Históricos

Publicado en 1 de marzo de 1981 | por BREL1

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Sobre la base aérea Muñiz

* Este artículo fue publicado en dos partes en las ediciones del 26 de enero al 8 de febrero y del 16 de febrero al 1 de marzo de 1981, en la sección «En la lucha», del periódico Bandera Roja, entonces órgano oficial del Movimiento Socialista Popular (MSP).

Posición del MST en torno a la lucha armada en Puerto Rico

Luis Ángel Torres Torres

La reciente acción militar del Ejército Popular Boricua (EPB-Macheteros) contra la Base Aérea Muñiz ha dejado un saldo sin precedentes para el ejército norteamericano en los 82 años de coloniaje a que ha estado sometido nuestro pueblo: nueve aviones de combate destruidos y tres más averiados parcialmente.
La reacción del gobierno colonial y de los voceros del gobierno imperialista norteamericano tenía que ser de alarma y sorpresa ante lo que para ellos ha constituido el ?acto terrorista? más grande llevado a cabo en ?territorio norteamericano?. Por eso mismo era de esperarse el que Romero Barceló arremetiera contra los autores del atentado tildándolos de ?fanáticos, locos y delincuentes?. Sin embargo, lo que sucede es que el ?ladrón juzga por su condición?; Romero Barceló es un fanático, un loco y un delincuente confeso responsable de la masacre de Cerro Maravilla y encubridor de decenas de actos de corrupción. Su virulento ataque contra los Macheteros es un ataque contra todo lo que huela a lucha contra sus amos imperialistas; su condena de la violencia es pura hipocresía para tratar de confundir al pueblo para que éste no comprenda la necesidad de, en un momento, utilizar la violencia revolucionaria contra el imperialismo. Para Romero la violencia represiva de la policía, el FBI y el ejército yanqui es justificable, pero cuando son los revolucionarios los que hacen uso de la violencia no pierde tiempo en condenarla.
Ahora bien, más allá de la demagogia y las condenas históricas de los voceros de la burguesía y el imperialismo, los revolucionarios debemos evaluar la corrección de acciones como la desarrollada por los Macheteros en la Base Muñiz. Debemos repudiar enérgicamente los cantos de sirena y la hipocresía de los políticos colonialistas, pero no podemos quedarnos ahí.
¿Se justifica desde el punto de vista revolucionario la ejecución de acciones de esa naturaleza en este momento en Puerto Rico? Al analizar acciones de este tipo debemos partir de las siguientes consideraciones: a) la situación concreta del movimiento revolucionario en P.R. y las características de la etapa de desarrollo del proceso revolucionario en su conjunto; y b) los objetivos que cumplen y las consecuencias concretas de las acciones desarrolladas. Esto es así porque lo que determina la corrección de una forma de lucha en un momento dado es si la misma contribuye o no a adelantar efectivamente el proceso revolucionario. Es decir, si contribuye a elevar el nivel de conciencia, organización y movilización de la clase obrera y el pueblo, y a la acumulación de fuerzas por parte del movimiento revolucionario (mejor preparación, ganar aliados, etc.) para hacer posible los objetivos revolucionarios.
A primera vista el operativo de la Base Muñiz presenta varios aspectos positivos que debemos mencionar. La contundencia y la eficiente ejecución ratifica una vez más (ya que otras acciones similares habían puesto en relieve ese factor) una lección de gran importancia: las fuerzas militares yanquis no son todopoderosa, se les pueden asestar golpes contundentes por parte de la fuerzas revolucionarias. El mito de la invensibilidad de los yanquis y la supuesta incapacidad de nuestro pueblo para poder enfrentarla militarmente queda bastante maltrecho con acciones como la de la Base Muñiz, aunque sea de manera incipiente todavía. En tal sentido acciones de esa naturaleza tienen un importante efecto descolonizador para diversos sectores del pueblo, efecto que según vaya avanzando el proceso revolucionario irá adquiriendo una mayor relevancia e irá abriendo posibilidades de entendimiento para vastos sectores de las masa trabajadoras.
En segundo lugar, el impacto internacional de esa acción es uno de innegable envergadura. Por un lado, denuncia en forma dramática la condición colonial de Puerto Rico ante los pueblos del mundo y, por otro lado, lleva un claro mensaje de preocupación a los círculos gobernantes de los Estados Unidos. La cubierta periodística obtenida en los principales periódicos de la clase dominante norteamericana y las declaraciones, en ocasiones histéricas de algunos personeros del gobierno yanqui atestiguan lo que estamos señalando.
Sin embargo, el reconocimiento de esos elementos positivos no puede llevarnos a perder de vista el análisis del conjunto de los factores y las consecuencias negativas que entrañan acciones de ese tipo en las actuales circunstancias en Puerto Rico. Lo contrario sería idealizar como correctas, bajo toda circunstancia, todas las acciones armadas desarrolladas contra el imperialismo sin tomar en consideración las consecuencias de las mismas para el movimiento revolucionario.
En tal contexto creemos que la acción de la Base Muñiz vista junto a otras acciones similares desarrolladas en los últimos años contiene una serie de elementos negativos que pueden ser sumamente peligrosos para el desarrollo futuro de la lucha revolucionaria en este país y que lejos de contribuir al adelanto del proceso revolucionario contribuyen a su estancamiento y debilitamiento en el mediano y largo plazo.
NO CORRESPONDE A LA ETAPA DE DESARROLLO DEL MOVIMIENTO REVOLUCIONARIO
Creemos que una acción de la envergadura de la realizada en la Base Muñiz no corresponde a la etapa de desarrollo de la lucha de clases actualmente en Puerto Rico. Como hemos señalado en otras ocasiones, la etapa que vive el movimiento revolucionario actualmente se caracteriza, entre otros, por los siguientes factores:

