El sales tax: frenta al bolsillo del trabajador

| Publicado el 9 febrero 2005

Edgardo Román

Bandera Roja
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Durante la pasada campaña electoral el ahora gobernador criticó una propuesta del PNP de adoptar un impuesto sobre el consumo. El asunto fue uno de los issues principales del evento electoral. El gallo se ha cansado de cantar y ahora resulta que lo que se nos dijo antes no era tan cierto. El PPD nos tenía esta sorpresa.

El gobierno recibe fondos para su operación de múltiples fuentes. La principal de ellas proviene de la contribución sobre ingresos de los trabajadores asalariados del país. A pesar que existen contribuciones sobre los ingresos corporativos, muchas de las empresas sujetos a ellos reciben beneficios de exención motivada por un esquema de promoción industrial que va para el siglo desde que por primera vez se incorporó. El gobierno también recibe ingresos de arbitrios sobre importaciones, construcciones, pago de derechos por determinados servicios públicos, patentes municipales, contribución sobre la propiedad mueble, inmueble, la lotería y cobro de multas, recargos, e intereses cuando se acumula una deuda. Por otro lado, mediante mecanismos represivos tales como multas y confiscaciones, el gobierno percibe bienes y dinero adicional para sus arcas. Las transferencias federales, inversiones y los empréstitos mediante emisión de bonos complementan a esas fuentes de financiamiento gubernamental.

El grueso de las personas que rinden planillas sobre ingresos gana menos de $30,000.00 anuales. La carga contributiva recae principalmente sobre la clase trabajadora. Se ha estimado que los trabajadores asalariados pagan una tercera parte de sus ingresos al gobierno. Esto ha motivado a miles a dejar de rendir sus planillas y buscar fuentes de ingresos no objeto de retención y remisión de esos fondos por el patrono. El llamado “chiripeo” o la incursión en la economía informal ha sido una respuesta natural e inevitable a un sistema contributivo que se recarga sobre los trabajadores.

El gobierno de Puerto Rico viene gastando más de lo que recibe desde hace décadas. Ese sobregiro en las cuentas del aparato estatal se ha denominado de varias maneras, tales como déficit estructural o deuda extra constitucional. El nombre que se le de sólo pretende ocultar la ineficiencia de nuestros gobernantes en el uso a los fondos públicos. Los gastos excesivos en contratos a privatizadores, a donantes y allegados de los partidos, costos de una publicidad innecesaria, y los privilegios de unos pocos burócratas de alto nivel, así como la corrupción o robo de esos fondos públicos son factores importantes para explicar ese déficit. Para reducirlo el gobernante de turno tendría que dejar de contratar miles de “ayudantes ejecutivos” en todas las agencias, suprimir el gasto de publicidad, escoltas, celulares y autos, eliminar los contratos publicitarios y las contrataciones motivadas por deudas políticas.

La propuesta de sustituir el sistema de contribución sobre ingresos por una sobre ventas, “sales tax” ha sido justificada por algunos sectores para aumentar la base contributiva, poner a pagar a los evasores y simplificar la fiscalización del pago de impuestos. La medida propuesta pone su ojo acusador en los evasores provenientes de la clase trabajadora. Al sector industrial corporativo ni se les menciona. Se pretende corregir una de las deficiencias del sistema contributivo a costa de un sector de la población sin tocar la responsabilidad de los empresarios y profesionales que perciben mayores ingresos. Estos últimos recurren a ocultar beneficios marginales ocultando ingresos como si se tratara de gastos del negocio. Las tarjetas de crédito corporativas, los autos de la empresa, los viajes de negocio, y otras tantas artimañas son utilizados con éxito para evadir el pago de contribuciones.

La contribución n sobre ventas tiene a su vez otra gran deficiencia. Contrario a la contribución n sobre ingresos, no considera la situación económica de quien la paga y por tanto ni siquiera pretende ser equitativa o justa en la distribución de responsabilidades. Estudios económicos demuestran que el sector de mayores ingresos no lo consume en su totalidad. Mientras que el grueso de la población utiliza la totalidad de sus ingresos. Por ello, el “sales tax” significa que la clase trabajadora expondría la totalidad de sus ingresos al pago de contribuciones, mientras que los más privilegiados no. La contribución n sobre las ventas patrocina que la carga contributiva privilegie a los ricos. Es hora de detener al alacrán.

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