Históricos

Publicado en 19 de marzo de 1980 | por BREL1

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Sobre nuestra concepción de partido

Concepción de Partido I

Revista El Militante
Movimiento Socialista Popular MSP

Nota del editor: Originalmente este documento fue desarrollado por el Movimiento Socialista Popular (MSP). Fue publicado en la revista de discusión política “El Militante” de dicha organización, en la edición numero 3, del año 6 (Febrero – Marzo, 1980). Posteriormente fue acogida como concepción de partido en la fusión del Movimiento Socialista Popular (MSP) – Partido Socialista Revolucionario (PSR); de donde surge el Movimiento Socialista de Trabajadores (MST). Actualmente forma parte de los documentos históricos del MST, aunque puede que ciertas concepciones sobre la organización del partido hayan ido cambiando con el tiempo (como por ejemplo: la visión del centralismo democrático y el leninismo), la mayoría del documento recoge (prácticamente) las concepciones sobre como debe ser el carácter del Partido Revolucionario de los Trabajadores en Puerto Rico.

 

NOTA INTRODUCTORIA: Este es el primero de una serie de artículos sobre nuestra concepción de Partido Revolucionario. Al publicarlo queremos contribuir a profundizar el debate que sobre este importante tema se viene desarrollando en diversos sectores de la izquierda puertorriqueña.

¿Por qué hace falta un Partido Revolucionario?

En la sociedad capitalista los trabajadores están sometidos a la explotación continua por parte de los capitalistas, dueños de las fábricas, los bancos y las corporaciones comerciales. Estos tratan en todo momento de obtener el mayor porciento de ganancias posibles para enriquecerse aun más. Si de ellos dependiera, los trabajadores no recibirían ni un solo centavo a cambio de la riqueza que producen; los dejarían morir de hambre si no fuera porque los necesitan pa­ra que sigan trabajando, vendiéndoles su fuerza de trabajo a cambio de un mísero salario que apenas les alcanza para vivir.Lo que define las relaciones entre el capitalista y el obrero es una lucha continua, uno tratando de obtener una tasa de ganancia mayor y el otro tratan­do de lograr un salario mas alto para hacer frente a sus necesidades básicas como ser humano. Uno lucha por enriquecerse aun mas y el otro lucha por so­bre vivir. En esa lucha, el patrono se presenta bien organizado, con grandes recursos económicos y políticos a su alcance mientras el obrero carece de todo eso. Lo único que posee es su fuer­za de trabajo y para hacer frente al al­to costo de la vida, a la falta de vivienda adecuada, etc., tendrá que tratar de venderla a un precio (salario) más alto. De primera intención, el patrono tratara de evitar por todos los medios tener que aumentar los salarios ya que eso limitaría sus ganancias y opondrá toda la resistencia posible amenazando con despidos a los trabajadores. Si estos no se organizan colectivamente para enfrentarse al patrono, este se saldrá con la suya. De ahí nace la necesidad de unirse y organizarse para ejercer toda la presión posible y arrancarle al patrono un aumento de salario o alguna mejoría en las condiciones de trabajo. Unidos pueden lograr sus objetivos, separados o individualmente será imposible.Eso explica el surgimiento; de los sindicatos y otras organizaciones de lucha económica y reivindicativa. Cada vez que los trabajadores han querido lograr alguna conquista o derecho importante han tenido que unirse y organizarse para presionar ya sea a un patro­no, a un gobierno o algún otro poder opresor. Los derechos y conquistas que hoy disfrutamos han sido fruto de esa lucha que ha costado grandes sacrificios e incluso muchas vidas, particular-mente a los trabajadores de este país. La lucha económica o por reivindicaciones sociales concretas es muy importante; sin ella la situación de las masas trabajadoras seria peor de lo que es actualmente. Luchar por aumentos de salarios y mejores condiciones de vida y trabajo es fundamental para sobrevivir en la sociedad capitalista. Por eso la organización a nivel económico en sindicatos., gremios, asociaciones o comités es necesaria siempre. Sin em­bargo, ese tipo de organización no es suficiente para resolver los graves problemas de las masas, por que lo mas que alcanza es a lograr alguna que otra reforma de importancia relativa, pero no elimina la raíz de los problemas, incluso, el control de los medios de producción y distribución (fabricas, bancos, grandes monopolios comerciales, etc.) le permite a los capitalistas quitarle a los trabajado­res lo que estos han logrado a través de sus luchas económicas. Cuando el patro­no se ve obligado a darle un aumento de sueldo a los trabajadores, por lo general, la situación de estos no mejora fundamentalmente ya que por un lado, el patrono aumenta la intensidad del trabajo produciendo a un mayor ritmo de explotación y, por otro lado, el aumento salarial no compensa siquiera el constante aumento en el costo de la vida. La lucha económica no altera el si sistema: el capitalismo, raíz de todos los males que padecen los trabajadores, sigue existiendo, explotando a las masas. Para resolver los graves problemas que padecemos tenemos que transformar la sociedad capitalista y construir una sociedad donde no haya explotación: la sociedad socialista. Eso implica que le quitemos el poder político a los capitalistas y lo tomemos para nosotros, organizando nuestro propio poder. Que la riqueza que producimos sea para nuestro beneficio y nos gobernemos nosotros mismos.Para lograr ese objetivo