Utilizando el desarrollo económico como pretexto, el alcalde de Camuy, Gabriel (Gaby) Hernández, ha estado atentando contra la conservación y protección del litoral costero del municipio según comunidades camuyanas. Residentes afirman que los proyectos demuestran un total desprecio a las consideraciones ambientales.
La franja costera camuyana está constituida en gran parte por la Reserva Natural Finca Nolla, que colinda y es una protección natural al Sector Calle Abajo, la comunidad urbana más pobre, compuesta por personas adultas mayores, trabajadores, jubiladas y desempleadas. La reserva también colinda con el área conocida como El Peñón Brussi, abundante en restaurantes, playa y estacionamientos lo que convierte a esta última en una atracción turística popular. Como parte de la restauración de la protección natural que brinda la Reserva Finca Nolla, la UPR de Aguadilla lleva a cabo un proyecto allí, para volver a lograr la existencia de las grandes dunas de arenas que existían y protegían de las altas marejadas e inundaciones a la comunidad de La Calle Abajo y la zona urbana del municipio.
Sin embargo, Hernández intentó, como parte del “Camuy Summer Fest” -festival veraniego de 4 días celebrado en El Peñón Brussi, – llevar a cabo un evento deportivo dentro de la Reserva, conocido como el “Titan Race”, que conlleva construir obstáculos de madera y arena, lo que implica hacer excavaciones en la arena y poner en peligro las dunas, la vegetación, las aves y el mangle. La organización ambiental Grupo Comunitario Campamento Dunas se movilizó y logró que el Departamento de Recursos Naturales y Ambientales (DRNA) prohibiera el evento por el daño que produciría.
Por su parte, el alcalde junto a Joel Franqui, representante camuyano a la Cámara, lograron la aprobación de un proyecto que traspasaría la titularidad de la reserva al municipio. La comunidad demostró que el municipio tenía en total abandono la conservación y protección de la Reserva, por lo que el proyecto recibió el rechazo de la gobernadora y no se convirtió en ley. El grupo comunitario exigió acción al DRNA para restablecer el flujo de agua del caño hacia el mar, que había sido bloqueado durante el festival y luego por la acumulación de arena y agua dulce estancada, ocasionando eso la muerte del mangles negro y mangles rojos alrededor de la quebrada. Esto evitaría el estancamiento del agua y la muerte del ecosistema del humedal. En un trabajo conjunto de colaboración, voluntarios y el departamento de obras públicas municipal y personal del DRNA el flujo se restableció y se pudo abrir el canal. Sin embargo, la falta de mantenimiento impide que el canal permanezca abierto. El grupo ha propuesto crear un plan de manejo para lograr restablecer ese ecosistema.
Al momento, las propuestas para la construcción de un alcantarillado para desviar escorrentías hacia el manglar de la reserva y otra para la construcción de un “Paseo Romántico” dentro de los bienes de dominio público y en la zona marítimo terrestre carecen de permisos y de estudios ambientales necesarios para su aprobación. Estas tampoco están siendo discutidas con las comunidades.