Tesis Radical

Publicado en 15 de febrero de 2015 | por BREL1

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Análisis crítico sobre el Frente Estudiantil

Comité de Río Piedras

Unión de Juventudes Socialistas (UJS – MST)

El análisis crítico del desempeño del movimiento estudiantil es esencial para su fortalecimiento. Si no evaluamos nuestro accionar político, podemos caer en los errores del pasado. Por esto, la Unión de Juventudes Socialista busca recoger la postura y críticas de la organización ante el Frente Estudiantil por una Educación Pública, Accesible y de Calidad. Asimismo, se atiende la discusión sobre la propuesta de una estructura permanente que unifique al movimiento estudiantil.

El Frente Estudiantil por una Educación Pública, Accesible y de Calidad (FEEPAC) se creó a comienzos del 2014, por iniciativa de la Juventud Hostosiana. La lógica detrás de la creación del FEEPAC fue que hacía falta un espacio que recogiera a las pocas y a los pocos que semestre tras semestre estamos dispuestos a luchar debido a la baja del movimiento estudiantil y a la ausencia de un “issue” que movilizara. Así, se intentó aglutinar lo poco activo que quedaba en el recinto, con la ambición de unir la debilidad, pensando que al hacerlo saldría algo distinto.

¿Qué salvó momentáneamente al FEEPAC de esta situación? La amenaza de la implantación de un aumento en la matrícula para el semestre de agosto a diciembre de 2014 y el recorte de más de $100 millones al presupuesto de la Universidad hicieron que sectores del  estudiantado se movilizaran y se organizaran bajo el FEEPAC.  Se tuvo la primera asamblea con quórum en varios años y un paro cuando solo había rumores del aumento y del recorte presupuestario. El Frente no se creó  con estas amenazas en mente, pero cuando surgieron, logró canalizar y dirigir la molestia e inconformidad del estudiantado. Gracias a las movilizaciones, varios eventos, la asamblea y el paro, el FEEPAC tuvo una razón de ser, sin embargo, esa razón de ser duró muy poco.

El cierre de ese semestre fue bastante impresionante. Los sectores organizados estábamos un tanto sorprendidos con la rapidez y la fuerza con la que pudimos contestarle a la administración. Hubo varios plenos de más de 100 personas que se movieron por una genuina preocupación sobre lo que ocurría en la universidad. Pero internamente, el FEEPAC mostraba sus debilidades. En los plenos no había mucha discusión política, la crítica y autocrítica se veía como divisoria en vez de importante para el desarrollo y mejoramiento del espacio. Asimismo, no se logró concretizar espacios de educación política. La falta de análisis de la práctica política del movimiento estudiantil abre la puerta a que se sigan repitiendo errores en la coyuntura actual y en futuras luchas. Algo que ha ocurrido una y otra vez en el transcurso de la vida del Frente. Por diversas razones se obvió analizar las acciones, prácticas y logros del Frente y su relación con el resto del estudiantado. En los pocos momentos de autocrítica, más allá de los balances sobre tareas y actividades realizados en cada pleno, se impulsó el reconocer que por las reuniones pasaba una cantidad considerable de personas.

A pesar que, en su mayoría, los plenos no contaban con una gran multitud, la realidad es que siempre visitaban nuevos compañeros y compañeras, aunque fueran un pequeño grupo. Sumando esas personas que participaban en cada pleno pero que no se integraban, es importante reconocer que ha habido cierta capacidad de convocatoria pese a la coyuntura que, como ya se mencionó, impide el crecimiento del movimiento estudiantil. Sin embargo, ha sido difícil amarrar a esas personas, mantenerlas trabajando y crear un núcleo activo de acción por las mismas debilidades del Frente. La falta de organización eficiente, de discusión sobre temas importantes, la ausencia de sentido de pertenencia y demás, contribuyeron a que esas personas no permanecieran aunque habían llegado al pleno impulsados por diversas razones y motivaciones.

Ya entrados en el semestre de agosto a diciembre se comenzó  a hablar, primero por lo bajo y luego abiertamente, sobre la necesidad de un sindicato estudiantil o de una estructura permanente que, efectivamente, institucionalizara al movimiento estudiantil. No es la primera vez que surge este debate. Cuando el movimiento pierde su capacidad de movilización la prioridad para algunos sectores tiende a recaer en cómo hacer que la estructura que ha utilizado el movimiento estudiantil perdure. Tan pronto desaparecen las movilizaciones masivas, grupos como el FEEPAC se tienden a burocratizar. Mantener viva la estructura se convierte en el objetivo principal, mientras que la estructura como herramienta para la lucha queda en un plano secundario.

Ante esto, tenemos que cuestionarnos ¿Qué es lo que se estaría institucionalizando? y ¿De que nos sirve crear una estructura permanente si esta no tiene base? Ni en las coyunturas más álgidas el movimiento estudiantil ha tenido la capacidad de crear estructuras permanentes. «La creación y muerte de los frentes estudiantiles responden a la capacidad de movilización y al ciclo del estudiantado pues cada cuatro años el estudiantado cambia completamente. La creación de espacios como el FEEPAC dependen de la capacidad de movilización del movimiento estudiantil.  El que se creen estructuras sin gente usualmente tienden a la burocracia y a la antidemocracia. Lo que nos debería preocupar no es si las estructuras desaparecen, sino si la gente deja de movilizarse.

En la actualidad, más que ponernos nombres grandes, lo que hay que reconocer es que no hay masas movilizándose y por ende hay que compensar la cantidad por la calidad.  El objetivo de los grupos que se creen debe ser que sean pequeños pero que tengan la mayor conciencia posible, para que sirvan de catalizadores y agitadores. El mejor ejemplo de esto fueron los CEDEPS antes de la huelga. Todo el mundo sabía que estos espacios no eran frentes. No se esperaba que el espacio representara a todo el estudiantado ni a todo el movimiento estudiantil. Estos eran comités de estudio político y de trabajo con principios definidos que fueron la base para la eventual creación de los comités de acción y ese movimiento estudiantil amplio que protagonizó las pasadas huelgas en la UPR. Si queremos reconstruir al movimiento estudiantil, debemos comenzar haciendo ese trabajo pequeño, pero altamente importante.

A pesar de que las debilidades señaladas han resultado en un Frente agotado y con grandes faltas, es de suma importancia destacar algunos logros. Entre estos, el más importante: el Frente ha servido en el crecimiento y formación política de compañeros y compañeras. El asumir tareas, de portavocía y coordinación, dentro del FEEPAC ha ofrecido un importante fogueo para militantes de organizaciones políticas y para personas no organizadas en la lucha universitaria.

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