los trabajadores necesitamos crear nuestro Partido Revolucionario. Los ricos capitalistas tienen sus partidos para defender sus intereses. Más aun, tienen al estado para garantizar esos intereses y reprimir cualquier lucha que afecte a los mismos. Sin un Partido Revolucionario, los trabajadores no logran desarrollar su lu­cha a los niveles que cada situación amerita y la falta de preparación y la improvisación debilitan las posibilidades de triunfo, aun a nivel de las luchas económicas. Su conciencia se diluye muchas veces, en la impotencia ante la fortaleza del patrono definida por la infinidad de recursos represivos de que este dispone para destruir la lucha de los trabajadores. Sin Partido Revo­lucionario se hace imposible que estos logren establecer la relación que existe entre la lucha económica y reivindicativa y sus intereses políticos como clase explotada bajo el régimen capitalista-colonial. Las masas trabajadoras necesitan organizarse para luchar a diferentes niveles: económico, ideológico y político. En esa lucha necesitan dirección, orientación y organización adecuadas, la cual solo puede ser aportada efectivamente por un Partido que, representando sus intereses, pueda dirigir la lucha en su conjunto. Es decir, pueda tener una visión global de la lucha, a la vez que la preparación necesaria para dirigir acertadamente.Ese partido tiene que ser representante de una teoría revolucionaria basada en la compresión científica de la realidad puertorriqueña e internacional Esa teoría es la ciencia marxista-leninista, única capaz de dotar a la clase obrera de los instrumentos de análisis necesarios para llevar a cabo una acción verdaderamente revolucionaria, independiente de la burguesía y sus partidos. Esa independencia, producto de la organización de la clase, evita la confusión ideológica en los fines y los medios que debe perseguir y utilizar la clase obrera. Crea su propia fuerza de combate a la vez que debilita la de la burguesía restándole apoyo y erosionando la hegemonía ideológica de esta en la sociedad. Sólo esa organización independiente permite que la clase obrera pueda elaborar sus propios planes de lucha, su estrategia y su táctica de combate, autónomamente, sin desviarse bajo la influencia burguesa, de sus objetivos de clase.Por tanto, uno de los aspectos cruciales de la lucha de la clase obrera es la cuestión de la dirección política. Las luchas de los trabajadores tanto económicas como políticas requieren una acertada dirección para lograr los objetivos que a través de las mismas persiguen. De ahí que el problema de como y hacia que objetivos se orienta, educa y organiza a la clase obrera sea fundamental en todo momento. La importancia de ese factor es mayor aun en las actuales condiciones que vive el movimiento obrero del país. La mayoría de los trabajadores acepta el sistema económico-social capitalista-colonial y vota cada cuatro anos por los dos partidos que defienden el mismo. Aunque los efectos de la crisis económica se hacen paulatinamente mas visibles la mayoría de los trabajadores no ha logrado vincular esos efectos a las causas estructurales que los crean. Es decir, todavía consideran que los graves problemas sociales y económicos que sufren pueden resolverse o por lo menos atenuarse dentro del sistema político imperante. No han logrado un nivel de conciencia que los lleve a cuestionar el sistema; todavía tienen expectativas de mejoramiento dentro de la colonia y el capitalismo. Por eso en la mayoría de !os casos creen que votando por este o aquel partido pueden mejorar su situación o resolver determinado problema. De ahí que tanto el PNP coma el PPD sean los partidos que tengan la mayor influencia y apoyo en las masas trabajadoras. Ellos reflejan el estado actual de la conciencia de las masas.Esa situación explica en parte, el carácter parcial de !as luchas que actualmente desarrollan los trabajadores, los objetivos que persiguen y la forma en que se organizan.Por lo general esas luchas asumen un carácter económico: aumentos de salario, mejores condiciones de trabajo, planes de salud, etc. y se canalizan a través de la organización sindical en aquellos sectores que han logrado algún mínimo de organización a ese nivel. Dramatiza esa situación el que apenas un 20% de los trabajadores esta organizado en uniones obreras lo que implica que un gran sector de la masa trabajadora no ve en los sindicatos, por apatía, temor a represalias o por desconfianza, un instrumento para canalizar sus demandas económicas. En muchos casos la politiquería y el compadrazgo, a través de los políticos locales, son el instrumento que se utiliza para obtener algunos beneficios económicos. Nada de lo anterior significa que los trabaja­dores estén contentos con su situación o no sientan los estragos del costo de la vida, las pésimas condiciones de salud y vivienda, los abusos patronales, etc. Mucho menos pretendemos negar el que poco a poco algunos sectores que van en crecimiento, están rompiendo con la influencia de los partidos burgueses y cuestionando el sistema social imperante. No. Lo que estamos diciendo es que la mayoría de los trabajadores son populares y penepés y no son independentistas y socialistas, particularmente porque consideran que dentro del sistema y a través de estos partidos es que pueden resolver sus problemas fundamentales. Tenemos la certeza de que según se vaya profundizando la crisis económica y social del país esas ilusiones se irán haciendo añicos y el descontento de las masas se ira traduciendo en cuestionamiento político a la colonia