Los consumidores de energía eléctrica en Puerto Rico se encuentran desamparados ante la
burocratización, desmantelamiento y privatización de la Autoridad de Energía Eléctrica. Con la
llegada de Luma Energy y Genera PR a dirigir las riendas de la administración, producción y
distribución de la AEE, ha empeorado la capacidad de los abonados de fiscalizar la operación
del servicio fundamental que representa la energía eléctrica.
Una de las promesas del modelo privatizador fue que con la creación de nuevas instancias
como el Negociado de Energía, el Zar Energético, la Autoridad para las Alianzas Público
Privadas junto con las administraciones privadas, aumentaría la capacidad de fiscalización del
pueblo. Lo que ha ocurrido es que cada uno de estos entes han burocratizado aún más el
servicio eléctrico, introduciendo trabas al control del pueblo trabajador sobre la producción de
energía. Al mismo tiempo cambiaron los requisitos para la representación de los consumidores
con el objetivo de evitar la fiscalización.
El mejor ejemplo de la burocracia privatizadora es el Negociado de Energía, que a juicio de
múltiples sectores críticos de Luma Energy y Genera PR, es un sello de goma de estos y de los
intereses del gobierno de turno. Ninguna de estas instancias burocráticas ha representado un
escollo para el saqueo voraz de Luma Energy ante el pésimo servicio, los altos costos y la
destrucción del sistema eléctrico ante la falta de mantenimiento por parte de esta. Un proyecto
de ley de la legisladora novoprogresista Lourdes Ramos, pretende aumentar la cantidad de
puestos en este Negociado.
La salida de Luma Energy y Genera PR y el retorno del modelo público de la AEE, bajo mayor
democracia, transparencia y desvinculación de los partidos políticos, continuará en la agenda
urgente de los sectores que más se afectan por el encarecimiento y el empeoramiento del
servicio eléctrico.