  1. A pesar de que existe una profunda crisis económica del capitalismo, la misma no se refleja con toda su intensidad sobre la clase obrera y el pueblo debido a los mecanismos de control de crisis (cupones, transferencias federales, etc.) Estos mecanismos fomentan en las masas una actitud de dependencia material y sicológica hacia el imperialismo y la burguesía nativa.
  2. Existe una situación de reflujo en la lucha de masas. Aunque existen señales que apuntan hacia una lenta reanimación en las luchas sociales, las características generales del reflujo se mantienen. Es decir, no estamos ante una situación de ascenso y flujo de la lucha de masas.
  3. El movimiento revolucionario se encuentra en una situación de defensiva estratégica definida por:
    1. el recio dominio ideológico del imperialismo y la burguesía nativa sobre nuestro pueblo lo cual se refleja en el apoyo masivo y mayoritario del pueblo al PNP y al PPD;
    2. dentro del independentismo la fuerza mayoritaria es el PIP, el cual es un partido nacionalista burgués y anti-comunista;
    3. el movimiento revolucionario está dividido y fragmentado en diversas tendencias político-ideológicas y dentro de su seno predominan las concepciones del nacionalismo-burgués;
    4. no existe un Partido Revolucionario de la clase obrera. El movimiento marxista-leninista es joven y débil y está escasamente vinculado a la clase obrera recién comienzan durante la década pasada.