y el capitalismo. Pero desgraciadamente todavía no hemos llegado a esa etapa. Como marxistas tenemos que reconocer que los hombres, las clases sociales y los pueblos luchan y combaten cuando sienten la necesidad y la urgencia de hacerlo. Y más aun se plantean un cambio revolucionario cuando llegan al entendimiento de que el sistema en que viven no puede resolver sus problemas fundamentales y tienen que sustituirlo por otro que sea un paso de avance en esa dirección.Por otro lado, para hacer una revolución no basta con que la crisis so­cial se generalice y las masas estén dispuestas a luchar. Hace falta especialmente que las masas estén concientes de los objetivos que deben perseguir y organizadas adecuadamente para lograrlos. Hay países como la India, Pakistán, Malasia, entre otros, cuyos pueblos llevan cientos de años pasando hambre y crisis generalizadas y no han podido producir una revolución social. Precisamente porque no han logrado desarrollar la conciencia, la organización y la dirección políticas necesarias para llevar adelante un cambio revolucionario. En unos casos las clases dominantes han podido conjurar la crisis a través de reformas parciales confundiendo y engañando a las masas. En otros, han utilizado la represión sistemática para contener la protesta de éstas dentro de unos límites que permitan su continuada dominación. También en algunos casos las clases dominantes han combinado reformas parciales y represión violenta para capear la situación y evitar una explosión revolucionaria. Para que el Partido Revolucionario pueda cumplir su misión histórica de dirigir a la clase obrera hacia la revolución socialista, es decir, para que la revolución proletaria sea posible de­ben combinarse efectivamente dos factores:a) Que las condiciones de crisis social del capitalismo maduren a tal grado que se haga evidente el hecho de que el modo de producción capitalista ha cumplido su papel histórico y tiene que ser transformado radicalmente; y b) Que junto a lo anterior haya madurado la conciencia de clase de la clase obrera cristalizada en un Par­tido Revolucionario que represente sus intereses y dirija acertadamente sus luchas.Esto último, presupone que ese partido posea una gran capacidad teórica y este estrechamente ligado a la clase obrera. En segundo lugar, la existencia entre las masas de unos elementos avanzados que sean capaces de arrastrar a masas mas amplias hacia la acción política en torno a los objetivos revolucionarios. Esos obreros avanzados deben estar ubicados en los sectores estratégicos de la economía y poseer una gran experiencia en la lucha revolucionaria. En tercer lugar, que se halla elaborado un programa político que responda a las condiciones objetivas y a las necesidades fundamentales de las grandes masas oprimidas. El proceso de educación y organización de las masas trabajadoras para llevar a cabo una revolución es uno sumamente lento y difícil. Máxime si partimos de una realidad como la que se vive en Puerto Rico actualmente. Los re­volucionarios puertorriqueños tenemos que hacer esfuerzos colosales para ir alterando esa situación. No podemos sentarnos a esperar que la crisis económica degenere en caos y las masas se lancen a la lucha para entonces comenzar a organizarlas políticamente. Esa es una tarea que hay que comenzar a realizar desde ahora, no empecé lo difícil que nos pueda resultar. Hay que aprovechar el creciente descontento de las masas, cada lucha parcial, cada conflicto, para educarlas y alentar su organización a los diferentes niveles en que esa lucha se exprese. Ese trabajo ira creando las bases, poco a poco, y sin desesperarnos para una mayor movilización y organización de los trabajadores.Hay que concebir ese desarrollo como un proceso complejo y contradictorio fundamentado en el grado de conciencia de clase de los trabajadores. Por un lado, depende de la situación objetiva o condiciones materiales en que viven las masas trabajadoras, bajo las cuales tienen que desarrollar su lucha (condiciones objetivas) y por otro del estado de la conciencia de estas, su actitud hacia la organización política, su grado de ovilización, etc., (condiciones subjetivas). El Partido Revolucionario actúa sobre esa conciencia para elevarla; apoya, discute, explica y sintetiza las experiencias de las masas para ofrecer alternativas de lucha, insertado sobre la actuación real de las masas.La construcción de un Partido Revolucionario es una tarea tan difícil como la empresa que persigue dicho partido: la revolución socialista. Hacer abstracción de esa realidad seria un error grave. Hay que tomar en cuenta varios elementos fundamentales que explican esa realidad.En primer lugar, la revolución proletaria se basa en la clase «mis baja» de la sociedad. La clase obrera no posee ninguna riqueza en la sociedad capitalista que pueda utilizar como palanca para llegar al poder político. Todo lo contrario, obtiene lo mínimo para mantenerse viva, producir y reproducir su existencia como clase. Su fuerza como clase revolucionaria no depende de su capacidad económica sino de su nivel de conciencia y organización.En segundo lugar, la revolución so­cialista aspira -como ninguna revolución anterior- a derrocar el sistema capitalista concientemente. No pretende restaurar condiciones anteriores al capitalismo ni legalizar en el plano político un poder que ya hubiese obtenido en el piano económico. Aspira a transformar totalmente la sociedad capitalista, creando una nueva sociedad.En tercer lugar, la conquista del poder político no es el objetivo final de la