Debate Abierto

Publicado en 27 de noviembre de 2016 | por BREL1

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Elecciones 2016: Análisis y perspectivas para el futuro

Dieciséis puntos para un análisis de las elecciones 2016 y cinco sugerencias para el futuro inmediato

Agustín Muñoz Ríos
Bandera Roja

A unas semanas de las elecciones, es necesario hacer un balance del proceso y sus resultados. En nuestro caso, fuimos de los sectores que impulsamos un apoyo crítico al PIP y al PPT, pues entendíamos que ello adelantaría los intereses de la lucha obrera, y por la independencia y el socialismo. Luego de terminados los comicios, es preciso evaluar qué implican los resultados electorales, y si se lograron los objetivos trazados.

  1. Ricardo Rosselló Nevares es el gobernador electo por la mayoría del voto. Sin embargo, el poder y la importancia del cargo de gobernador se han visto reducidos grandemente en la presente coyuntura, quedando como una figura subordinada a la Junta de Control Fiscal, a la que estará obligado a rendir cuentas regularmente de la labor realizada, planes, presupuestos, proyectos de ley, etcétera, como de hecho ya lo está el gobernador saliente, García Padilla. Muchos se refieren al puesto como un mero “vocal” de la Junta.
  2. Rosselló llegó a esta posición prácticamente sin una base de apoyo económica, política o social propia, pues no tiene historial ni experiencia significativa en la vida política del país, ni de trabajo. Ganó la primaria del PNP por el apellido que tiene (lo que en muchos despertaba la nostalgia de la bonanza económica de los 90, bajo el gobierno de su papá), y ganó la gobernación por voto de castigo, luego de una gobernación PPD antipática. Esto podría implicar que será una figura débil, sujeta a ser monigote de una de las facciones al interior del PNP, a menos que intente asumir el rol de “hombre fuerte” y se rodee del sector menos escrupuloso del anexionismo criollo para tener la fuerza de imponer su voluntad. Hasta ahora sólo tiene a su favor su apellido y las pasiones que éste despierta en los militantes más viscerales del partido.
  3. Aunque obtuvo la mayoría, ha sido el gobernador electo por el menor porcentaje de votos: 41.8% (similar al porcentaje obtenido por Acevedo Vilá cuando fue derrotado aplastantemente en 2008) ó 22.9% de los votantes inscritos. Esto se debe a dos factores principalmente: las candidaturas independientes restaron votos a todos, pero especialmente a Bernier, el segundo contendiente; y la abstención electoral alcanzó el 44.9% de los votantes inscritos, prácticamente el doble de lo obtenido por el gobernador electo. Sin embargo, esta cifra hay que tomarla con pinzas, pues los inscritos son los mismos de 2012, y no se contabilizó la emigración, que se considera ha sido especialmente numerosa. Además, el escrutinio electrónico y cambios en los colegios electorales significaron largas filas y otras complicaciones el día de las elecciones, por lo que muchas personas desistieron de votar.
  4. Sería un error leer en esta abstención más de lo que realmente implica. Como ya dijimos en otro lugar, ganó el rechazo al status quo, pero plenamente dentro de la hegemonía ideológica que lo reproduce. No sólo el voto de castigo por Rosselló, sino el enorme apoyo alcanzado por Lúgaro y Cidre debemos interpretarlos como un rechazo a los dos grandes partidos, al igual que la abstención masiva. Pero la gente sigue pensando que algún día va a ser rica, que los intereses del capital son suyos también, y que las ideas de la izquierda son fantasiosas en el mejor de los casos, si no peligrosas. Por eso prefiere apoyar a burgueses que se pintan de “externos” aunque repiten el mismo contenido, en lugar de los partidos (PIP y PPT) claramente opuestos al neoliberalismo que nos agobia, o desentenderse de toda política (no sólo electoral, sino también de las luchas reivindicativas en los diversos frentes), “echar pa’lante”, “reinventarse”, y buscar soluciones individuales a una crisis que es colectiva. La debilidad actual de la izquierda y el movimiento obrero abona a esto, pues las alternativas que éstos ofrecen son cada vez más limitadas.
