Declaración conjunta

| Publicado el 1 mayo 1980

Situación actual y tareas centrales del movimiento revolucionario

Comité Central (MSP) y Dirección Nacional (PSR)

Movimiento Socialista Popular y Partido Socialista Revolucionario

Nota del editor:

El documento que reproducimos a continuación es la declaración conjunta que publicaran el Partido Socialista Revolucionario y el Movimiento Socialista Popular el 1 de mayo de 1980. Como parte de sus conversaciones hacia una futura fusión para fundar el Movimiento Socialista de Trabajadores, como paso importante hacia la necesaria creación de un partido de los trabajadores. Este documento reproduce la realidad en que se encontraban las fuerzas revolucionarias de entonces. Da una perspectiva critica y hace un balance del momento y las tareas de la izquierda. Publicamos este documento para aportar al debate en torno a la realidad histórica en que se encuentra el movimiento revolucionario y las tares pendientes de este.

 

COMPAÑEROS TRABAJADORES:

Los sectores más alertas del movimiento obrero puertorriqueño celebramos hoy el Primero de Mayo, Día Internacional de los Trabajadores. En una fecha de tan singular importancia el Movimiento Socialista Popular (MSP) y el Partido Socialista Revolucionario (PSR) hemos decidida exponer unitariamente ante ustedes algunas reflexiones sobre la situación política del país y las prioridades o tareas centrales del movimiento revolucionario en esta etapa.

CARACTERISTICAS DE LA ETAPA ACTUAL

Esta celebración se enmarca dentro de un contexto económico-social con unas características específicas cuyo análisis y comprensión es de fundamental importancia para todo el movimiento obrero y revolucionario. La valoración que hagamos de las diferentes tendencias de la lucha de clases que definen la coyuntura política actual en Puerto Rico determinara la naturaleza de los objetivos que nos tracemos a corto y largo plazo para el desarrollo de la lucha revolucionaria. Veamos algunas de las características principales de la coyuntura política.

Durante los últimos anos la crisis estructural de la economía de Puerto Rico se ha profundizado a diferentes niveles lo cual ha traído serias consecuencias para la clase obrera y el pueblo. El desempleo crónico, el creciente aumento en el costo de la vida, la falta y deterioro de las facilidades de vivienda, los pésimos servicios de salud, los bajos salaries y la criminalidad rampante son solo algunos de los graves problemas que sufrimos día a día en este país. La situación es tan grave que ninguno de los paliativos que ha utilizado el régimen colonial para tratar de capear la crisis ha podido aminorar sus serios efectos. Los fondos federales y los cupones de alimentos, que han sido los principales mecanismos de control de crisis con que ha contado el gobierno, han comenzado a evidenciar sus limitaciones ante la avasalladora realidad de crisis social y económica.

Junto al empeoramiento de las condiciones de existencia de los trabajadores se han incrementado las medidas represivas contra el movimiento sindical y diversos sectores de las fuerzas independentistas. En las fábricas y centros de trabajo los patronos están asumiendo políticas cada vez más duras contra los trabajadores en su afán por evitar que estos puedan oponer resistencia a la explotación y a los abusos a que están sujetos o logren algún nivel de organización sindical. De hecho, la actitud del gobierno y los patronos ha adquirido, cada vez más, un claro carácter represivo y anti-obrero en sus intentos por destruir o al menos debilitar a los sindicatos más combativos.

Esto ha traído aparejado el incremento en la persecución contra las organizaciones independentistas, particular mente en torno a la lucha del pueblo de Vieques por sacar la marina yanqui de esa Isla Municipio. El arresto y encarcelamiento de luchadores independentistas, el asesinato de Ángel Rodríguez Cristóbal, la utilización de la Corte Federal y el Gran Jurado, la persecución y hostigamiento permanente a través del FBI y la policía son evidencias del recrudecimiento en las medidas represivas contra diversos sectores del pueblo. Resulta obvio que, aunque todavía la represión asume un carácter selectivo, según se profundice la crisis económica y aumenten las protestas y las luchas sociales este factor asumirá un papel más significativo.

