Aumentan las protestas en las escuelas

Recortes de fondos y reducción de personal en el DE

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| Publicado el 5 octubre 2026

Las escuelas públicas del país han comenzado a sentir los efectos de los recortes presupuestarios y de las políticas neoliberales de los gobiernos de Donald Trump y Jenniffer González. En junio trascendió que el Departamento de Educación reduciría la plantilla de conserjes. Posteriormente, surgió información sobre una medida similar relacionada con los guardias escolares. Al mismo tiempo, las oficinas regionales declararon excedentes a miles de maestras y las removieron de sus escuelas, lo que provocó un caos en los planteles.

En agosto, las escuelas de San Juan, Carolina y Trujillo Alto enfrentaron los efectos del racionamiento de agua, provocado por el deterioro y la falta de mantenimiento de la infraestructura del país. Decenas de escuelas implantaron planes de emergencia que incluían soluciones temporeras para el uso de las instalaciones sanitarias, además de horarios reducidos ante la falta de agua. Las actitudes patronales y la falta de empatía de los directores regionales llevaron a múltiples escuelas a lanzarse a la calle a protestar por las condiciones de salubridad en las que se encuentran. La falta de conserjes escolares y de otro personal agravó la crisis, especialmente en las escuelas elementales donde niñas y niños necesitan mayor ayuda.

Lo que comenzó con manifestaciones de maestras frente a las escuelas también ha movilizado al estudiantado. En Bayamón y Utuado, varias comunidades escolares han realizado manifestaciones y paros para exigir más personal, un horario lectivo adecuado y una oferta académica más amplia. Mientras las escuelas públicas enfrentan los efectos de los recortes presupuestarios, las escuelas privatizadas reciben un trato privilegiado en el desembolso de fondos.

La situación en las escuelas es una bomba de tiempo. La sobrecarga de trabajo, los bajos salarios y la crisis económica se suman a los reclamos estudiantiles de una educación más diversa. De articularse estas luchas en un movimiento de alcance nacional podrían poner en jaque al gobierno y las políticas neoliberales que han agudizado la crisis en nuestras escuelas.

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