  5. El candidato a gobernador por el PPD obtuvo el 38.9% de los votos emitidos, el porcentaje más bajo en la historia de ese partido. Sin embargo, sería un error declarar su caducidad tras este resultado. El PPD aún corre una parte importante de la maquinaria del Estado, y es el partido de la hegemonía: representa el status quo más que ninguno otro, los programas educativos vigentes en las escuelas (contra los que todavía se rebelan izquierda y derecha) son suyos, controla los medios de comunicación, especialmente los que forman opinión, y la mayoría de las instituciones cívicas, culturales, etcétera. Como muestra de esto último, piénsese en la lógica del melonismo: ante el avance de la estadidad, se fortalece el sector que representa el no-cambio, y ese es el PPD. La hegemonía se reproduce todos los días como consenso automático de lo que es correcto o deseable, y eso fortalece sus posibilidades todavía. Más aún, es el segundo partido, con comités organizados a todos los niveles, con la mayoría de las alcaldías, y el apoyo de importantes sectores del capital establecido en la isla. Por otro lado, la revalidación de Carmen Yulín Cruz a la alcaldía de San Juan da ímpetu a los melones y al sector del PPD con facilidad para atraer ese voto en los comicios de 2020.
  6. Las candidaturas independientes fueron las protagonistas del proceso en más de un sentido. Lúgaro y Cidre obtuvieron un apoyo abrumador, colocándoles en tercer y cuarto lugar, muy por encima de partidos con gente organizada en todo el país. Sin embargo, es poco probable que ese desempeño tenga repercusiones políticas a largo plazo: a fin de cuentas, se trataba de candidaturas sin organización, resultado del esfuerzo personal de los contendientes, y amplificado por el descontento con los partidos, su apelación al sentido común presentado como ruptura, y el uso innovador de las redes sociales. En gran medida, su novedad era su fuerte, y no parece probable que se den las mismas circunstancias en el futuro, ni que los candidatos logren organizar un “movimiento” real. Por otro lado, también es importante señalar los logros de dos candidatos independientes a la Legislatura: José Vargas Vidot, prácticamente sin campaña, fue el senador por acumulación con más votos obtenidos, 10.8%; y Marilú Guzmán, candidata a representante por el Distrito 4 de San Juan y miembro del MUS, aunque no fue electa, obtuvo un 9.9% (si se suma su resultado con los obtenidos por los candidatos al mismo puesto del PIP y el PPT, serían 18.6% del voto por candidatos abiertamente en contra de la Junta en ese precinto). Vargas Vidot en particular es reconocido en la opinión pública por su trabajo con adictos y personas sin hogar, y eso le ha valido la estima de amplios sectores.
  7. Los dos partidos claramente opuestos al neoliberalismo y la Junta, el PIP y el PPT, obtuvieron menos apoyo en la candidatura de gobernador que en los comicios pasados, en términos porcentuales y absolutos. Siendo el voto por el gobernador el más importante, dado que para todos los efectos es el que se contabiliza como apoyo al partido, ambos resultaron debilitados. La inscripción del partido, que era una meta alcanzable en mayor o menor medida a los ojos de ambos grupos, y que hubiese constituido un logro de gran peso, no fue alcanzada. Además, se profundizó su posición como tercer y cuarto partido, muy por debajo de los otros dos, sólo obteniendo logros significativos en otras candidaturas de menor relieve. Como dijéramos en otro lugar, se trata del más reciente capítulo de la derrota histórica de la izquierda y el movimiento obrero que venimos sufriendo en PR desde la huelga de la UIA de 2004.
  8. Sin embargo, los resultados en esas otras candidaturas de menor relieve dan causa para un optimismo cauteloso. El PIP logró entrar a sus dos candidatos por acumulación a la Legislatura. Sin duda, y como ha sido por varios años, los legisladores pipiolos serán fiscalizadores del gobierno de turno, que en esta coyuntura estará encabezado por la Junta. En la medida en que haya una lucha concreta en la calle, estos legisladores pueden convertirse en una voz de la resistencia que ayude a canalizar las propuestas de lucha en diversos foros. Otra candidatura con resultados importantes es la de Jimmy Borrero Costas para la alcaldía de Peñuelas, que obtuvo el 4.5%. Este candidato es uno de los principales dirigentes del movimiento contra el depósito de cenizas tóxicas en ese municipio, y ha sido arrestado en actividades de desobediencia civil en esa lucha. Entre los candidatos a alcalde del PIP, es el tercero que más votos obtuvo, después del de Aguas Buenas (Luis Díaz, dueño de un reconocido restaurante en el municipio, obtuvo 8.7%, triplicando el desempeño del cuatrienio anterior) y la de Trujillo Alto (Wanda Alemán, conocida maestra, militante de la FMPR y asambleísta municipal, con 5.0%, más que duplicando el cuatrienio pasado). Por lo demás, salvo un puñado de excepciones, el partido aumentó su apoyo en términos absolutos y porcentuales. El partido duplicó o casi duplicó el total de votos obtenidos en los comicios anteriores para los candidatos al Senado por los distritos de Mayagüez IV y Carolina VIII, a la Cámara por los distritos 9 (parte rural  de Bayamón y Toa Alta), 11 (Dorado, Vega Alta y parte de Vega Baja), 16 (Isabela, San Sebastián y Las Marías), 17 (Aguadilla y la parte norte de Moca), 24 (parte urbana de Ponce), 37 (Loíza y partes de Río Grande y de Canóvanas), y 39 (partes urbanas de Carolina y de Trujillo Alto), y a las alcaldías de Adjuntas, Añasco, Cataño, Coamo, Florida, Guánica, Juana Díaz, Las Piedras, Orocovis, Salinas, Yabucoa y Yauco. En 21 de los 40 distritos representativos, los candidatos del partido obtuvieron sobre 5%.