EL MOVIMIENTO REVOLUCIONARIO

Por otro lado, el movimiento revolucionario en su conjunto se encuentra en una posición de defensiva caracterizada por una gran debilidad frente a la fortaleza relativa de la burguesía y el imperialismo. El factor más significativo en ese panorama es el bajo nivel de conciencia de clase y organización de la clase obrera y el pueblo. Nos guste o no, la mayoría de los trabajadores apoya a los partidos de la burguesía y mantiene expectativas de mejoramiento económico y social bajo el régimen capitalista-colonial. Aunque la crisis económica se ha agudizado, lo cual ofrece condiciones mas propicias para la realización de las tareas revolucionarias, la clase dominante ha podido mantener la inestabilidad dentro de unos márgenes que todavía permiten su continuada dominación. Los meca¬nismos de cohercion ideológica, la manipulación de las necesidades más urgentes de las masas y los mecanismos de control de crisis permiten la hegemonía ideológica y política de la burguesía y sus partidos sobre las grandes ma¬sas trabajadoras del país. No podemos olvidar que la base material de ese dominio ideológico ha sido el proceso de penetración imperialista a desarrollado en Puerto Rico a partir de la invasión yanqui de 1898. Proceso que de 1940 en adelante ha asumido características dramáticas en el capitalismo industrial y financiero, una de cuyas consecuencias fue el incremento de los niveles de vida y expectativas de mejoramiento social de la clase obrera y el pueblo, asentado sobre la integración de nuestra economía a la de los Estados Unidos.

Hoy, cuando ya han comenzado a deteriorarse los niveles de vida del pueblo producto de la crisis estructural de nuestra formación social, se mantiene bajo diferentes formas la dependencia ideológica fruto directo de la dependencia económica y política. Esa base material es el marco de maniobras del imperialismo para bregar con las alternativas políticas que mejor puedan garantizar sus fabulosos intereses económicos y políticos en el país: ya sea la culminación del ELA, la anexión total o la independencia «pelele». Factor que se ha con vertido, por tanto, en la base material de la ofensiva anexionista que ha venido impulsando el Partido Nuevo Progresista a raíz de su ascenso al gobierno colonial y a partir del crecimiento del apoyo hacia la estadidad entre sectores importantes del pueblo.

Ese aplastante dominio ideológico burgués sobre la clase obrera y el pueblo es la más grande traba a la expresión independiente de la clase obrera. Acelerar el rompimiento de esa dominación, según las condiciones objetivas de crisis económica y social se vayan desarrollando, es el gran reto de los revolucionarios puertorriqueños. Pero hay que reconocer, a su vez, la gran dificultad que las particulares condiciones de la formación social puertorriqueña plantean al logro de esa tarea.

NACIONALISMO, REFORMISMO, ECONOMISMO Y MILITARISMO

En segundo lugar, las fuerzas independentistas son sumamente minoritarias respecto a los grandes partidos colonialistas, con un claro predominio de las concepciones burguesas y pequeño burguesas.

La característica más notable del movimiento independentista hasta el momento ha sido su carácter burgués y pequeño-burgués. Durante las últimas décadas la dirección de la lucha por la independencia ha estado en manos de la pequeña burguesía independentista. Siendo el Partido Nacionalista, el Partido Independentista Puertorriqueño y el Partido Socialista Puertorriqueño los principales exponentes de las posiciones e intereses de esa clase social. El nacionalismo ha sido la expresión ideológica principal en la lucha revolucionaria: la defensa de la patria y la cultura nacional; la concepción de la nación como un todo homogéneo ajeno a los conflictos de clase; la tesis de luchar por la independencia primero; la concepción de la estadidad como la muerte de la nacionalidad; la dirección de las luchas sindicales desde la perspectiva de «crear conciencia nacional» en los trabajadores, etc. son parte de la concepción nacionalista, burguesa esa época. Sin embargo, la luna de miel les duro poco; no tardo mucho para que la lucha de clases se desatara en crisis y se comenzara a desenmascarar ante la militancia revolucionaria el carácter burgués y pequeño-burgués nacionalista de ambos partidos. La difusión del marxismo-leninismo, la educación de pequeños círculos de la militancia revolucionaria y su envolvimiento en las luchas económicas de la clase obrera, el análisis de las experiencias de las diversas luchas de liberación a nivel internacional y el proceso de formación de organizaciones marxistas como el Partido Socialista Revolucionario y el Movimiento Socialista Popular, entre otras, han sido aspectos importantes del debate entre las posiciones nacionalistas y las jóvenes, pero en crecimiento, posiciones marxista-leninistas.