clase obrera, sino el principio de su actividad revolucionaria para transformar toda la sociedad hasta lograr en un proceso lento y complejo, una sociedad donde no haya explotados ni explotadores: la sociedad comunista. Esa actividad lograra su objetivo fun­damental cuando, junto a las demás clases, la clase obrera deje de existir co­mo tal eliminándose la división de la sociedad en clases. Es decir, la clase obrera lucha por tomar el poder político a través de una encarnizada lu­cha contra la burguesía no para perpetuar su dominio de clase sino para asegurar el comienzo del proceso de eliminación de las clases sociales. A diferencia de las revoluciones anteriores que perseguían perpetuar el dominio de una clase particular sobre la sociedad, la revolución socialista pretende construir una sociedad donde no exista ningún tipo de dominación de clase.En cuarto lugar, la revolución socia­lista solo puede alcanzar su culminación en la sociedad comunista acabando con la explotación y opresión capitalista a nivel internacional. No es posible culminar ese proceso revolucionario en un mundo donde todavía existen pueblos que viven bajo el capitalismo y peor aun, en una época donde el capitalismo imperialista ejerce su dominio sobre gran parte de la humanidad. El impulso de la revolución a nivel internacional es una tarea imprescindible para asegurar la victoria del socialismo en cada país. Así mismo, el ejercicio de un internacionalismo proletario consecuente es parte esencial de la estrategia de todos los partidos revolucionarios para aunar esfuerzos y coordinar tareas en el combate centra el enemigo común de todos los pueblos: la dominación capitalista imperialista. La burguesía ha roto todas las fronteras nacionales para lucrarse de la explotación de los obreros de cada país por lo cual se ha convertido en clase dominante a nivel internacio­nal. La clase obrera, es una sola clase a nivel mundial, unida en la explotación bajo el mismo enemigo y comparte unos mismos intereses de clase no importa el país donde viva. De ahí que, contrario a las revoluciones anteriores, la revolución proletaria sea por naturaleza un proceso internacional.Esas condiciones llevan a una conclusión: para derrocar la sociedad ca­pitalista y construir una nueva sociedad la clase obrera tiene que transformarse a si misma, desarrollar su conciencia política de clase como único medio para alcanzar sus objetivos.El Partido Revolucionario es el instrumento que hace posible que esa transformación se lleve a cabo, dirigiendo y organizando la lucha espontánea de la clase obrera hacia objetivos socialistas. Esa es una tarea grandiosa que no puede realizarse de la noche a la mañana por más buenos deseos que uno pueda tener. Implica muchos años de trabajo sistemático y paciente de educación y organización que exige muchos esfuerzos y la acumulación de grandes recursos. El capitalismo no cae por su propio peso, hay que tumbarlo y solo puede tumbarlo la clase «más baja», la mas explotada, la que menos oportunidades ha tenido, la que no posee privilegio alguno. La más confundida y engañada pero la única con el potencial para hacerlo.Vanguardia de su Lucha El Partido Revolucionario debe ser la expresión política de los intereses y objetivos de la clase obrera. Por lo cual tiene que: 1) Encarnar la liberación de la cla­se obrera; sus intereses fundamentales, dirigidos hacia la transformación revolucionaria de la sociedad. La construcción del socialismo y el comunismo en Puerto Rico. 2) Defender sus intereses inmediatos y luchar por mejorar sus condicio­nes de vida y trabajo en el capitalismo. 3) Ser su representante real, asumiendo una composición proletaria que lo aquilate para dirigir a la clase a partir de ella misma armado con una teoría revolucionaria: el Marxismo-Leninismo.La clase obrera no aceptara la dirección de un partido que se limite a autoproclamarse vanguardia. Los partidos revolucionarios no se autoproclaman, se hacen en la realidad de la lucha de clases o mas temprano que tarde desaparecen sin brillo y sin gloria. La clase obrera segura al partido que habrá aprendido a conocer en la larga, lenta y difícil lucha revolucionaria y que halla estado siempre en primera fila, a la hora de los combates pequeños y grandes, del lado de los trabajadores. El partido que habrá demostrado ser en la acción diaria y cotidiana su partido; demostrando ser verdadero defensor interprete político de la lucha de los trabajadores, señalando sus objetivos políticos, ligando sus reivindicaciones parciales a la cuestión de la toma del poder.La vanguardia es parte de la clase, su sector mas avanzado; su centro de dirección y acción política organizado. Por lo cual no puede caerse en el equívoco de que la vanguardia tiene que representar mecánicamente a la masa de los trabajadores. Las masas desarrollan su conciencia en forma desigual, unos sectores más aceleradamente que otros. Esa estratificación va a delimitar los alcances orgánicos del partido con la clase, lo cual implica que no todos los trabajadores, ni siquiera la mayoría, serán miembros del Partido.Los trabajadores tienen entre si diferencias de origen, de ubicación en la producción, culturales, de experiencia política y sindical, etc. Unos sectores provienen de la emigración campesina, trayendo consigo las actitudes y las formas de pensar propias de la pequeña burguesía campesina. Otros provienen de familias urbanas de proletarios. Unos están ubicados en grandes fábricas o centros de trabajo donde la solidaridad de clase es una necesidad diaria. Otros se desempeñan