La eficiencia o fallo de un sistema sólo puede evaluarse a partir de su objetivo; es decir, ¿cumple el propósito para el que fue diseñado?. En este caso, es meritorio preguntarse: ¿cuál es el marco filosófico del Departamento de Educación?, ¿cuál es la meta planteada?, ¿cómo la política pública instrumentaliza las disposiciones de la Constitución (gratuita, obligatoria, y laica)(1)?. La percepción generalizada es que el sistema educativo público no funciona, y que la educación privada es superior. Sin embargo, un análisis concreto debe ser realizado a partir de data confiable, y no de la variable opinión pública, moldeada por la prensa y las estructuras políticas. Aunque el sistema privado es regido por iguales estándares y expectativas curriculares, no es medido con las métricas utilizadas para juzgar el sistema público; no participan de la administración de pruebas estandarizadas, no están sometidas al escrutinio administrativo constante, y no capturan una población tan socioeconómica,cultural y funcionalmente diversa. Por tanto, su relativo “éxito” es artificialmente inflado por variables de clase, selectividad y capital cultural de las familias.
No pretendemos plantear con esto que el estado de la educación pública es óptimo, mas es importante resaltar que se trata de un sistema complejo, funcionando (o intentando) en condiciones económicas y políticas igualmente complejas. Actualmente, está regido por la Ley de Reforma Educativa de Puerto Rico (Ley Núm. 85 de 29 de marzo de 2018, según enmendada), que derogó la Ley Orgánica del Departamento de Educación de Puerto Rico (Ley Núm. 149 de 15 de Julio de 1999, según enmendada, que a su vez sustituyó la Ley Núm. 68 de 28 de agosto de 1990, según enmendada). Uno de los principales cambios de esta llamada Reforma educativa es la legislación que abre paso a la implantación de las Escuelas Públicas Alianza. En esta modalidad, actualmente existen 16 escuelas a nivel nacional(2), de un total de 870 escuelas. Esta cifra (total de escuelas) revela también una tendencia constante y creciente de cierre de escuelas, observable desde hace 10-15 años; el Informe sobre el Desarrollo Humano de Puerto Rico, contabilizaba 1,387 escuelas(3) para el 2016 y apuntaba a un descenso desde ese entonces. La literatura revisada adjudica este cierre de escuelas a una merma poblacional, propulsada por la emigración creciente(4).
No obstante, el Departamento de Educación no esboza una estrategia para contrarrestar este efecto ni reconoce su contribución a la tendencia migratoria. Como planteaba Mellado (1961)(5) en La educación y el cambio social: “La educación pública debe ser, en todos sus niveles, un reflejo y a la vez una crítica de la cultura del pueblo que la sostiene”. Entendemos que actualmente el sistema es sólo el reflejo de un país fracturado por el bipartidismo, el colonialismo, y el patriarcado, y que su tabla de salvación son las alternativas críticas organizadas desde el magisterio (menguado y debilitado), así como de las comunidades. La educación laica, pilar de una educación democrática, es amenazada con la reciente creación de las oficinas de bases de fe y la eliminación de la perspectiva de género en nuestro currículo, cuya implementación era un paso positivo hacia la creación de un ambiente seguro para la juventud LGBTQ. Según la encuesta del clima escolar realizada en 2016; “Para un número preocupante de estudiantes LGBTQ de Puerto Rico, las escuelas son ambientes hostiles: la gran mayoría del estudiantado sufre a diario agresiones verbales contra la comunidad LGBTQ y experimenta victimización y discriminación en la escuela. En consecuencia, muchos estudiantes LGBTQ evitan las actividades escolares o abandonan la escuela por completo”(6). La complicidad del Departamento de Educación en la agenda racista estadounidense y su persecución a los hermanos de la comunidad dominicana han sido también un empuje a la deserción escolar, cuyo impacto todavía no somos capaces de contabilizar. Los sectores más desaventajados de nuestra población son expulsados de las aulas, mientras se abarata el costo de la educación para los sectores pudientes.
La política pública apunta a fortalecer y expandir el modelo de Escuelas Públicas Alianza (de las cuales los resultados son tan desiguales como los de cualquier escuela tradicional)(7), el proyecto de vales educativos, y reducir el ofrecimiento regular. No existe política pública destinada a la retención del personal docente, y los esfuerzos de capacitación docente son inoperantes (Carrera Magisterial, por ejemplo). La burocracia que paraliza el mantenimiento y optimización de la infraestructura escolar y nacional no han sido trastocados, y el acceso a recursos de apoyo, investigación y enriquecimiento es de difícil acceso (libros, laboratorios, instituciones y actividades culturales, programas de intercambio, experiencias laborales, etc.). El
problema latente de nuestro país y nuestro sistema educativo sigue intacto: la desigualdad, el desempleo, la violencia, y la pobreza(8).
1 Constitución del Estado Libre Asociado (1952) Art. II, Sección 5. Recuperado de: https://bvirtualogp.pr.gov/ogp/Bvirtual/leyesreferencia/PDF/Derechos%20Civiles/CONST/CONST.pdf el 24 de enero de 2026.
2 Informe de Transición del Departamento de Educación (2024), pág. 6. Recuperado de: https://transicion2024.pr.gov/Agencias/081/Informe%20status%20planes%20unidades%20administrativas/Informe %20de%20Estatus%20Transici%C3%B3n%202024.pdf el 25 de enero de 2026.
3 Informe sobre el Desarrollo Humano en Puerto Rico (2016). Recuperado de: https://estadisticas.pr/files/IDH_Capitulo_VI.pdf el 24 de enero de 2026
4 Informe de Transición del Departamento de Educación (2024), pág. 6. Recuperado de: https://transicion2024.pr.gov/Agencias/081/Informe%20status%20planes%20unidades%20administrativas/Informe %20de%20Estatus%20Transici%C3%B3n%202024.pdf el 25 de enero de 2026.
5 Mellado, R. (2022). La educación y el cambio social en Puerto Rico. Revista De Educación De Puerto Rico (REduca), 9(1-2), 15–32 (pág.28). https://doi.org/10.54114/reduca.v9n1-2.20649
6 Giga, N. M., Danischewski, D. J., Greytak, E. A., Kosciw, J. G., & Ocasio-Domínguez, S. (2017). The Puerto Rico school climate survey: The experiences of lesbian, gay, bisexual, transgender, and queer youth in Puerto Rico’s schools. (Encuesta sobre el ambiente escolar de Puerto Rico: Las experiencias de jóvenes lesbianas, gays, bisexuales, transgéneros y queers en las escuelas de Puerto Rico.).
7 Informe del índice de desempeño escolar (2024), ABRE Puerto Rico. Recuperado de: https://cdn.prod.website-files.com/65c5599b68f523b3bf507ce5/68e42a500f6930548a05826a_informe_del_%C3%A Dndice_de_desempe%C3%B1o_escolar_2024.pdf el 25 de enero de 2026.
8 Informe sobre el Desarrollo Humano en Puerto Rico (2016). Recuperado de: https://estadisticas.pr/files/IDH_Capitulo_VI.pdf el 24 de enero de 2026