En esas condiciones acciones militares de ese tipo constituyen un escalonamiento de la lucha armada en una situación en que el movimiento revolucionario no esta preparado para enfrentar las consecuencias represivas y políticas de las mismas. El ataque de la Base Muñiz es un ataque directo contra las fuerzas militares de E.U. en un momento en que la mayoría del pueblo apoya a los partidos de la burguesía y el movimiento revolucionario es muy débil, precisamente por la falta de apoyo popular de masas. El problema principal del movimiento revolucionario en esta etapa no es la presencia de las fuerzas armadas yanquis en P.R., sino la falta de apoyo popular para la independencia y el socialismo. De hecho la forma en que se manifiesta la presencia de las fuerzas militares de los E.U. actualmente en este país se debe precisamente el bajo nivel de conciencia, organización y movilización de la clase obrera; si la mayoría de las masas trabajadoras tuviera conciencia revolucionaria y la lucha de clases hubiera alcanzado un nivel superior de desarrollo el carácter represivo de las fuerzas militares yanquis sería de seguro más evidente, no solo para los revolucionarios sino también para el pueblo.
En una situación como la que se vive actualmente en P.R. los métodos de lucha utilizados por los revolucionarios – incluyendo la acción armada – deben ir dirigidos a ganar población favorable para la revolución y por ende restarle apoyo a la burguesía y al imperialismo, partiendo de que ese es el problema principal que enfrentan las fuerzas revolucionarias en esta etapa. En tal sentido las acciones revolucionarias, armadas o no, deben procurar el desarrollo de la conciencia, organización y movilización de sectores específicos de la clase obrera y el pueblo lo cual permita ir acumulando fuerzas y fortaleciendo al movimiento revolucionario en su conjunto. Es decir, el accionar revolucionario en todas sus formas debe corresponder al grado de desarrollo de la lucha de clases para asegurar la organización revolucionaria del pueblo. Lanzar ataques como el de la Base Muñiz es desconocer el estado real de la lucha de clases en esta etapa y no entender la correlación desfavorable de fuerzas existente entre los revolucionarios y el imperialismo.
La experiencia de las luchas revolucionarias en otros países nos enseña que el desarrollo de acciones armadas que no corresponden al nivel de la lucha de clases en una etapa dada conduce a polarizar la lucha entre una vanguardia armada y el imperialismo y no a la organización y preparación de la clase obrera y el pueblo. En tales condiciones el imperialismo logra aislar a los revolucionarios de su base de apoyo fundamental, el pueblo, y se facilita la represión contra el movimiento revolucionario. En una situación cono la nuestra donde el aislamiento del pueblo es la nota predominante del proceso revolucionario las consecuencias de desatar una ?guerra de vanguardia? pueden ser sumamente graves para el conjunto del movimiento revolucionario.
NO ESTA LIGADA A UNA LUCHA DE MASAS CONCRETA
Otro aspecto de gran importancia que caracteriza al ataque a la Base Muñiz es que el mismo no está vinculado a una lucha de masas concreta donde la acción armada fuera complemento o culminación de la misma. La acción de los Macheteros ocurre en un momento en que no se está escenificando en el país ninguna lucha (política o reivindicativa) de envergadura como podría ser un proceso huelgario, manifestaciones de algún sector de las masas, etc. De hecho lo mas sobresaliente en este periodo ha sido el ?jolgorio? electoral montado en la Comisión Estatal de Elecciones a raíz del cuatro de noviembre.
En este sentido es muy importante tomar conciencia de la diferencia existente entre una acción armada que se desarrolla dentro de un proceso de lucha de masas, reivindicativas o políticas, y otra que se desarrolla ajena a una lucha de masas concreta, basada solamente en la justificación o la voluntad de sus autores. No es lo mismo recurrir a la lucha armada para profundizar y hacer triunfar un proceso de lucha de algún sector de las masas, donde los intereses de éstas están en juego, que planificar y ejecutar una acción armada en un contexto diferente. Cuando la lucha armada es parte de alguna lucha de masas importante, si se aprovechan correctamente las condiciones favorables, contribuye sin duda a la educación, organización y movilización de diversos sectores de las masas que acumulan unas experiencias y se preparan para defender sus intereses de clase en una forma mas efectiva; en los próximos combates de clase además de la vanguardia es posible que sectores específicos de las masas estén preparados para ejercer la lucha armada, partiendo de la experiencia acumulada. Eso es precisamente lo que se debe procurar.
En ese contexto un ataque a las fuerzas represivas (policías, Guardia Nacional), en contestación a su intervención contra los trabajadores no solo contribuye a lograr los objetivos del proceso, sino que, además engarza con la denuncia concreta del carácter represivo y antipopular de las fuerzas militares burguesas, lo cual contribuye a elevar el nivel de conciencia de los sectores envueltos. Lo mismo podría decirse de una situación donde los cuerpos represivos actúan criminalmente contra un sector de las masas que esta luchando por alguna reivindicación democrática. En ese caso la acción o acciones armadas que se realicen no solo estarían justificadas desde el punto de vista político, sino que además, podría ser un ingrediente de gran importancia para la toma de conciencia de diversos sectores de las masas.
Por el contrario, la acción de los Macheteros en la Base Muñiz se da fuera del contexto a que hacemos referencia y refleja principalmente la voluntad de una organización armada independentista que, ante el débil desarrollo de conciencia y movilización de los trabajadores ha optado por compensar esos factores negativos con una ofensiva armada.
REPRESENTAN UNA TENDENCIA MILITARISTA
