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Publicado en 20 de marzo de 2015 | por BREL1

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Crisis en AEE: Más allá del costo del petróleo

La crisis en la AEE es la crisis del capitalismo colonial

Hugo J. Delgado Martí
Bandera Roja

Uno de los problemas del imperialismo es que las colonias quedan rezagadas en términos de su infraestructura, su acumulación de capital y sus finanzas. Dicho rezago incide en las condiciones bajo las cuales se establecen los acuerdos económicos con las empresas matrices. Nuestro país es una fábrica de ganancias para capitalistas industriales y financieros mientras el gobierno paga con préstamos la infraestructura y el aparato gubernamental que garantizan condiciones necesarias para la producción y realización de la plusvalía. Las exenciones contributivas y los subsidios corporativos garantizan que esas compañías no dejen ni un sólo centavo, mientras que el gobierno empeñó hasta la fuerza de trabajo de las generaciones futuras.

Tanto la Autoridad de Carreteras como la Autoridad de Energía Eléctrica (AEE) se encuentran endeudadas, con su crédito por el piso, al borde de la quiebra y con una infraestructura en pobres condiciones de mantenimiento. Al mismo tiempo son las corporaciones públicas que más inciden sobre la producción de mercancías en el país.

La crisis en la AEE es la crisis del capitalismo colonial, no es un problema exclusivamente del costo del petróleo, de la corrupción o de la ineptitud y mal manejo de la corporación aunque dichos factores han incrementado la rapidez con que ocurre su descapitalización. De ninguna manera podemos decir que las negociaciones colectivas son las causantes del desfalco de la AEE sino todo lo contrario: es el trabajo realizado lo que ha conservado y generado valor sobre la autoridad y su remuneración jamás será verdaderamente justa.

Los datos del consumo y producción de la energía por sectores demuestran inequívocamente este planteamiento. El consumo eléctrico industrial a principios de la década del 60 se incrementó vertiginosamente superando tanto el consumo residencial como el comercial. Durante la crisis del 70 dicho consumo eléctrico se estancó. Esta crisis fue una de producción que quedó agravada por nuestra condición colonial lo que causó graves problemas sociales muy similares a los que vivimos hoy. No fue sino hasta la década del 90 que repunta el consumo industrial coincidiendo con el momento de mayor inversión y crecimiento de las industrias farmacéuticas de la sección 936. Desde el 2006 al presente, coincidiendo con el cierre de las exenciones de la sección 936, la tendencia en el consumo industrial ha mostrado una caída superior a las caídas en los otros dos sectores principales, comercial y residencial.

Al inverso de lo que ocurre hoy, el consumo industrial debería subsidiar el consumo residencial y comercial. El consumo eléctrico comercial, recae sobre la propia clase trabajadora al ser este un costo de operación que eventualmente pasa al costo de las mercancías. En ese sentido el incremento en el consumo eléctrico comercial y residencial ha sido uno de los factores en el empobrecimiento general de la clase obrera ante la ausencia de incrementos en salario que repongan estos aumentos en el costo de la vida.

Sin duda, la energía renovable es una alternativa para la producción de energía eléctrica, pero bajo nuestra condición capitalista-colonial podría ser insuficiente. Sólo con una industria manufacturera, agrícola y comercial que genere riquezas para toda la sociedad se puede convertir la AEE en un verdadero bien colectivo.

Infográfico del Consumo Eléctrico

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