en pequeñas fabricas o centros de trabajo donde el paternalismo y el espíritu pequeño burgués los permea mas directamente. Unos desempenan trabajos diestros que ameritan un alto nivel de escolaridad y conocimientos especializados. Otros apenas saben leer y escribir. Unos poseen sindicatos producto de una ardua lucha y experiencia sindical; otros apenas han logrado niveles mínimos de organización sindical y están faltos de una experiencia colectiva en las luchas económicas. Estos y otros factores que caracterizan a nuestra clase obrera explican su estratificación interna y lo heterogéneo de su acción y pensamiento. Esto explica a su vez que su organización, educación y movilización para la lucha política estarán influenciadas por diferentes factores y será producto de múltiples y variadas experiencias.La teoría Marxista-Leninista concibe el desarrollo de la conciencia de clase del proletariado como un proceso contradictorio y desigual que pasa por unas etapas particulares que deben ser diferenciadas unas de tras. A la luz de la teoría marxista podemos diferenciar tres niveles de formación de la conciencia de clase.a)LA MASA DE LOS OBREROS La clase obrera en términos generales (la clase en si). Esta categoría esta determinada por la posición que ocupa la clase obrera en el proceso de producción, independientemente del grado de conciencia que tenga en un momento dedo. Revelan la posición objetiva que ocupan los obreros, como productores, en el sistema capitalista frente a la clase que domina los medios de producción: la burguesía. Los obreros venden su fuerza de trabajo a los capitalistas para producir mercancías cuyo valor estos se apropian retribuyendo a los obreros solo una parte de lo que producen que permita su reproducción como base asalariada. Esa relación expresa la contradicción de intereses objetivos entre una clase y otra; y expresa, a su vez, la capacidad revolucionaria de la ciase obrera. Solo a través de esa clase, objetivamente revolucionaria, puede el partido revolucionario, dirigir una lucha de clases revolucionaria. Es decir, la existencia del Partido Revolucionario, tiene sentido científico en relación a la existencia de una clase cuya posición objetiva en la producción la capacita para llevar a cabo un proceso de cambio revolucionario. La lucha de clases elemental; la resistencia a los abusos patronales, la lucha por aumentos de salarios, mejores condiciones de trabajo, etc.; condu­ce hacia formas elementales de organización y conciencia, Algunas de esas formas son los sindicatos, las cooperativas, etc. En organización y concien­cia han surgido fundamental y directamente de la acción en que se han envuelto diversos sectores de las masas para resistir la opresión capitalista y tratar de mejorar sus condiciones de vida y trabajo. La historia de las luchas sociales demuestra que las grandes ma­sas de obreros y trabajadores son capaces de elevar su nivel de conciencia a través de la acción colectiva. Existen miles de ejemplos que evidencian que en momentos críticos en la defensa de sus intereses de clase, las grandes masas se movilizan y asumen actitudes de combatividad y lucha militante que meses an­tes hubieran parecido imposibles. En esos mementos de agitación y actividad de masas, estas logran elevar su nivel de conciencia., el cual, es importante apuntar, estará condicionado por los límites propios de la situación concreta en que surge. Esto explica un fenómeno muy común: la mayor parte de las masas es activa, durante la lucha misma, pero después de esta, tarde o temprano, se des-moviliza, se «retira a la vida cotidiana». Solo los sectores mas combativos, firmes y dispuestos, lograran mantener su actividad aun después de que las grandes luchas de masas han decaído. b)LOS ELEMENTOS MAS AVANZADOS DE LA CLASE OBRERA Son aquéllos sectores de la ciase que se envuelven en mayor medida en las luchas reivindicativas, y que ha alcanzado algún nivel de organización. Estos elementos mas avanzados se distinguen del resto de la clase porque aun durante los periodos de calma no abandonan la lucha, la continúan bajo formas diferentes. Son los sectores dispuestos a organizar sindicatos y otros instrumentos de lucha reivindicativa necesarios para encauzar la defensa de sus intereses de ciase. Con lo cual logran darle una continuidad mínima, pero importante, a los procesos de lucha de masas, restándole el carácter espontáneo que las caracteriza y dotando a la ciase de unos medios organizativos permanentes. Ese nivel de conciencia de los ele­mentos más avanzados se logra fundamentalmente por el conocimiento práctico adquirido en la lucha. Es decir, ese co­nocimiento que los lleva a establecer unos medios de organización permanen­tes, se basa principalmente en la experiencia. En el razonamiento de que cualquier lucha por más pacifica que parezca si quiere ser exitosa necesita un mínimo de preparación previa, de organización. Sin embargo, una conciencia desarrollada principalmente de la experiencia practica es una conciencia parcial que no permite un entendimiento global y científico de la realidad social. Está grandemente limitada por la ausencia de unas bases teóricas que permitan analizar la realidad y llevar a cabo una prac­tica consciente y consecuentemente revolucionaria. Por tales razones estos sectores de la ciase obrera, cuando no están influenciados directamente por un Partido Revolucionario caen en la mayoría de los casos, en el reformismo y la colaboración con la burguesía abandonando en la practica los intereses de la clase obrera. La lucha