La práctica incesante de aumentar las responsabilidades administrativas del personal docente en el Departamento de Educación es una preocupación principal entre el magisterio. Esta práctica provoca estrés, agotamiento, y angustia entre los docentes lo que también tiene efectos adversos a la calidad de la educación al reducir el tiempo que los docentes pueden dedicar a enriquecer la labor docente.
El exceso de trabajo administrativo e innecesario a través de formularios, documentos y procesos manuales, redundantes y repetitivos muestran que el interés del DE no es brindar una educación de calidad sino librar a la agencia de responsabilidades pasándolas al magisterio. La carga de prepararse para administrar pruebas inconsecuentes, el cálculo y presentación de datos que ya disponibles en las plataformas oficiales en formatos arbitrarios, la redundancia en el pase de lista con las tarjetas de ponchar de los estudiantes, la celebración deactividades no educativas en horario lectivo son ejemplos de tareas que provocan interrupciones en la continuidad de la enseñanza.
El magisterio siendo el pilar en el desarrollo educativo de la sociedad se ve en la obligación de emplear su tiempo e ideas en trabajos y responsabilidades que no redundan en desarrollo educativo directo. Es necesario que los docentes estén completamente concentrados en tareas que beneficien al estudiantado puertorriqueño. Detrás de estas actividades inconsecuentes está la amenaza de la insubordinación, la radicación de cargos y hasta el despido. En momentos donde el magisterio no cuenta con un retiro digno a una edad apropiada, la sobrecarga de trabajo se convierte en otro estresor más que da la impresión busca salir del magisterio con experiencia.
En momentos donde la tecnología está tan adelantada y el DEPR ha invertido millones en plataformas “educativas” es necesario que se detenga y comience a disminuir el trabajo administrativo.