Ambientales

Publicado en 17 de abril de 2012 | por BREL1

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El gas natural no es tan limpio como lo pintan

Miguel Báez Soto
Bandera Roja

La industria del gas natural, tanto en los Estados Unidos como a nivel mundial, ha estado propagando la imagen de este como un gas limpio, no contaminante e inofensivo. Lo han mercadeado en sus campañas de publicidad como una fuente de energía alterna. En fin, se ha promocionado como la alternativa verde que supera al petróleo y al carbón. A nivel local, haciéndose eco de esta campaña, la AEE repite que: “el mundo entero se está saliendo del petróleo para moverse al gas natural, un combustible más limpio”.

¿Será el gas natural tan limpio como dice la industria y la AEE? Veamos.

El boom del gas natural en los Estados Unidos y en otros países como Canadá y Australia es producto de varios factores. La aplicación de nuevas tecnologías en su producción como la fractura hidráulica (fracking), el barrenado horizontal y la subida en los precios del gas hizo posible su recuperación en yacimientos que habían sido hasta ese momento económicamente improductivos.

Esto provocó que los sectores vinculados a la industria del gas, incluyendo agencias gubernamentales se dediquen a pronosticar un futuro de abundancia en la producción del gas natural. A esta visión de auge y bonanza se han unido en Puerto Rico los capitalistas y la AEE. Sin embargo estas proyecciones, de exagerado positivismo, enfrentan serias interrogantes que estaremos comentando en este y próximos artículos.

Lo cierto es que desde la introducción de estas nuevas tecnologías se han estado planteando serios problemas ambientales en las áreas de impacto, la mayoría de las veces minimizados o ignorados por las empresas. Esto incluye entre otros factores, el impacto sobre el agua, sobre la agricultura, la salud y el bienestar de las personas.

Los efectos contaminantes de la extracción de gas en los Estados Unidos han sido desastrosos.Las acciones de una industria sin controles ha provocado la contaminación de las reservas de agua en muchos estados.

Como consecuencias de las luchas, denuncias y la evidencia acumulada en 2010 se radicaron propuestas en caminadas a atender los reclamos ciudadanos en el Congreso. Una medida está dirigida a volver a incluir el fracking bajo el Acta de Agua Potable Segura (Safe Drinking Water Act). Otra obliga a las compañías a revelar los químicos utilizados en el fracking. Estas todavía están en proceso de discusión.

La imagen de bonanza en el uso del gas natural que nos pretende presentar la AEE y el gobierno de Fortuño contrasta enormemente con la dura realidad que viven los pueblos afectados. Para llevar el “inofensivo gas natural” a las plantas de producción de energía y a las residencias de los norteamericanos, canadienses, australianos, etc. la industria contamina las reservas de agua y los suelos. También compromete la vida y la salud de los ciudadanos y afecta actividades agrícolas e industriales.

Esta es la faceta del gas natural que la AEE y el Gobierno nos ha querido ocultar ya que a Puerto Rico el gas natural nos va a llegar procesado. Aquellos que nos presentan el gas natural como una opción no contaminante olvidan que su proceso de producción se monta sobre daños enormes al ambiente y a la salud.

Algunos sectores embriagados con las promesas del gobierno y la Autoridad de Energía Eléctrica de un “combustible limpio e inofensivo” se han adherido a su propuesta de convertir todas las plantas generatrices para que funcionen con gas natural.

En resumen, que la industria y sus lacayos nos embaucan con sus cantos de sirena, mientras se llevan millones en ganancias dejándonos a los trabajadores y a los pueblos, en distintas partes del mundo, cargar con los costos de los efectos sociales y ambientales de la producción del gas natural.

¡NO AL GAS NATURAL! ¡SI A LA ENERGIA RENOVABLE!

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