  9. El PPT logró entrar sendos asambleístas municipales en Vieques, Moca, Hatillo y San Sebastián; en comparación, en la elección pasada sólo entró el de Vieques. Al parecer, en este cuatrienio optó por enfocarse en estos puestos, cuyo mecanismo de selección permite una mayor representación de las minorías. Incluso, en muchos pueblos el partido no tuvo candidato a alcalde, pero sí para asambleísta – incluyendo esos cuatro pueblos – y la jugada le salió bien. Por otro lado, todas sus candidaturas nacionales, excepto la de gobernación, vieron un aumento en el apoyo electoral. Para los cargos de legislador por distrito y las alcaldías a las que postularon candidatos, sucedió algo similar. Sus candidaturas para el Senado por los distritos de San Juan I, Bayamón II, Mayagüez IV y HumacaoVII, y para la Cámara en los distritos 2 (parte de San Juan), 18 (parte sur de Moca, Aguada, Rincón, Añasco y el barrio Sabanetas de Mayagüez), 29 (Cidra y Cayey) y 31 (parte norte de Caguas y Gurabo) duplicaron o casi duplicaron su apoyo electoral en cantidad total de votos. Tres candidaturas locales sobresalen: en el distrito representativo 32 (sur de Caguas) el candidato a representante, Pablo Aymat, llegó tercero, con 4.8% (si se suma el apoyo al candidato pipiolo, que logró un cercano cuarto lugar, llega a 9.6%); en el distrito representativo 2 (parte de San Juan) el candidato a representante, René Reyes Medina, obtuvo 5.2% (si se suma a lo obtenido por el PIP, serían 12.8%, sólo superado en el distrito 4 de San Juan); y el candidato a alcalde de Ponce, Ramón Rodríguez Ramos, obtuvo el 5.4%, llegando tercero también (si se le suma la candidatura del PIP, el voto anti-Junta llega al 8.6%). El caso de René Reyes es especialmente notable porque en la elección pasada, corriendo para el distrito 3 de San Juan, obtuvo apenas el 1.9%, mientras la candidata del distrito 2 obtuvo sólo 2.2% del voto; en ambas instancias, el total de votos obtenidos (704 y 868) fue prácticamente la mitad de lo logrado por René en esta ocasión (1,642).
  10. Si bien ninguno alcanzó la inscripción automática a que aspiraban (cosa que era más realista en el caso del PIP que en el del PPT), estos resultados deben ser tomados como un logro parcial y pequeño, pero importante, especialmente si se considera la reducción en la cantidad de votantes; es decir, en la mayor parte de los casos, hubo un aumento absoluto de votos para las candidaturas de ambos partidos, a pesar de la reducción del total de votantes en la elección. ¿A qué responde esto? Por una parte, la función fiscalizadora del PIP en la legislatura ha logrado convertirse en algo valorado por amplios sectores de todo el espectro político; eso explica la entrada de Dalmau y Márquez, pues el país reconoce que “hacen falta”. Por otro lado, el aumento en el apoyo a los candidatos al Senado y la Cámara pareciera indicar que los partidos pequeños lograron captar ahí una parte del descontento generalizado. Algo similar pudiera suceder con las alcaldías, aunque allí los resultados, si bien superiores al cuatrienio pasado, siguen siendo bastante exiguos. Para explicar los resultados favorables del PPT en Caguas 32, San Juan 2 y Ponce, habría que ver qué se hizo en esos lugares distinto a otros que permitió que lograsen un apoyo por encima de la media nacional. Finalmente, el aumento generalizado en el apoyo a las candidaturas de ambos partidos, con excepción de la gobernación, pudiera responder a dos circunstancias: o bien alguna gente que salió a votar por Lúgaro y Cidre, consecuente con la postura de “romper con el bipartidismo”, apoyó las candidaturas de los partidos más pequeños en el resto de las papeletas; o bien el llamado a votar por ambos partidos – hecho por el independentismo y la izquierda no afiliada a éstos – logró movilizar a sectores significativos que se abstuvieron en la elección pasada, aunque no logró compensar por la sangría en la gobernación hecha por los candidatos independientes y los pocos melones que debieron haber.