«LA PEQUENA-BURGUESIA ES UNA CLASE SOCIAL EN DECADENCIA ECONOMICA Y POLITICA QUE HA SIDO ACORRALADA POR EL PROCESO DE PENETRACION IMPERIALISTA EN PUERTO RICO; EL DESARROLLO DEL CAPITALISMO INDUSTRIAL LA HA DEJADO SIN PROGRAMA POLITICO Y POR TANTO SIN PERSPECTIVAS DE PODER.»

La hegemonía ideológica del nacionalismo en el movimiento revolucionario le ha impreso el sello de su clase social a la mayoría de las manifestaciones de la lucha revolucionaria lo cual ha traído serias consecuencias políticas e ideológicas. Algunas de estas han sido:

1) el análisis deformado, parcial e idealista de la realidad social que ha difundido unos esquemas de interpretación y acción políticas totalmente inadecuados para el desarrollo de la lucha revolucionaria en una formación social tan compleja como la de Puerto Rico;
2) el culto a una practica ciega e incoherente (practicismo) reflejo de un menosprecio casi absoluto hacia el estudio teórico y la formación científica del militante revolucionario;
3) el culto al voluntarismo y al espontaneismo como formas especificas de reaccionar ante la problemática social;
4) la «conciencia» de que nacionalismo y socialismo científico son compatibles y complementarios por lo cual en el caso de Puerto Rico se puede ser simultáneamente nacionalista y marxista lo que ha implicado en el campo teórico la perversión del marxismo y en la practica la colaboración de clases;
5} las vacilaciones en lo táctico y lo estratégico cayendo en el campo del reformismo, el economicismo y el militarismo.

Por tales razones, organizaciones como el PSP, la Liga Socialista Puertorriqueña, la Liga Internacionalista de los Trabajadores y la mayoría de las organizaciones armadas del país que en un momento dado se han proclamado marxista-leninistas lo que han hecho es cubrir sus posturas pequeño burguesas con una fraseología socialista. En realidad, no han pasado por un proceso de formación política dirigido a dominar y asimilar los principios fundamentales del marxismo por lo cual sus análisis y posiciones políticas principales han estado permeadas por una visión de mundo nacionalista. Esto ha traído como resultado el vulgarizar el marxismo y sembrar la confusión arraigando la ideología burguesa en la militancia revolucionaria. Además ha tenido graves consecuencias, particularmente en el movimiento obrero y sindical donde se ha evidenciado un fortalecimiento del reformismo y el economismo en importantes sectores del liderato de las uniones más progresistas, principalmente en aquellas cuyo liderato ha estado ligado de alguna forma al PSP.

