, sin embargo la UJS entendió como prioritario sus frentes de lucha y su proyección partidaria pasó a segundo plano en todos esos procesos. Más recientemente la UJS ha decidido priorizar en su proyección pública y en el trabajo partidario por que entendemos que hay el espacio para impulsar nuestras posiciones a un sector del estudiantado más allá de la “izquierda” que existe hoy. Las condiciones de aceptación del estudiantado de las organizaciones políticas permiten que se haga trabajo político público y que dicho trabajo sea efectivo en términos de sus objetivos proselitistas, aunque a lo mejor no se logren las reivindicaciones de inmediato.
La UJS comenzó en el 2004 una campaña de tres issues (contra la privatización, cero edificios enfermos, más cursos y secciones) en respuesta a la desaparición del CUCP del año anterior, posteriormente enfocamos la campaña a “Más cursos y secciones” por que entendíamos que esa era la consigna que reflejaba las mayores frustaciones del estudiantado. Durante todo ese proceso mantuvimos nuestro trabajo de forma consistente. Durante la huelga del 2005 y hasta la fecha de hoy hemos retomado la campaña por la matrícula ajustada a los ingresos. Estas campañas no son meras consignas pintadas en la pared, sino que han venido acompañadas de trabajo educativo ( 3 foros, varias charlas y micromítines), propaganda (miles de pasquines, decenas de miles de boletines, bandera roja), trabajo mediático (decenas de comunicados de prensa), actividades de presión (visitas a los síndicos, entre otras) y actividades de movilización masivas( tres piquetes y al menos una marcha) etc. Cada boletín, cada foro, cada micromítin no desembocará en la revolución pero sin ellos no nos acercaremos jamás.
Un aspecto sobresaliente del artículo del compañero es el llamado a mayor unidad dentro del independentismo y de la izquierda estudiantil. En particular habla el compañero de “1) Como coordinar mejor sus propuestas e ideas de manera más unitaria” y lo lanza a forma de pregunta. Posteriormente indica que “es parte de una cultura sectárea que vive nuestro movimiento ahora y es producto de elementos antes, durante y después de la huelga del CUCA y el fortalecimiento al interior de las organizaciones de que su grupo es el grupo.” Entiendo que tenemos diferencias con el compañero en términos de la unidad que aspiramos. El MST entiende que la unidad de los socialistas debe estar basada en la aplicación de nuestros postulados y creencias a la realidad concreta del país en que vivimos. Por más parecidos o distintos que seamos “en teoría” si en la práctica tomamos caminos sumamente dispares no se puede hablar de unidad. Para nosotros lo prioritario es el fortalecimiento ideológico de cada sector, que su accionar corresponda al grado de desarrollo de su ideología. Hasta el momento han sido pocas las ocasiones en que hemos hecho trabajo redundante, donde hallamos coincidido en tiempo y espacio con trabajo similar. Cuando asi ha ocurrido no hemos dudado en consolidar nuestras actividades con la organización que sea.
Para nosotros la unidad es precisamente el respeto a la diferencia y a la existencia de una amplitud de trabajo político. Sectarismo es negar que cada organización tome sus propias decisiones y actue independiente de las demás, sean socialistas, de izquierda o revolucionarias. Sectarismo es precisamente negar el derecho a la critica y a expresar lo que cada organización entienda. Lamentablemente cada organización tiene distintas concepciones de lo que debe ser la unidad, para algunos la unidad implicaba que TODO debe discutirse de antemano. Para otros unidad es que no nos podemos criticar públicamente unos a otros. En un momento dado la intolerancia entre compañeros reinó, y lo que fue una crítica se transformó en una lucha destructiva que dificulta las comunicaciones entre las diversas organizaciones juveniles aun al día de hoy. A pesar de ello en el MST hemos coincidido con diversos sectores con los que tenemos profundas diferencias y hemos sabido poner a un lado diferencias políticas y personales en momentos coyunturales en aras del trabajo conjunto en algún proceso de lucha.
Por último quisiera terminar reaccionando a las palabras finales del artículo donde el compañero alega que “en una Asamblea se puede aprobar una Resolución repartiendo equitativamente las riquezas, declarar la paz mundial y abolir el Cielo”. Es cierto, los compañeros las aprueban pero es por que creen en dichas resoluciones. Lo que eso indica para mi es, que las personas que asisten a estas asamblelas estudiantiles son personas con un nivel de conciencia avanzado que muchas veces subestimamos, lamentablemente estos compañeros estudiantes no son representativos de la totalidad del estudiantado. Desde mi perspectiva los estudiantes que son receptivos a nuestras ideas superan por mucho el alcance de las organizaciones, pero aun no son la mayoría en la Universidad. No debemos descartar las contribuciones de esta vanguardia estudiantil (que va más alla de los que vemos día a día) pero tampoco debemos hacernos de ilusiones por lo avanzado de su nivel de desarrollo ideológico.
Por otro lado entiendo que el manejo de las asambleas muchas veces se presta para la manipulación y la desinformación. Recordemos las asambleas durante la huelga donde la derecha manipulaba la información por medio de la prensa comercial, y de igual forma la segunda asamblea posterior al paro en solidaridad con Hector Rosario donde se aprobó un rechazo a la huelga por un semestre. Sin embargo los estudiantes socialistas no hemos hecho una autocrítica sería y responsable de los errores que cometimos en el pasado que nos llevaron a perder la legitimidad y el respeto de amplios sectores del estudiantado. A mi entender fueron nuestras propias acciones como izquierda la que nos llevó a perder el apoyo y el respeto que habíamos ganado. Ese respeto se tiene que ganar nuevamente, y eso no se va a lograr subestimando al estudiantado. Si bien es cierto que una resolución no es otra cosa que una expresión de un cuerpo, los proponentes de dichas resoluciones debemos mantenerlas a tono con la realidad del estudiantado. No todo lo que llevemos a una asamblea va a ser aprobado, proponer que así sería es faltarle el respeto a la inteligencia de los compañeros que asisten a las asambleas. Hacer eso sería asumir una actitud pedante y arrogante que no nos ganaría muchos adeptos.
Las resoluciones que lanzamos a la asamblea general de estudiantes las hacemos con el interés de que estas pasen por el escrutinio de la gente y sean evaluadas en sus méritos. Queremos que la gente debata y se pregunte si está bien o mal el sales tax, si está bien o mal el despilfarro de fondos. El estudiantado en general tiene sus propias ideas, y sus propias concepciones y sólo el trabajo previo de convencer y dialogar con la gente es lo que rendirá frutos en la asamblea. El que se apruebe una u otra moción es indicativo del interés del grupo que asistió. En ese sentido no descartamos la importancia de dichas resoluciones, pero igual entendemos que al estudiantado de la UPR le falta mucho por recorrer en términos de su organización y su desarrollo ideológico. Por tal razón muchas veces las resoluciones no corresponden al desarrollo organizativo, como por ejemplo el decretar la huelga contra el alza. Para llegar al nivel de Francia en la lucha estudiantil no necesariamente hace falta el sindicato estudiantil, sino definitivamente la organización masiva de estudiantes y el desarrollo de una cultura de debate con profundidad que vaya más allá del “no quiero clases los viernes” o el “huelga automática versus huelga preventiva”.