económica y por tanto, la conciencia economicista no conducen mecánicamente a la con­ciencia revolucionaria sino, por el contrario, llevan directamente a la defensa de la ideología burguesa y del capitalismo. Por eso, solo la organización revolucio­naria por su formación y comprensión teórica general puede consolidar y enriquecer la conciencia de los elementos mas avanzados a través de una teoría y practica consecuentes. c)EL PARTIDO REVOLUCIONARIO La teoría marxista-leninista asigna al Partido Revolucionario el papel histórico de dirigir a la clase obrera y demás clases explotadas hacia la conquista del poder político; el desarrollo de la revolución socialista que abra paso a las transformaciones políticas, económicas y sociales que hagan posible la sociedad sin clases: el comunismo. El concepto de Partido Revolucionario no puede ser separado del análisis especifico de la conciencia de la clase obrera, única capaz de dirigir la revolución arrastrando tras de si a otras clases y sectores sociales. El desarrollo de la conciencia política de la clase obrera no se da espontáneamente ni surge automáticamente de los desarrollos objetivos de la lucha de clases proletaria. Así mismo, la teoría marxista no puede considerarse como un producto mecánico inevitable de esa lucha de clases, sino como resultado del análisis científico de las sociedades humanas, particularmente la so­ciedad capitalista, ligado estrechamente con la lucha de clases y bajo su influencia directa. Es decir, el marxismo no surgió como producto de la lucha de la ciase obrera; pero eso no quiere decir que haya surgido independiente-mente del desarrollo real de la socie­dad burguesa y de la lucha de clases que se desarrolla en su seno. Existe una ligazón inseparable entre la lucha, experiencia colectiva y desarrollo de la use obrera y el marxismo como una teoría que encarna la conciencia política de la clase obrera explotada bajo el capitalismo. La categoría de Partido Revolucionario surge del hecho de que el marxismo es una ciencia cuya asimilación no puede darse meramente a través del contacto con las luchas económicas y políticas de la clase obrera. Sino que presupone una formación científica que solo es posible a través del estudio sistemático de la teoría revolucionaria conjugada con una practica política enraizada en las luchas concretas de la clase obrera. La teoría marxista, como teoría científica que esclarece y dirige la revolución socialista, es la mas alta expresión del desarrollo de la conciencia roletaria, lo que significa que solo a través de un proceso selectivo los me­jores miembros de la clase obrera, los mas avanzados, dispuestos y combativos son capaces de adquirir una conciencia de clase en su forma mas potente. No es para menos, dado que el marxismo es una ciencia cuya asimilación presupone: a) el dominio de la dialéctica materialista, el materialismo histórico y la teoría económica marxista; b) el estudio científico de las experiencias revolucionarias a nivel internacional, tanto las triunfantes como las derrotadas; y c) el estudio profundo de la realidad nacio­nal donde operan los revolucionarios. Por lo tanto, el concepto marxista de conciencia de clase no puede con-fundirse con la mera «conciencia» sindicalista. La conciencia de clase es el más alto grado de desarrollo de la actividad de la clase obrera y presupone, entre otros, los siguientes elementos: a) Un claro entendimiento de la necesidad de la unidad política y revo­lucionaria de la clase obrera como clase explotada del régimen capitalistas con unos intereses comunes que la distinguen de las demás clases de la sociedad. Esa unidad clasista es la clave para que los trabajadores puedan desarrollar a cabalidad su capacidad revolucionaria. b) El reconocimiento de la burguesía y el imperialismo como su enemigo irreconciliable cuyos intereses son antagónicos a los de la clase obrera y el pueblo a nivel internacional. c) Plena conciencia de que el Estado burgués es el instrumento de dominio de los capitalistas y que la forma democrática que pueda asumir en un momento dado solo encubre la dictadura de la burguesa sobre la clase obre­ra. d) La comprensión de que bajo el capitalismo es imposible mejorar real-mente b situación de la clase obrera y el pueblo ya que el afán de ganancias y la propiedad privada son antagónicos al bienestar de los trabajadores. e) El reconocimiento de la necesi­dad de la revolución proletaria, el establecimiento de la dictadura del proletariado y la construcción del socialismo y el comunismo. f) La comprensión de la necesidad de la acción revolucionaria, dirigida por el Partido Revolucionario, para lograr esa transformación. g) El reconocimiento de la lucha armada revolucionaria como la forma fundamental para destruir el estado y las fuerzas militares burguesas. h) La denuncia de toda forma de opresión y explotación, y la defensa de los derechos de todas las clases y sectores oprimidos bajo el capitalismo. La conciencia de clase, no es por tanto, un fruto directo de la lucha de clases elemental que desarrolla la clase obrera, y mucho menos, fruto de las condiciones de explotación y opresión a que está sujeta bajo el capitalismo. Esa lucha de clases elemental que surge de las contradicciones del modo de producción capitalista siempre es alimentada por factores de necesidad inmediata que por si solos no conducen al desarrollo de la conciencia de clase. Para que la actividad, y por tanto, la conciencia de la clase obrera vaya más allá de la mera lucha por satisfacer necesidades inmediatas es necesario que se