El reformismo -el sacrificio de los objetivos estratégicos fundamentales de la clase obrera y el pueblo en aras de lograr unas reformas parciales o momentáneas- y el economismo- el creer que el fortalecimiento de la lucha económica y las formas y estilos de lucha propios de ese medio a la larga conducen al desarrollo de la conciencia de clase de los obreros- son dos formas concretas de la ideología burguesa en el seno del movimiento obrero y revolucionario que solo conducen al fortalecimiento de la burguesía y el capitalismo. Ambos constituyen obstáculos enormes para el desarrollo de la conciencia de clase de los trabajadores, corrompiendo y burocratizando a importantes sectores de estos que terminan convirtiéndose en enemigos de su propia clase. Constituyen, por tanto, desviaciones de derecha en el movimiento revolucionario. La otra vertiente de la ideología burguesa en el movimiento revolucionario lo constituye el «militarismo»; desviación que durante los últimos años ha cobrado auge en Puerto Rico, dada la proliferación de organizaciones armadas. Este se caracteriza por creer que el aspecto militar (la lucha armada) es el principal en esta etapa, independientemente de las condiciones subjetivas de las masas (nivel de organización, conciencia de clase, actitud hacia la movilización revolucionaria etc.) y del nivel de desarrollo que haya alcanzado la lucha en su conjunto (auge, reflujo, estancamiento, etc.). Esa actitud demuestra la incapacidad de estos grupos para poder analizar científicamente la realidad y captar las tendencias reales de la lucha de clase desde un punto de vista objetivo, lo cual los lleva a actuar basándose en un punto de vista subjetivo (voluntarismo, espontaneismo) tomando sus deseos e impaciencia como criterios rectores del accionar político-militar. Fenómeno que no solo obstaculiza y desvía la atención de los problemas principales del proceso revolucionario en una etapa determinada sino que además perjudica y reduce a un nivel de efectividad mínimo su propio accionar militar. Esto es así ya que carecen de una adecuada teoría militar que corresponda a las condiciones concretas de la formación social puertorriqueña que solo es posible desarrollar a la luz de un análisis científico (especifico) de esa formación social. La superficialidad y la falta de formación científica en el trabajo legal y «rutinario» conllevan errores serios pero en el accionar militar conduce al suicidio o al martirologio.

Las características generales de esta etapa y las prioridades que se desprenden de esa caracterización determinan en términos generales las formas de lucha que deben definir nuestro trabajo revolucionario. En una etapa donde el movimiento revolucionario en su conjunto es muy débil y asume una posición de defensiva, el énfasis de nuestro trabajo debe estar en los aspectos políticos de la lucha de masas, legales o clandestinos. Es decir, lo político (la formación teórica, el debate ideológico, el trabajo con la clase obrera, etc.) debe asumir la primacía sobre lo militar. Las tareas militares deben estar estrictamente subordinadas a las necesidades políticas de la lucha de masas. Concebido así creemos que las tareas militares en esta etapa deben ir dirigidas a la formación de los cuadros para poder enfrentar con éxito las tareas derivadas de los conflictos de clase en que estemos envueltos, según lo aconsejen las circunstancias, y a complementar el trabajo político enmarcado en el proceso de la lucha de clases.

LA TAREA DEL MOMENTO: LA CONSTRUCCION DEL PARTIDO REVOLUCIONARIO

La superación de los serios obstáculos que hemos señalado dentro de la caracterización de la etapa actual solo puede lograrse a partir de la construcción de un verdadero Partido Revolucionario marxista-leninista, comunista y proletario, que pueda orientar, educar, dirigir y organizar políticamente a la clase obrera en la lucha por la independencia y el socialismo.

Sin embargo, ese partido no existe todavía en Puerto Rico; las organizaciones marxistas que planteamos la construcción del mismo como la tarea central en esta etapa no hemos logrado aun el grado de consolidación política y organizativa y la unidad de principios que hace falta entre nosotros para hacer realidad ese objetivo. De ahí que sea esa la tarea principal a la cual debemos dedicar todos nuestros esfuerzos y recursos en esta etapa.

Estamos convencidos de que la construcción del Partido Revolucionario que hace falta en Puerto Rico será producto de la integración dialéctica de la formación teórica en el marxismo-leninismo, el trabajo con la clase obrera, priorizando en sus sectores mas avanzados y de un intenso debate ideológico para lograr la primacía del marxismo en EL seno del movimiento revolucionario. Esas tareas constituyen a nuestro entender las tareas centrales en el proceso de construcción del partido. Son los pilares que nos permitirán comenzar a cumplir los tres objetivos fundamentales del proceso revolucionario en esta etapa:

1) el desarrollo de una teoría revolucionaria adecua da a las condiciones particulares de la formación social puertorriqueña, en lo político, lo organizativo y lo militar;
2) la formación de cuadros ton una gran capacidad teórica y política, una sólida formación moral y estrecha-mente ligados a los sectores mas avanzados de la clase obrera, y;
3) el desenmastaramiento, la derrota o la neutralización de las tendencias burguesas en el seno del movimien¬to obrero y revolucionario.