La acción de la Base Muñiz junto a otras acciones similares, como el ataque a un vehículo de la Marina en Sabana Seca y el ataque contra oficiales del ejercito en la Avenida Domenech en Hato Rey entre otros, confirma el desarrollo de una tendencia militarista del independentismo que ha decidido desarrollar una guerra contra el imperialismo independientemente de las condiciones socio-económicas, del nivel de la lucha de masas, el grado de conciencia de la clase obrera y de la correlación de fuerzas entre los revolucionarios y el enemigo imperialista.
Para los Macheteros y otros sectores del independentismo en P.R. existe una situación de guerra con los Estados Unidos y, según ellos, en la medida en que se profundice el desarrollo de la lucha armada se crearán condiciones propicias para lograr la independencia de Puerto Rico. Su lógica parece ser la siguiente: a través de la lucha armada se puede precipitar una confrontación con el ejército yanqui que obligue al imperialismo a desatar la represión contra el independentismo ante lo cual el pueblo irá cobrando conciencia de la necesidad de luchar contra el imperialismo. A fin de cuentas lo que pretenden es transformar la realidad existente de legalidad relativa en una de guerra contra el imperialismo bajo el supuesto de que entonces el pueblo asumirá una conciencia revolucionaria. De ahí que sostengan (y lo están llevando a la práctica) que la lucha armada es el método principal de lucha en esta etapa.
Esa concepción refleja una postura voluntarista y subjetivista propio de la pequeña burguesía independentista en su variante militar que carente de un análisis científico de la realidad puertorriqueña cree que la lucha armada puede ser el detonante de una situación revolucionaria en esta etapa. Por su visión deformada de la realidad pierden de vista cual es el estado real de la lucha de clases en P.R., la situación de defensiva estratégica en que se encuentra el movimiento revolucionario y la fortaleza del enemigo. Al no tomar en cuenta las condiciones reales del movimiento revolucionario se envuelven en el desarrollo de acciones armadas que a quien único pueden movilizar en este momento es a algunos sectores del independentismo, en su mayoría de extracción pequeño burguesa con lo cual pasan por alto que la mayoría de la clase obrera y los trabajadores no tienen conciencia de sus intereses de clase y de la necesidad de luchar por la independencia y el socialismo. La persistencia en esas acciones de claro corte militarista a lo que lleva es a dejar de lado la educación y movilización de la clase obrera, la única clase capaz de dirigir el proceso revolucionario hasta el final.
Para que la acción armada pueda contribuir realmente a la toma de conciencia de la clase obrera y el pueblo, tiene que ser parte esencial de las luchas que esta clase desarrolla; no puede ser un factor separado ejecutado por especialistas. La educación de la clase obrera y los trabajadores en las difíciles condiciones existentes en P.R. ameritan un trabajo paciente en las fábricas y los centros de trabajo que no puede ser sustituido por acciones espectaculares por más contundentes que sean. Querer imponerle a la lucha de clases un accionar que no esté basado en el nivel de conciencia de la clase social fundamental es consagrar durante muchos años el abismo existente entre los revolucionarios y el pueblo. En el campo militar no es otra cosa que desarrollar una «guerra de vanguardias» basada fundamentalmente en los sectores desesperados de la pequeña burguesía que ante la difícil situación que vive nuestro movimiento revolucionario optan por la lucha armada como la salida más corta para lograr la independencia.
Pero de lo que se trata no es de hacer una guerra entre una ?vanguardia armada? y el imperialismo. Se trata de desarrollar una guerra del pueblo, para lo cual no basta con que exista una organización con gran capacidad militar, sino además hay que garantizar que sea el mismo pueblo quien desarrolle la guerra. No estamos planteando que todo o la mayoría del pueblo tenga que tomar conciencia revolucionaria para que entonces se puedan desarrollar acciones armadas contra el imperialismo. No, lo que planteamos es que en todas las etapas del proceso revolucionario las acciones armadas que se desarrollen deben estar ubicadas y corresponder al nivel de conciencia y de lucha de sectores específicos de la clase obrera y el pueblo para que así la lucha armada pueda jugar el papel específico que le corresponde en cada etapa. En una etapa definida por la defensiva estratégica del movimiento revolucionario y la fortaleza el enemigo, como la que se vive actualmente en P.R., la lucha armada debe asumir un papel secundario subordinada a las tareas de organización de la lucha de masas. En una etapa de ofensiva estratégica del movimiento revolucionario donde el enfrentamiento militar sea la orden del día, la lucha armada puede y debe pasar a primer plano como garantía del triunfo del proceso revolucionario.
La guerra revolucionaria tiene sus leyes, las cuales deben ser observadas por los revolucionarios. En cada etapa las leyes de la guerra asumen un carácter específico según las condiciones particulares que definen cada etapa. Desconocer esa regla general es sobreponer los factores subjetivos por encima de la realidad material, es querer dirigir una guerra desde un punto de vista subjetivo únicamente. Todo lo cual lleva por lo general a una concepción militarista, cuyas consecuencias políticas pueden ser desastrosas.
Por todo lo expuesto creemos que la acción desarrollada por los Macheteros en la Base Aérea Muñiz, aún reconociendo los aspectos positivos de la misma, es una acción incorrecta que representa nítidamente una concepción de lucha militarista que lejos de contribuir al desarrollo del proceso revolucionario constituye una desviación sumamente peligrosa.
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* Este artículo fue publicado en dos partes en las ediciones del 26 de enero al 8 de febrero y del 16 de febrero al 1 de marzo de 1981, en la sección «En la lucha», del periódico Bandera Roja, entonces órgano oficial del Movimiento Socialista Popular (MSP).

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