  11. De seguro ambos partidos intentarán obtener los endosos para reinscribirse lo más pronto posible; en el caso del PIP, así lo establece su reglamento. Esto en sí mismo pareciera algo positivo, pues el reconocimiento estatal garantiza unos recursos que serían sumamente difíciles de obtener por otras vías, aparte de un acceso a los medios envidiable. Pero ambos deben tomar esa decisión ponderando lo que le conviene a la lucha. En cuanto al PIP, ellos han demostrado que logran recolectar las firmas necesarias en poco tiempo. El peligro es que la movilización que se empezaba a ver de parte del partido en diferentes lugares de la isla de cara a las elecciones se desvíe al proceso de los endosos, y una vez obtengan éstos regresen a su habitual inmovilismo, cosa que también han demostrado que hacen.
  12. En el caso del PPT, los compañeros deben evaluar si conviene reinscribirse. Para las dos elecciones en que han participado, su proceso de recogido de endosos fue largo y tedioso, y les restó mucho tiempo a militantes probados, tiempo que pudo usarse para la lucha concreta en la calle. ¿Cuánto más se pudo haber hecho con ese ejército de recogedores de firmas de haber estado volcados durante todo ese tiempo a lo que saben hacer: organizar y luchar? Eso es lo que se necesita en este período. Más aún, en ninguna de las dos ocasiones el partido ha logrado presentar candidaturas para todos los puestos, y en muchos de los casos en que sí lo logró, fue reclutando personas externas para llenar vacantes que su militancia no podía. Los camaradas deben considerar si no es mejor priorizar y construir una base más sólida en aquellos lugares en que su mensaje ha calado: el Precinto 2 de San Juan (que abarca la mayor parte de Hato Rey, Puerto Nuevo y la zona de San José y Manuel A. Pérez), Ponce, la zona central del este (Caguas, Cayey y Cidra), la zona noroeste (especialmente Moca, Hatillo y San Sebastián) y Vieques. En algunos de éstos pueblos cuentan con un asambleísta municipal que puede ser un punto de apoyo importante para ese trabajo.
  13. El objetivo que nos planteamos a la hora de impulsar un apoyo crítico al PIP y al PPT era adelantar la lucha contra las políticas neoliberales y la Junta de Control Fiscal. Esto se lograría de varias maneras; una de ellas era enviar a través de las elecciones un mensaje claro, al país y al capital, de que la lucha cobraba fuerza, mediante un aumento en el apoyo a estos partidos, los opositores más claros a la Junta y al neoliberalismo en el ruedo electoral. Cómo dijéramos más arriba, ese aumento no se materializó del todo, por lo que este objetivo no se alcanzó.
  14. Sin embargo, en el proceso de campaña se lograron varios otros objetivos que identificábamos como importantes en la coyuntura. Por una parte, se logró convertir el tema de la Junta y lo que planea imponernos como uno de los temas principales del debate nacional. En especial cuando ambos partidos se vieron en la necesidad de distanciarse de los candidatos independientes, quedó claro que la disposición a colaborar con la Junta era lo que tenían en común los candidatos del capital, y lo que los separaba de los partidos anti-neoliberales. Se mantuvo de parte de ambos una postura firme que, aunque no necesariamente se reflejó en votos en los comicios, nos parece que va a ser importante para lograr construir en el período venidero un movimiento claro en sus objetivos y sólido en sus principios.
  15. Por otro lado, y relacionado con lo anterior, se sentaron las bases para una mayor colaboración entre los diferentes sectores que coincidimos en el programa anti-neoliberal y anti-Junta. Esto se logró por varias vías. Primero, se descartó públicamente la opción melona, contribuyendo al rompimiento de los sectores en lucha con los partidos de los ricos. Segundo, el debate sobre votar o abstenerse, aunque se circunscribió casi exclusivamente a las redes sociales, logró desarrollarse por lo general en un tono de respeto y apertura a la colaboración de todos los sectores. Tercero, se logró que una parte del sindicalismo se expresara claramente a favor de una de las candidatas anti-Junta. Cuarto, se le demostró al PIP que, en la medida en que estén dispuestos a movilizarse y luchar, pueden contar con el apoyo de un sector, pequeño pero importante, de la izquierda. Todo esto, repetimos, ayuda a sentar las bases para un frente amplio con un programa claro de rompimiento con el PPD y el PNP, en contra del neoliberalismo y la Junta, y que llame a no pagar la odiosa deuda.
  16. ¿Fue correcto asumir la postura de apoyo crítico al PIP y al PPT? Entendemos que sí. Aunque no se logró un aumento en el apoyo a las candidaturas a la gobernación ni la inscripción de ninguno de los dos partidos, que hubiera sido lo ideal, la mayoría de los objetivos planteados se cumplieron. Hoy, a pesar del resultado adverso en los comicios de la gobernación, la lucha contra el neoliberalismo y la Junta está mejor parada por ello.