Sabemos por la experiencia de muchos anos, que adelantar esas tareas no es cosa fácil, por el contrario es un proceso lento y difícil lleno de contradicciones que hay que enfrentar en distintos momentos. Máxime cuando estamos hablando de contribuir a crear un Partido Revolucionario en las difíciles y complejas condiciones de Puerto Rico, colonia industrial del estado imperialista yanqui. Condiciones que influencian directamente las tareas de construcción revolucionaria en diversos sentidos y niveles dado que un Partido Revolucionario no surge y se desarrolla ajeno a la realidad social. El partido como expresión de los intereses de la clase social que tiene el potencial para impulsar y dirigir el proceso revolucionario, la clase obrera, se desarrolla a partir del desarrollo de la conciencia de esta y de las condiciones objetivas que afectan esa conciencia. Es decir, el Partido contribuye a elevar el nivel de conciencia de clase de los obreros dentro de unas condiciones dadas, pero de ninguna manera determinadas mecánicamente por la acción del partido. Es la interacción dialéctica, con sus contradicciones propias, de la acción consciente y educadora del partido y las condiciones económicas, políticas y culturales de la clase obrera en una etapa dada lo que propicia el desarrollo de la conciencia de los sectores mas firmes y consecuentes de la clase obrera y a su vez el grado de desarrollo del Partido como vanguardia de la clase. Eso es precisamente lo que diferencia a un Partido Revolucionario de una secta; esta solo necesita que sus miembros estén de acuerdo en los «principios generales». El Partido, lo es en sentido real en la medida que conjuga la teoría (los principios generales) con una practica social adecuada a sus recursos y capacidades, lo que implica su constante desarrollo, evitan-do caer en el teoricismo o en el dogmatismo, corrientes totalmente ajenas al marxismo.

LA FORMACION TEORICA

La formación teórica en el marxismo-leninismo parte del reconocimiento de este como una ciencia, única capaz de permitir un análisis profundo y totalizador de la sociedad capitalista dándole a los revolucionarios unos instrumentos de análisis que les ayuden a desarrollar una practica verdaderamente consciente y creadora. El marxismo como toda ciencia amerita que se le estudie metódicamente para poder captar su esencia científica y poder utilizarlo como instrumento de análisis.

Para que una organización revolucionaria pueda formar cuadros marxistas-leninistas tiene que establecer un sistema de educación política que permita a todos sus miembros priorizar en esa tarea no como una tarea sujeta al «gusto» o a las preferencias persónales sino obligatoria para todo el mundo. Es decir, que la educación política como las demás tareas en una organización que pretende contribuir a la construcción de un Partido Revolucionario tiene que estar sujeta a la más estricta disciplina colectiva y consciente. Es esa formación sistemática en los principios del marxismo lo que puede garantizar el análisis científico de la formación social puertorriqueña, las condiciones internacionales que la afectan y por otro lado, el más eficaz desempeño de las distintas tareas prácticas de la organización, que definimos como primordiales para esta etapa.

Esto ultimo es de fundamental importancia ya que el mero conocimiento de los principios de una ciencia no tiene valor alguno si no se relaciona con el estudio de la realidad donde operan los revolucionarios, precisamente para poder interpretar correctamente la realidad social es que se preparan los cuadros.

EL TRABAJO CON LA CLASE OBRERA

Otra tarea de singular importancia dentro de las prioridades para contribuir a la creación del Partido en Puerto Rico es el trabajo con la clase obrera. Entendemos que en esta etapa ese trabajo debe enfatizar en los elementos mas avanzados de esta clase en las fabricas y centros de trabajo. Debido a la limitación de recursos y a consideraciones estratégicas el centro de nuestra atención debe estar en las grandes fábricas; donde se concentra el proletariado industrial y donde se realizan las actividades más importantes y vitales de la producción económica. En tal sentido hemos definido como prioritarios aquellos centres fabriles relacionados con: a) la industria farmacéutica; b) la industria electrónica; c) la industria petroquímica; d) la producción de alimentos; e) producción de maquinaria; f) la producción de energía eléctrica; g) acueductos y alcantarillados; h) comunicaciones y transporte, entre otros.

