Si no era suficiente con la burbuja financiera, ahora el crédito está más caro, la energía subirá sin freno, y el dólar no vale un “peo de puerca”. Si estas tendencias convergen lo que viene es un huracán sobre el bolsillo de los que no somos millonarios. No hay cisterna ni placa solar que te prepare para esta crisis.
Más caro el crédito
El Banco de la Reserva Federal de EEUU subió las tasa de interés de referencia a un 4.00%. De la misma forma el Banco de Japón elevó su tasa a 1.25%. Esto se une a aumentos similares en Europa, Arabia Saudita y Corea del Sur. La justificación es controlar el alza en la inflación por medio del encarecimiento del crédito. Esta competencia entre burguesías nacionales, unido al alto nivel de la deuda de EEUU podría tener un efecto contrario al deseado si el pago de su deuda es inmanejable.
Sube el petróleo
Sumemos a esto el precio del petróleo. Rebeldes Hutíes en Yemen lograron ocupar zonas aledañas al Mar Rojo y milicias Iraquíes respaldadas por Irán destruyeron el oleoducto Este-Oeste de Arabia Saudita. Las cadenas de suministro de gas natural y petróleo del mundo se encuentran ahogadas. Esto explica el repentino aumento de más de 5 centavos por litro de la gasolina y de 10 centavos en el diesel. Ni hablar del efecto en costo de la luz y los precios al detal en una isla que importa el 85% de los bienes de consumo.
El dólar es un quedao
El dólar va en dirección a perder su posición hegemónica global. El gobierno de Holanda trasladó 86 toneladas de reservas de oro de Estados Unidos a Londres. China mantiene una política de compra de oro físico. Países como India, Polonia, Hungría, Francia, Turquía y Kazajistán están evaluando o ejecutando planes para mover su oro a bóvedas domésticas. Esto muestra un interés de desvincular las economías nacionales del valor del dólar ante la inestabilidad y desconfianza financiera internacional en la economía norteamericana.
¿Para dónde vamos?
Los socialistas nos debemos preguntar hacia dónde nos llevan. Las políticas neoliberales de destrucción del aparato público, reducción de las contribuciones a los ricos, privatizaciones y desregulación, y aumento del gasto militar-represivo podrían convertir la crisis económica venidera en un evento apocalíptico. La Junta de Control Fiscal como mecanismo de poder de la burguesía norteamericana en Puerto Rico, apostará a más austeridad, despidos y recortes.
Es hora de remar contra la corriente que nos lleva al abismo. Ante este cuadro se vuelve urgente la organización de la clase trabajadora y sus aliados hacia un programa político con soluciones colectivas que desarrollen una economía boyante para la gente común y no para unos pocos.