Algunas lecciones de la huelga de la UIA

| Publicado el 7 febrero 2005

Comisióde Asuntos Obreros y Sindicales del FS

Es necesario hacer un resumen de los aspectos positivos y negativos de la huelga de la Unión Independiente Auténtica de la A.A.A. (U.I.A.), de manera que nos sea útil en nuestro empeño por mejorar nuestras condiciones de vida. En primer lugar, y como aspecto positivo, hay que señalar que durante 82 días de huelga, y mientras el país vivía una intensa (y a veces violenta) lucha electoral, los trabajadores de la U.I.A. dejaron atrás sus divisiones partidistas. Aunque voten por alguno de los partidos existentes, ninguno de los cuales representa los intereses de los trabajadores/as, la lucha por mejorar sus condiciones de vida y la de sus familias fue muy superior a cualquier división impuesta por los partidos de los ricos que compiten en el proceso electoral. Este proceso huelgario, al igual que otros en el pasado, demostró que nuestros intereses como trabajadores son más fuertes que las divisiones que nos imponen esos partidos. En el plano económico, la fuerza de esos intereses comunes se hace evidente cuando los trabajadores están organizados y se ven obligados a recurrir a duras batallas.

En este caso, la unidad y la combatividad de los trabajadores de la U.I.A. fue un factor determinante que evitó que el patrono impusiera sus condiciones y lo obligó a enmendar su llamada “oferta final.” En vez de recibir el primer aumento de $100 mensuales en diciembre del 2005, como pretendía el patrono, lo van a recibir ahora en enero. El patrono tampoco pudo logró la eliminación del plan médico de la U.I.A., el cual era uno de sus objetivos principales. Se acordó que la administración de ese plan médico estará a cargo de una junta compuesta por miembros de la U.I.A. y de la gerencia de la A.A.A. También lograron que el patrono aporte $200 mil mensuales a la unió para administrar seguros por incapacidad, préstamos, becas y otros beneficios para los trabajadores. La administración de esos fondos estará fiscalizada por el Contralor y por la gerencia de la A.A.A. El pago de esos $200 mil mensuales estaba excluido de la llamada “oferta final” del patrono.

Pero la victoria más importante de los trabajadores de la U.I.A. fue evitar que el patrono destruyera la Unión. Este sin dudas era uno de los objetivos principales del gobierno patrono, y se hizo evidente con toda la campaña negativa desatada por el patrono contra la unión y posteriormente cuando amenazó con despidos masivos si los trabajadores no aceptaban la “oferta final”. Con una unión debilitada o inexistente sería mucho más fácil hacer viable un nuevo intento de privatización de la agencia. Por eso fue sumamente importante, tanto para los trabajadores de la AAA como para el resto del movimiento obrero, que se lograra evitar estos despidos masivos con los que amenazó el patrono a los trabajadores. Si hubiéramos permitido que esos despidos se llevaran a cabo se hubiera cancelado en la práctica el derecho a la huelga según se establece en la Constitución de Puerto Rico, lo que hubiera sido un golpe para todos los trabajadores del país.

Otro aspecto positivo de la huelga de la U.I.A. fue la existencia de un fondo de huelga de la unión. No hay duda de que la existencia de ese fondo fue un factor decisivo para evitar los despidos y logró la firma del Convenio Colectivo. La huelga no se hubiera podido sostener durante todo ese tiempo (82 días) de no haber existido ese fondo de huelga. La larga duración del proceso huelgario ya estaba provocando el desgaste de los gerenciales que estaban realizando el trabajo de los unionados. Sin lugar a dudas, este fue uno de los factores que el patrono tomó en cuenta al momento de ceder en su posición intransigente.

Aparte de U.I.A., sabemos que la mayoría de las uniones afiliadas a la AFL-CIO (en Puerto Rico se llama Federación del Trabajo) tienen un fondo de huelga. Sin embargo, la burocracia que controla esas organizaciones aceptó sin oposición, la eliminación del derecho a la huelga para los trabajadores incluidos en la Ley 45. En estos momentos, en Puerto Rico, la AFL-CIO usa los intereses que genera el fondo de huelga para pagar sueldos y para otros propósitos ajenos a la razón para la cual fueron creados. Pero además de la Federación del Trabajo (AFL-CIO) y la U.I.A., muy pocas organizaciones sindicales en Puerto Rico tienen un fondo de huelga. El establecimiento de ese fondo de huelga es una lección muy valiosa para todos los trabajadores del país.

Debemos destacar además como una de las lecciones más importantes de este proceso la necesidad de elevar la solidaridad sindical en el movimiento obrero del país. El liderato sindical, y el movimiento obrero en general, fue incapaz de generar el apoyo amplio y masivo que la huelga requería. No se constituyó nada semejante a lo que fue la Huelga del Pueblo en repudio a la privatización de la compañía telefónica. Sólo cuando el gobierno-patrono amenazó con comenzar a despedir a los trabajadores de la U.I.A. fue que se logró unir a la mayoría de los dirigentes de las uniones del país y se comenzó a hablar de organizar diversas actividades masivas de apoyo a la huelga. Sostenemos que es necesaria la creación permanente de una estructura amplia y democrática que recoja todos los sectores en lucha en el país, sindicales, sociales, políticos, ambientales, estudiantiles, etc.

Como aspecto negativo, y que sin dudas tuvo un impacto muy grande en que no surgiera la solidaridad a esta huelga como la ha habido en otros procesos huelgarios, debemos destacar el desprestigio del liderato de la U.I.A. Se trata de un liderato que se ha hecho rico a través de la inversión y el uso del dinero de la cuota de la unió para su propio provecho. Sin embargo, hay que señalar que hay un movimiento dentro de la unió para intentar corregir estas anomalías. Sin lugar a dudas, todas las uniones deben tener límites para el ingreso que pueden devengar los líderes, de manera que estos representen dignamente a los trabajadores de la base y que no se debiliten las finanzas de la unión. Ningún dirigente debe privilegiarse sobre sus representados recibiendo un ingreso económico mayor al que recibía en su centro de trabajo cuando estaba en la base . Además, las matrículas de las uniones deben tomar medidas para evitar el continuismo en los puestos de dirección de sus sindicatos.

Otro aspecto negativo del proceso huelgario fue la ausencia, antes y durante la huelga, de una explicación de la unió para la crisis de suministro de agua que afecta a tantas comunidades en todo el país. De igual manera el liderato de la unión no denunció el impacto nefasto de la privatización de la administración de la AAA durante las pasadas administraciones del PNP y PPD. Además de explicar estos problemas hacía falta que la unión se uniera a las comunidades para enfrentar la crisis. Sin lugar a dudas, el silencio de la unión sobre estos temas le restó apoyo en el pueblo. Es necesario que todas las uniones del país participen en las luchas del pueblo, sobre todo en la denuncia y la solución de los problemas creados por las agencias o empresas en las cuales se encuentran.

Finalmente, esta experiencia nos demuestra que es necesario que los trabajadores recojamos y presentemos ante el pueblo trabajador nuestras demandas económicas y las soluciones que ofrecemos a los problemas del país en un Programa Político. Ese Programa debe ser llevado a la práctica por un Partido nuestro, un Partido de los Trabajadores capaz de gobernar el país. De esa manera no nos limitaremos a defendernos de los ataques de los partidos patronales que ganan las elecciones cada cuatro años, y que se dedican a tratar de limitar o de quitarnos nuestras conquistas, deteriorando nuestra calidad de vida.

¡Organicemos el poder de los trabajadores!

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