La captación de los elementos mas avanzados de la clase obrera es una tarea sumamente difícil: en primer lugar, porque en este país hasta hace poco tiempo no existía una tradición de trabajo político socialista en las fabricas y en segundo lugar, porque en las grandes fabricas imperan una gran cantidad de mecanismos represivos permanentes cuyo objetivo es evitar la actividad política y sindical de los trabajadores. La «organización» de personal gerencial para hostigar y vigilar estrechamente a los obreros durante la actividad productiva y el funcionamiento de agencias de seguridad interna que investigan y persiguen a los empleados son solo partes del clima represivo que impera en las fabricas. Si a eso le añadimos la presión que ejerce el gran ejército de desocupados que existe en el país y el bajo nivel de conciencia y organización de la clase obrera en su conjunto nos damos cuenta de las grandes dificultades que este trabajo encierra.

Sin embargo, lejos de amilanarnos por esas condiciones y buscar una tarea «mas fácil», debemos incrementar nuestros esfuerzos para vencer las dificultades. Eso presupone que el trabajo se realice sobre bases científicas y selectivas, a partir de un análisis preciso de los distintos sectores que componen la clase obrera, las condiciones imperantes en las fábricas y las formas de trabajo más adecuadas, enfatizando en las formas clandestinas y semi-clandestinas de organización. En esta etapa ese trabajo debe estar dirigido a captar a los elementos mas avanzados en las fabricas a través de dos mecanismos principales: a) una intensa labor propagandística y organizativa en los centros, a través de la prensa revolucionaria, y; b) la intervención en las luchas cotidianas de los obreros impulsando las posiciones socialistas en cada conflicto. Ambas cosas con el propósito de ir educando en el socialismo a los elementos mas avanzados y procurando su organización política, en cada fabrica o centro de trabajo, en círculos de estudio o comités de fabrica. De esa forma se podrá ir haciendo realidad la integración de esos elementos más avanzados a la organización revolu¬cionaria, desarrollándolos como cuadros políticos ligados orgánicamente a la clase obrera.

EL DEBATEIDEOLOGICO

El otro aspecto principal de nuestro trabajo revolucionario es la lucha ideológica y política para lograr la primacía del marxismo-leninismo en el seno del movimiento revolucionario. Este aspecto es de fundamental importancia para poder contribuir efectivamente a las tareas de construcción del Partido dado el grado de subdesarrollo en que se encuentra el marxismo en este país y la hegemonía del nacionalismo pequeño-burgués en las filas del movimiento revolucionario.

En esta etapa el debate ideológico debe estar dirigido a lograr dos objetivos concretos: 1) fortalecer ideológicamente a la militancia de nuestras organizaciones en la defensa de los principios fundamentales del marxismo para depurar nuestras posiciones políticas de la influencia de la ideología burguesa tanto en el campo teórico como practico; 2) combatir las principales tendencias burguesas nacionalistas (el reformismo, el economicismo y el militarismo) en el seno del movimiento revolucionario. El logro de ambos objetivos solo puede asegurarse a partir del análisis concreto de nuestra realidad y de un intenso trabajo con los sectores mas avanzados de la clase obrera. Esto es así para evitar caer en un debate «libresco», que por estar ajeno a la relación teórica-práctica solo conduce a castrar la esencia de la lucha ideológica, que no es otra que afianzar el marxismo en las filas revolucionarias proveyendo análisis que contribuyan a la clarificación de los problemas cardinales de la revolución en un periodo dado.