Tomando en cuenta los resultados electorales, y los acontecimientos desde el período eleccionario hasta hoy, nos atrevemos a sugerir las siguientes consideraciones para el futuro inmediato:

  1. La lucha continúa. Independientemente de por quién uno haya votado, o si se ha abstenido en esta ocasión, la coyuntura nos dicta la necesidad de organizarnos y resistir a la Junta de Control Fiscal y sus planes de austeridad neoliberal para Puerto Rico.
  2. Hace falta todavía educar, agitar, y concientizar. Hasta el momento, amplios sectores de la clase obrera no ven a la Junta como un peligro para sus intereses inmediatos y su bienestar. Es algo que debe atenderse con premura, pues ese organismo ya existe y empieza a tomar decisiones con graves consecuencias. La izquierda ha demostrado que, aún con recursos limitados, puede desarrollar exitosamente una campaña para atender esta deficiencia. Esa debe ser la prioridad del momento.
  3. Hay que tender puentes. Ya hay un camino andado en esa dirección de parte de diversos sectores, que han dado como resultado múltiples manifestaciones y charlas en coordinación entre el MST, el PIP, el PPT, el MINH y otros grupos de la izquierda durante el pasado año en todo el país. Del mismo modo, se ha ido conformando el grupo Se acabaron las promesas, que recoge a militantes de dentro y fuera de las organizaciones existentes. El colectivo ha realizado varias actividades de gran impacto desde julio pasado (incluyendo las protestas al Nuevo Día y a la Conferencia de PROMESA en el Condado Plaza, la marcha contra la Junta el mismo día de las elecciones, y la toma de las oficinas de José Carrión III, presidente de la Junta), y comienza a organizar núcleos en diversas partes de la isla. Por otra parte, se configuró la Concertación Puertorriqueña Contra la Junta de Control Fiscal, que recoge sindicatos, representantes del tercer sector y de la “sociedad civil”, y el municipio de San Juan, y quienes convocaron a la movilización contra la reunión de la Junta en Puerto Rico pasado viernes 18 de noviembre. ¿Podrá de todos estos esfuerzos, algunos bastante dispares entre sí, salir algún tipo de coordinadora nacional?
  4. Debemos desarrollar la capacidad de golpear al enemigo de la manera más efectiva y contundente. Significa que será necesario por mucho tiempo barajarse entre dos extremos: por una parte, acoger a los sectores que genuinamente desean luchar, dejando a un lado muchas de las diferencias que puedan existir, pero que no abonen a adelantar la lucha; y por el otro, proteger el movimiento de maniobras de sectores liberales, reformistas o melones que, tras la fachada de la “unidad patriótica”, intenten encauzar al movimiento de resistencia por el camino de la conciliación de clase y la claudicación. En ese sentido, el melonismo es una quinta columna en el movimiento, con la que hay que aprender a bregar. Pero deberemos ser cuidadosos. En su inmensa mayoría, los melones son independentistas que genuinamente quieren luchar por su país, pero ven con esperanza al “sector soberanista” del PPD, un lobo disfrazado de cordero. En el fenómeno del melonismo opera mucho la culpa, la frustración, el miedo a la represión, y la desesperación, típicas de la pequeña burguesía. La izquierda socialista debe esforzarse por no alienarse completamente de los elementos honestos del melonismo, sin dejar de denunciar a los populares como cómplices de la crisis.
  5. Hay que organizarse. Con o sin coordinadora nacional, es necesario crear espacios para la organización de capas cada vez más amplias de la clase obrera y el pueblo para la defensa de sus intereses ante el capital. Habrá que fomentar, por el momento, el crecimiento y desarrollo de todos los grupos, políticos, sindicales, o de otra naturaleza, que puedan sumarse al esfuerzo.

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