eleve a un nivel conciente. Es decir, que esté fundamentada en un análisis científico de la sociedad capitalista; de los objetivos históricos de la clase obrera y de los métodos de lucha necesarios para enfrentar a los capitalistas en una lucha prolongada por el poder. Ese análisis científico solo es posible a través de la internalización y el dominio de la ciencia marxista-leninista aportada por el Partido Revolucionario. Su dominio como el de toda ciencia, amerita estudio y esfuerzo para conocerlo y aplicarlo creativamente a la actividad revolucionaria. En tal sentido el Partido Revolucionario es la expresión superior del desarrollo de conciencia política de la clase obrera donde la ciencia y la experiencia práctica se funden en un solo cuerpo. Partiendo de esa comprensión teórica general, el Partido Revolucionario puede dar dirección política acertada y elevar particularmente, la conciencia de los elementos más avanzados de la clase obrera, a condición de que sea capaz de establecer lazos estrechos con la lucha de clases. Es decir, que pueda funcionar, coherentemente, la teoría con práctica. Una teoría por más elaborada que parezca, separada de la práctica, es tan inútil como una practica que carece de una base científica. La práctica es el laboratorio para probar la eficacia de la teoría revolucionaria. Concretamente, la práctica conciente es el instrumento para unir dialécticamente la teoría revolucionaria con la lucha de la clase obrera. Es el medio para unir el partido con la clase. El Partido Revolucionario es el instrumento superior de la lucha de la clase obrera integrado por obreros e intelectuales que realizan una actividad revolucionaria ininterrumpida, educados y guiados por la teoría marxista. Ese partido solo puede lograr el reconocimiento como vanguardia a través de sus intentos de establecer contactos con la parte avanzada de la clase obrera y la lucha real que ésta desarrolla en diversas etapas. Toda actividad revolucionaria, alejada de la lucha de clases, conduce, en el mejor de los casos, a la formación de un núcleo de analistas o teorisistas “revolucionarios” pero no conduce a la construcción del partido. El proceso de construcción de un Partido Revolucionario de la clase obrera es, por tanto, la integración de la conciencia del núcleo revolucionario con la conciencia de los elementos más avanzados de la clase obrera a la luz de una teoría revolucionaria y una práctica consecuente. De lo señalado se desprende que serán los sectores más alertas y decididos de la clase obrera los que comprenderán más rápidamente la necesidad de organizarse en un Partido Revolucionario y llegarán por tanto a una comprensión cabal de la ciencia socialista y de las tareas que hay que realizar para transformar la sociedad capitalista. Querer encuadrar a toda la clase obrera dentro del Partido, además de imposible, sería un grave error que iría en contra de la función directora y conciente del Partido Revolucionario. El Partido se convertiría en una masa amorfa, sin límites, que no tendría capacidad real para dirigir acertadamente a lucha de los trabajadores y estaría impedido de cumplir su función de vanguardia. Estaría integrando en su seno todas las diferencias ideológicas, políticas y culturales que forman a toda la clase lo cual lo haría incapaz para dirigir. Entonces… si el Partido no incorpora a su seno a toda la clase obrera o ni siquiera a la mayoría… ¿Cómo puede dirigir su lucha? A través de sus cuadros políticos, actuando en los talleres, las fábricas y centros trabajo; interviniendo en las luchas cotidianas de los trabajadores. Los cuadros del Partido son los obreros más concientes dentro de la clase, son los responsables de interpretar la política general del Partido ante las masas y sintetizar las experiencias en directrices concretas de acción. Ese mecanismo permite al Partido estar ligado orgánicamente a la clase, representar sus intereses y mantener la selectividad organizativa necesaria para ejercer una dirección política de calidad (sin tener que diluir sus estructuras) manteniendo los criterios de excelencia teórica necesarios para cumplir su función de vanguardia.Carácter del Partido: Un Partido de CombateEl Partido Revolucionario es un instrumento de lucha de los trabajadores para lograr su liberación definitiva. Es un Partido de Combate en lo económico, lo político, lo ideológico y lo militar; ya que sólo en un combate a muerte contra el sistema capitalista colonial puede la clase obrera liberarse, lograr el socialismo y el comunismo. Partiendo de un análisis científico de la realidad puertorriqueña debe buscar día a día los medios de organización y de lucha más adecuados a la situación concreta de Puerto Rico. Sólo así podrá resistir políticamente, es decir, existir asumiendo las tareas políticas, lo cual presupone gran previsión y preparación a todos los nivelas en que se expresa la lucha de las masas trabajadoras. Su carácter como Partido de Combate estará definido por su naturaleza organizativa y por los métodos de lucha que utilice. La naturaleza organizativa (estructura, formas de organización, etc.) de todo Partido Revolucionario tiene que basarse, particularmente, en dos factores fundamentales de la sociedad capitalista: a)El carácter o naturaleza represiva del Estado Capitalista como instrumento de opresión de la burguesía y el imperialismo sobre el proletariado y demás clases explotadas. (Ejercito, policía, las cortes, las cárceles, etc.) b)La ideología burguesa domina toda la sociedad. Las masas trabajadoras están sujetas al