En La Lucha

Publicado en 18 de febrero de 2004 | por BREL7

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«Gloria a las manos que trabajan»

Mié, 2004-02-18 20:00

Luis Ángel Torres Torres
Movimiento Socialista de Trabajadores (MST)

Cuando compramos un disco, una camisa, un televisor o nos comemos un pedazo de pan o una guayaba, por lo general no pensamos quien lo diseñó, lo construyó, lo horneó o sencillamente, la sembró y cultivó. Adquirimos esas cosas, mejor dicho esas mercancías, sin percatarnos que detrás de cada una de ellas hay un esfuerzo humano, un trabajo que le asigna el valor de cambio que tiene en el mercado. Unos obreros y obreras, ya sea en Puerto Rico o en otros países, vendieron su capacidad para producir a un capitalista a cambio de un salario. Y una vez producida la mercancía, otros obreros (as) la llevaron de una ciudad a otra o de un país a otro, para que en una tienda otros trabajadores nos las vendieran.

Ese es el ciclo de la producción capitalista que pocas veces reconocemos, pero esta ahí. Todo lo que se produce, se mueve, se transporta o se consume pasa por las manos de los trabajadores de fábrica, de la transportación y del comercio. Igualmente, los servicios privados y públicos, que tanto abundan en esta sociedad, son producidos por las manos y las mentes de los trabajadores. Las grandes bellezas arquitectónicas, las mercancías más útiles y las más dañinas y mortales, y por supuesto, las gigantescas fortunas de los bancos, las compañías de seguros y los emporios industriales y comerciales, han sido construidas por el trabajo de los obreros y trabajadores.

Pero así como casi nadie piensa en quien produjo la mercancía que compramos, muy pocos piensan en el esfuerzo y los sacrificios ni en la existencia miserable que padece la mayoría de los trabajadores. Pésimas condiciones de trabajo, jornadas extenuantes, horarios inhumanos, contaminación en el ambiente laboral, riesgos a la salud y sobre todo, salarios que apenas les alcanzan para sobrevivir. Eso, si no los botan del empleo y pasan a engrosar la larga fila de desempleados.

Si bien las luchas y la resistencia obrera han logrado la aprobación de leyes protectoras del trabajo que han mitigado en algo las penurias de los trabajadores, no es menos cierto que los capitalistas han tomado medidas para intensificar la jornada de trabajo, logrando que el obrero le produzca más en menos tiempo. El capitalista como dueño del capital y de la empresa determina cómo se va a producir y el obrero, si no esta organizado sindicalmente, tiene muy pocas posibilidades de regatear y obligar al patrono a tomar en consideración sus necesidades.

Dada la crisis del capitalismo dependiente en Puerto Rico y el continuo cierre de fábricas, el nivel de organización sindical ha descendido dramáticamente en el sector privado, en los últimos años dejando a miles de trabajadores desamparados. Esto ha sido notable en la industria de la construcción y en el comercio donde, a pesar de las pésimas condiciones de trabajo, las uniones son casi inexistentes. Donde único ha aumentado el porcentaje de organización sindical es en el gobierno a raíz de la aprobación de la Ley 45 de Sindicación.

A finales de la década del 60 y principios de la del 70 el independentismo se percató de la gran fuerza potencial del movimiento obrero como posible base social de la lucha por la independencia. Tanto el Movimiento Pro Independencia (MPI), que posteriormente se transformó en Partido Socialista Puertorriqueño (PSP), como el Partido Independentista Puertorriqueño (PIP), radicalizaron su mensaje y le dieron un fuerte apoyo a las luchas obreras en fábricas y comunidades en todo el país. El PIP aprobó un programa de socialismo democrático que impactó positivamente tanto a sectores importantes del movimiento obrero como del movimiento estudiantil universitario. Con la consigna ARRIBA LOS DE ABAJO como bandera de lucha el PIP aumentó de 24,000 votos en las elecciones de 1968 a 69,000 en las elecciones del 72.

Sin embargo, la verdad es que el liderato del PIP y posteriormente el del PSP, le cogió miedo a la influencia de las ideas socialistas y a que los obreros y estudiantes fueran los sectores predominantes en la lucha por la independencia. A ese liderato lo que le interesa es que Puerto Rico sea una república burguesa donde los obreros sigan siendo una clase subordinada. Los intereses de los blanquitos independentistas pesaron más que los intereses de los de abajo y prefirieron quedarse sin base social, conduciendo a la lucha por la independencia a una de sus peores crisis. Ese independentismo también se ha colonizado, sobrevive esperando que los Estados Unidos nos regalen la independencia.

Los abogados, médicos e ingenieros que controlan el movimiento independentista tradicional encabezado por el PIP, han sido presa de su ideología conservadora. A los burgueses puertorriqueños no le interesa la independencia porque con la colonia se benefician al tener acceso al mercado de EE.UU. A los obreros tampoco les interesa la independencia que postula el PIP porque lo que ofrece ya existe bajo el ELA colonial y tienen el temor fundado de perder lo poco que han logrado. En otras palabras la burguesía independentista se quedó sin base social, nadie la quiere ni para un remedio. Por eso se ha abrazado tan ardientemente a la propuesta de Asamblea Constituyente melona, para ver si la alianza con los populares le produce aunque sea una libre asociación y los obreros…que se jodan.

Los socialistas no podemos desesperarnos ni dejarnos arrastrar por las frustraciones del liderato burgués del independentismo. Nosotros no luchamos para tener un himno y una bandera que flote sola, mucho menos para lavarle la cara a la colonia. Nosotros luchamos para acabar con el régimen capitalista y para que los obreros y trabajadores gobiernen en una sociedad donde la prioridad sean las necesidades de la gente y no las ganancias. Que la producción se organice en función de la salud, la educación, la alimentación, la vestimenta y la vivienda de la gente. Luchamos por un socialismo democrático a todos los niveles de la sociedad.

Por eso, vemos la independencia como un camino para lograr que los trabajadores lleguen al poder. Si dentro de unos años, por designios del Imperialismo, le dieran la independencia a Puerto Rico bajo una república capitalista, cuenten y juren que los primeros que vamos a estar luchando contra esa clase dominante somos los socialistas. Solo cuando los que producen la riqueza, gobiernen en este país y en el mundo, estaremos satisfechos. Nuestro odio al capitalismo sí es personal. Citando a Juan Antonio Corretjer decimos: “Gloria a las manos que trabajan, porque ellas construyen y saldrá de ellas la nueva patria liberada.”

Foto: tomada de internet

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