Nacionales

Publicado en 15 de enero de 2013 | por BREL

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50,000 mentiras amargas

Promesa de campaña de AGP es imposible

Foto por: tomada de internet
Francisco J. Fortuño
Bandera Roja

Todavía Alejandro García Padilla no es gobernador y ya es evidente que su principal promesa quedará sin cumplir. Durante la campaña, García Padilla alardeó de su intención de crear 50,000 empleos en 18 meses, sin embargo la situación del país no le permite a nadie tomarlo en serio. Cada vez es más evidente la dura realidad de que la crisis no ha acabado y una vez más las casas acreditadoras presionan al gobierno para que tome más medidas de austeridad, como despidos y reducción de inversión gubernamental. Aunque durante la campaña el PPD intentó destacarse como lo opuesto al gobierno de Luis Fortuño, una cosa es la elección y otra la Fortaleza.

La situación crítica de la economía y la realidad precaria del pueblo pobre y trabajador no han cambiado, al igual que tampoco ha cambiado la orientación política
neoliberal del gobierno. García Padilla habló de empleos y criticó la Ley 7, pero en el fondo nunca se distanció de la cuestión central: en ningún momento prometió volver a contratar a un solo empleado despedido por la administración Fortuño. A preguntas directas de si los volvería a contratar respondió decididamente que no, una y otra vez.

El problema es que el nuevo gobernador está de acuerdo con lo que hizo Fortuño, aunque aliviado por no haberlo tenido que haber hecho él. García Padilla acepta las nuevas reglas del juego luego de la Ley 7: la destrucción de los derechos de los empleados públicos, los despidos masivos, la reducción del gobierno a un apéndice servicial de las corporaciones. Su administración se aprovechará de la “medicina amarga” y no dará un sólo paso atrás, pero tampoco hacia al frente.

Y es que, incluso si fuera posible la creación de los 50,000 empleos, hay que preguntarse de qué tipo de empleos están hablando. En muchas agencias, los puestos
que destruyó la Ley 7 –que tenían permanencia, representación sindical, beneficios, retiro, etc.– han sido sustituidos por puestos temporeros con más trabajo, menos paga y ningún beneficio. Incluso, no es difícil encontrar empleados que antes del despido trabajaban en la misma oficina donde ahora lo hacen por mucho menos. Fuera del servicio público, donde tanto García Padilla como Fortuño piensan que no hace falta crear más empleos, la realidad del trabajo es incluso peor. En las anécdotas han quedado los tiempos en los que alguien podía aspirar a que un empleo en una empresa proveyera buen salario, seguridad y beneficios. Esa, que nunca fue la realidad de la mayoría, pronto será la de nadie.

Camino de Fortaleza, la nueva administración no ha tardado en reclamar que la situación es peor de lo que se creía, ni en arrodillarse ante bonistas y casas acreditadoras. Esa será la tumba de la promesa vacía de los 50,000 empleos.

Las degradaciones de crédito serán usadas como un mandato del Olímpo para hacer todo lo contrario: destruir el sistema público de retiro, despedir más empleados y continuar sometiendo a la clase trabajadora a la precariedad.

El tono de la campaña PPD indica que todas esas medidas vendrán envueltas entre contradictorios llamados al “pacto social”, la “reconstrucción” del país y reclamos de que “no hay otra opción”. La situación actual indica que todos serán promesas tan vacías como los 50,000 empleos prometidos en la campaña.

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