dominio ideológico de la burguesía y sus partidos.En el primer caso, los revolucionarios tenemos que partir de la definición del Estado como una máquina de dominio de una clase sobre otra cuidándonos de no dejarnos engañar por las apariencias. Tenemos que saber distinguir la esencia represiva del estado de la forma particular que pueda asumir en Puerto Rico. El que vivamos en un Estado democrático no implica que su naturaleza haya desaparecido. Por el contrario, debemos percatarnos, de que bajo su ropaje democrático se esconde el más terrible y poderoso aparato represivo. El Ejercito yanqui, la Guardia Nacional, la policía, la Fuerza de Choque, el Negociado de Investigaciones Criminales, la CIA, el FBI, etc. No fueron creados por casualidad y mucho menos para perseguir a los llamados “criminales comunes”. Su función es política, defender los intereses de la burguesía y el imperialismo. El que no estén todos los días en las calles metralleta en mano no niega su existencia, ni su función represiva. Ese hecho solo atestigua que todavía no han tenido que hacer uso de su gran capacidad represiva ostensiblemente.De esa caracterización se desprende una pregunta fundamental… ¿Qué tipo de Partido es necesario para enfrentarse a esa fortaleza represiva que es el Estado en Puerto Rico?Por oto lado, el dominio ideológico de la burguesía sobre la clase obrera y demás trabajadores no se rompe de la noche a la mañana. La clase obrera está imbuida de esa ideología en todos los sentidos. Su acción y desarrollo político hasta el momento ha permanecido dentro de los canales que la burguesía ha diseñado para contenerla. Precisamente ese dominio ideológico de la burguesía implica la más grande traba a la expresión independiente de la clase obrera obstaculizando sus miras a corto y largo plazo, creándole esperanzas de reinvidicación social y económica dentro del sistema. La familia, la escuela, las relaciones en la fábrica, las elecciones, la iglesia, los medios masivos de comunicación, etc. difunden y reproducen diariamente esa ideología de dominación en la mente de los trabajadores. El bombardeo propagandístico aplastante y sistemático tiene la cualidad de adormecer a las grandes masas creándoles una falsa conciencia social. La tesis marxista que establece que “la ideología predominante en toda sociedad es la ideología de la clase dominante” hay que entenderla en el sentido de que la case dominante controla los medios de producción ideológica y los utiliza para defender y garantizar sus intereses de clase. Es necesario entender que ese control ideológico es el resultado directo de la producción capitalista articulada en un sistema de dominación que tiene efectos directos sobre la conciencia de los explotados. Concretamente ese control no es otra cosa que la internalización en la conciencia de los explotados de las relaciones capitalistas de producción donde la generalización de la producción de mercancías y la transformación de la fuerza de trabajo en una mercancía han convertido las relaciones humanas en cosas y a los productores en objetos de producción. El cansancio y el embrutecimiento de los obreros como resultado de la explotación y el carácter enajenado del trabajo intensifican ese dominio ideológico de la burguesía sobre éstos.Sin embargo, a través de la lucha revolucionaria se desarrolla, a su vez una cruenta lucha entre la ideología de la clase dominante y las nuevas ideas de la clase revolucionaria. Esa lucha ideológica que se basa en unos comienzos en las condiciones de explotación y las pésimas condiciones de vida de los obreros, intensifica y acelera la lucha de clases de la cual surgió dándole a la clase obrera una conciencia más clara de las tareas políticas que debe llevar a cabo para lograr su liberación.Según crece el cuestionamiento y la rebeldía contra la sociedad burguesa y la lucha de clases adquiere un carácter más cruento, el dominio ideológico de la burguesía comienza a debilitarse y mayores sectores de la clase obrera comenzarán a liberarse del dominio ideológico de la burguesía. Sólo cuando el proceso revolucionario entra en su etapa definitiva, es decir, durante y aún después de la revolución, la mayoría de los oprimidos puede liberarse de control ideológico de la clase dominante.Romper ese dominio ideológico de la burguesía no es tarea fácil. Es un proceso contradictorio donde se pone a prueba la madurez de un Partido Revolucionario. Para comenzar a lograrlo, el Partido tiene que estar dotado de un sólido dominio de la teoría revolucionaria y hacerla llegar efectivamente a la clase obrera. Surge entonces una segunda pregunta fundamental… ¿Qué tipo de partido puede llevar la ideología socialista a la clase obrera? ¿Qué características debe tener? Las características fundamentales que deben definir la naturaleza político-organizativa del Partido de Combate son, entre otras, las siguientes: 1) combinar efectivamente la organizaron legal e ilegal; 2) una Política de Cuadros que permita la formación de cuadros con una gran capacidad política, ideológica y miliar; 3) un intenso trabajo político con la clase obrera, particularmente en los centros estratégicos de la industria; 4) el desarrollo de una intensa lucha teórica en el seno del movimiento obrero y revolucionario para asegurar la primacía del marxismo-leninismo; 5) la firme defensa del internacionalismo proletario; 6) una teoría militar adecuada a las condiciones concretas de la formación social puertorriqueña, y; 7) una acertada política de alianzas.

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