Además de ser factor para delimitar campos con las tendencias burguesas, el debate ideológico debe ser instrumento principal para ir construyendo la unidad de principios entre las organizaciones y grupos marxistas del país. Lo que presupone despojarnos de las posturas olímpicas y dogmáticas que tanto hemos criticado a los partidos pequeño-burgueses y asumir una actitud de gran seriedad teórica ante cada grupo; es decir, someter al más riguroso análisis a cada organización viendo críticamente sus principales posiciones políticas, el nivel de formación en el marxismo y su práctica político-organizativa. Solo así podemos hacernos una correcta caracterización de cada grupo, de sus tendencias ideológicas principales y de su capacidad de desarrollo y contribución al proceso de construcción del Partido Revolucionario. Solo así podremos mantener una actitud de principios verdadera-mente firmes y sabremos distinguir entre los amigos y los enemigos.

Por otro lado, la realidad nos plantea en distintos momentos tareas que debemos acometer, aunque en un orden de prioridades secundario, dándole la importancia y atención que nuestros recursos nos permitan. Nos referimos al trabajo en los frentes de masas en pro de objetivos democráticos, tales como la lucha en defensa de Vieques, la lucha contra la represión, etc. El trabajo en los frentes puede ser de gran importancia en un momento dado, porque contribuir al logro de los objetivos de estos puede crear condiciones positivas, tales como elevar el nivel de conciencia de sectores del pueblo, para el adelanto de las tareas de construcción del partido. Además, nos permite hacer contacto con elementos avanzados de la clase obrera o intelectuales revolucionarios que participen en los mismos a los cuales podemos influenciar y ganar para nuestras posiciones.

Lo importante en estos casos es analizar cada frente en sus particularidades, composición, objetivos, etc., para poder determinar acertadamente su relevancia y el tipo de participación que debemos asumir, enfatizando que la misma debe darse ubicada dentro del contexto de la construcción del Partido y según los recursos con que contamos.

UNIDAD DE PRINCIPIOS

Es en ese contexto teórico-practico que se puede lograr la unidad de principios entre las organizaciones marxistas de este país. Cada agrupación debe entender que el proceso para llegar a esa unidad no se da en forma mecánica ni mucho menos en base a estar de acuerdo únicamente en los «principios generales» del marxismo. La unidad real de los marxistas-leninistas exige estar de acuerdo en la aplicación de esos «principios generales» a las condiciones concretas de la formación social puertorriqueña y a los problemas mas candentes que nos plantea la lucha de clases.

«DEBEMOS PROCURAR DESARROLLAR COMO PRIORIDADES LA FORMACION TEORICA EN EL MARXISMO, EL TRABAJO DE VINCULACION A LOS SECTORES MAS AVANZADOS DE LA CLASE OBRERA Y EL DEBATE IDEOLOGICO.»

Por tal razón las agrupaciones marxistas que nos planteamos la necesidad de contribuir a la creación de un verdadero partido revolucionario en este país, cada una independiente o conjuntamente, según lo permitan las condiciones, debemos procurar desarrollar como prioridades la formación teórica en el marxismo, el trabajo de vinculación a los sectores mas avanzados de la clase obrera y el debate ideológico. El fortalecimiento de cada agrupación en esas tareas prioritarias será la base mas firme para depurarse ideológicamente y dar pasos concretos hacia la unidad de principios entre las organizaciones marxistas. La experiencia de muchos años durante la pasada década nos ha demostrado que esa es la vía correcta.

Hacemos un llamado a los sectores marxistas y simpatizantes del marxismo y a los elementos mas alertas y avanzados de la clase obrera a considerar críticamente esta Declaración Conjunta. Los invitamos al debate franco, fraternal y firme conscientes de que a través de este iremos dando pasos certeros hacia la construcción del Partido Revolucionario que hace falta en Puerto Rico.

POR LA CONSTRUCCION DE UN VERDADERO PARTIDO REVOLUCIONARIO

Dirección Nacional
PARTIDO SOCIALISTA REVOLUCIONARIO (PSR)

Comité Central
MOVIMIENTO SOCIALISTA POPULAR (MSP)

1 de mayo del 1980