Para residentes de Rexville la amenaza de socavones y derrumbes no es asunto nuevo. De hecho, en las calles 32 y 31, justo al lado del centro comercial Rexville Plaza, es un problema que vienen reportando a las autoridades y denunciando a los medios desde los 90s.
En esa década se registraron múltiples casos en los que hogares comenzaron a sufrir daños estructurales directos como resultado de hundimientos en el terreno luego de derrumbes y la ruptura de tubería pluvial en la calle 31. Las casas se agrietaron y algunas comenzaron a colapsar. El Departamento de Obras Públicas aseguraba haber arreglado el problema. Sin embargo, esta no sería la realidad que viviría la comunidad. Al día de hoy aún los problemas con socavones, derrumbes e inundaciones persisten con agravantes como las construcciones desmedidas cercanas y el tránsito de vehículos pesados por zonas residenciales.
En un caso particular publicado en el periodico semanal El Todo, en el ejemplar con fecha de 7 a 14 de marzo de 2001, cuenta la historia de Policarpo Santiago Rivera, vecino de la calle 31, DB-4. El residente cumplió con todo lo que le sugirieron las agencias desde el derrumbe de 1997. Para el año 2000 Santiago Rivera relata que el entonces director de DTOP, Enrique Figueroa, «no atendió nuestro caso y nos indicó que si queríamos podíamos demandar al municipio».
25 años más tarde, en junio de 2025 y nuevamente en octubre del mismo año, residentes de las calles 32 y 31 reportaron varios incidentes. En junio una joven familia se vio forzada a abandonar su hogar luego que se registrara un socavón frente a su residencia en horas de la madrugada cuando un camión de recogido de basura pasaba y este quedó atrapado al ceder el pavimento. Sin embargo, esta no era la primera vez que habían reportado la preocupación. La familia había alertado sobre un hoyo de 2 pies de diámetro frente a su casa en agosto de 2024.
En octubre de 2025, residentes reportaron grietas y hundimientos en el suelo frente a sus hogares a lo largo de la calle. La denuncia se hizo pública y viral mediante las plataformas de la Asamblea de Pueblo de Bayamón con testimonios e imágenes. Al día siguiente medios periodísticos cubrieron la historia y a los dos días las agencias de DTOP cerraron ambas calles. Vehículos oficiales y personal de DTOP y de la administración municipal han estado trabajando en el área desde entonces.
Por su parte, las autoridades se han limitado a proveer información una vez los reportes y denuncias llegan a los medios. De esta manera han confirmado que la tubería está obsoleta hace años y que, junto a fuertes lluvias, ha resultado en el socavón y la necesidad de excavar al menos 80 pies en trabajos de reparación de la calle 32. Zaimary Reyes García, la mujer que con su familia en junio fue removida de su hogar en la calle 32, detrás del restaurante El Platanal, comentó que “los seguros hipotecarios lamentablemente no ayudan ni cubren este tipo de situación.” Exhortó a las familias que residen en el área afectada a que tomen fotos, videos y recopilen toda evidencia que tengan. Reyes García también mencionó que no ha recibido nada de compensación y que aún continúan entre reclamaciones y llamadas “a la espera de qué harán finalmente y de cómo se trabajará la situación”.