Cumpliendo sus promesas de la pasada campaña presidencial, Trump se ha lanzado ferozmente contra los inmigrantes, deportando a 605,000 personas a sus países de origen y algunos a terceros países desconocidos. Debido al ambiente de terror que se creó, 1.9 millones de personas se han auto deportado. Actualmente hay 65,000 personas detenidas en cárceles sin saber cuál será su futuro, según un informe de la Universidad de Syracuse.
Debido a un aparente avance en los derechos civiles de las últimas décadas y a una disminución real del porcentaje de población blanca, los racistas que apoyan a Trump y a su partido republicano han querido «depurar» su nación y asegurar el lugar de privilegio que han disfrutado desde la fundación de su nación en 1776.
Para llevar a cabo esta agenda, se ha aprovechado la creación de la Ley de Seguridad Nacional tras el derrumbe de las Torres Gemelas. Esta ley creó la agencia de “Homeland Security” y ICE “(Immigration and Customs Enforcement”) que complementaría la agencia existente que protegía la frontera. La diferencia es que los agentes de ICE actúan encubiertos y pueden detener y arrestar a quien quieran con cualquier excusa mínima.
En Minnesota se llevó a cabo la redada más grande y abarcadora contra un gobernador demócrata, hecho que muchos atribuyen a un revanchismo político para desacreditarlo, ya que fue el candidato a la vicepresidencia con Kamala Harris. Aprovechando el descubrimiento de un fraude en agencias sin fines de lucro de Minneapolis, donde reside una comunidad de refugiados somalís, ICE desplegó a cientos de agentes del ICE, junto al FBI. Sin embargo, como está sucediendo en muchas comunidades, los residentes locales avisaron a los inmigrantes con pitos y hostigaron a los agentes del ICE para que se retiraran. En un incidente, una mujer blanca de 37 años que se encontraba en medio de una redada fue asesinada de un tiro en la cara. Mientras la dirección de ICE afirmó que había intentado atropellar a un agente con su auto, pruebas en forma de vídeos han demostrado que iba desarmada y trataba de salir pacíficamente de la escena.
Su muerte ha desatado una condena generalizada en todo EE. UU. por la creciente molestia que causa el comportamiento mafioso de ICE. Se han reportado un número creciente de arrestos de personas con ciudadanía estadounidense y abusos en el trato a personas no inmigrantes. Cada vez son más los ciudadanos estadounidenses que, en defensa de sus derechos civiles y ante los abusos policiales, cuestionan la versión de Trump y la cúpula de ICE, que ha dejado la investigación solo en manos del FBI, excluyendo explícitamente a la policía estatal.
Ya varios fiscales del Departamento de Justicia Federal han renunciado de sus puestos por no querer participar en la fabricación de un caso contra Renee Nicole Good a quien quieren procesar como una “terrorista doméstica“. Además, manifestaciones de repudio a la acusación de la mujer se han desatado en todo el país, para alertar a Trump de que este incidente no pasará desapercibido.