La Universidad de Puerto Rico (UPR) atraviesa una de las crisis más profundas en su historia. Los gobiernos del PNPy el PPD, la Junta de Control Fiscal (JCF) y las distintas administraciones universitarias, son las responsables de esta actual crisis. Las principales causas de la misma son las siguientes:
1. Recortes al presupuesto universitario
2. Aumentos en el costo de matrícula
3. Imposición de políticas de austeridad
Exagerados los recortes presupuestarios
Uno de los factores centrales de la crisis universitaria es la reducción del presupuesto asignado a la UPR. Históricamente, la universidad se financiaba mediante una fórmula por ley que garantizaba un porcentaje fijo de los ingresos del Fondo General del gobierno. Sin embargo, desde la aprobación de la Ley PROMESA en 2016, esta fórmula quedó congelada, quedando el presupuesto universitario sujeto a los planes fiscales certificados por la Junta. Lo que ha provocado son recortes recurrentes año tras año.
Desde el 2017 el financiamiento de la UPR se redujo de manera sustancial, colocándola por debajo del presupuesto mínimo necesario para operar. Estos recortes han afectado directamente áreas esenciales como: la infraestructura, la oferta académica, la contratación de personal docente, el desarrollo de programas académicos, entre otros.
Siguen aumentando nuestros costos de estudio
Ante la crisis fiscal la administración universitaria —bajo la presión de la JCF— recurrió al aumento en los costos de matrícula. A partir de 2018, se implementaron alzas significativas que transformaron a la UPR de una universidad accesible y a bajo costo a una igual de costosa que las universidades privadas. Estos aumentos han tenido un impacto directo en la disminución del estudiantado, especialmente entre estudiantes de bajos ingresos, y han afectado la retención estudiantil. No existen precedentes en otras jurisdicciones de aumentos tan pronunciados en universidades públicas durante contextos simultáneos de crisis económica y desastres naturales.
¿Qué rol tiene la Junta de Control Fiscal?
La Junta de Control Fiscal, creada por PROMESA, ha desempeñado un rol determinante en la crisis universitaria actual. Con amplios poderes para certificar presupuestos y exigir “transformaciones estructurales”, la JCF ha priorizado en la austeridad fiscal por encima de consideraciones académicas y sociales.
La imposición de condiciones para liberar fondos, así como la exigencia de recortes adicionales y reorganizaciones administrativas, ha reducido la ya limitada autonomía universitaria. Este desplazamiento del poder decisional hacia una entidad externa ha generado tensiones internas, inestabilidad administrativa y un clima de gobernanza marcado por la incertidumbre. Precisamente lo que estamos atestiguando hoy.
Hay una crisis administrativa
La llegada de Zayira Jordán Conde a la presidencia de la UPR no ha hecho más que agravar la crisis universitaria. Su visión educativa es una en función de los intereses del mercado y el gran capital. Mientras que su práctica administrativa es autoritaria, prepotente y arrogante. Muy distante de los estilos que debe mantener un líder universitario. Estas características han provocado el rechazo de la comunidad universitaria a su presidencia exigiendo su salida inmediata del cargo. La indignación ha sido tanta que múltiples recintos han protestado y paralizado las labores exigiendo su salida inmediata.
En deterioro el sistema universitario público
Las consecuencias acumuladas de los recortes y la austeridad se manifiestan en el deterioro visible de la infraestructura, la eliminación de programas académicos, la precarización de las condiciones laborales y la pérdida de estudiantes. Además, el debilitamiento del sistema universitario público ha tenido implicaciones más amplias para el desarrollo económico y social del país, al limitar la investigación, la innovación y la movilidad social que históricamente ha promovido la UPR.
La crisis presupuestaria y fiscal de la UPR es el resultado de decisiones que han subordinado la educación pública a una lógica del mercado y en función de la deuda pública. Los recortes sostenidos, los aumentos en el costo de estudio, la intervención de la Junta de Control Fiscal y el deterioro institucional crean un círculo vicioso que amenaza el proyecto universitario público. Atender esta crisis requiere voluntad política para restituirles los fondos a la universidad y determinación de la comunidad universidad de defenderla a toda costa hasta las últimas consecuencias.
1. Restitución de la fórmula de financiamiento público
La UPR debe volver a recibir la totalidad de los fondos gubernamentales que le corresponden para mantener el carácter público de la universidad. Así podrá conservar la calidad institucional que le caracteriza, mantenerse lo más accesible y abierta posible y moverse hacia una verdadera autonomía respecto a los intereses políticos que la pretenden controlar.
2. Matricula Ajustada a los Ingresos (MAI)
La Matricula Ajustada a los Ingresos (MAI) es una propuesta JUSTA que responde a la realidad del estudiantado universitario. Esto significa que, al igual que con las planillas de contribuciones, se ajuste el pago de la matrícula al ingreso familiar del estudiante. Por un lado, visibilizaría la diferencia de clases entre estudiantes, poniendo a pagar al que más tiene y por otro, respaldaría al estudiantado de recursos económicos limitados brindando una educación más accesible. La MAI no es un cobro para resolver los recortes que se pretenden, sino una medida que le haría justicia a la clase trabajadora del país mientras crea incentivos económicos para la institución.
3. Democracia participativa
En la UPR hace falta una verdadera transformación en las estructuras de la toma de decisiones y en la participación de los sectores de la comunidad universitaria sobre la gobernanza institucional. Creando organismos de participación directa, docentes, no docentes y estudiantes tomarían las decisiones fundamentales sobre la Universidad porque son quienes hacen posible su existencia.
4. Organización y lucha
Para poder alcanzar los objetivos que se han trazado hay que organizarse lo mejor posible. La organización estudiantil es lo que dará la capacidad para poder responder a los retos que el momento histórico exigen. Solo la organización y lucha combativa de la comunidad universitaria podrá defender a la UPR de su destrucción por parte del gobierno y la administración. El momento más que nunca es de lucha.

