Las lluvias del pasado mes de septiembre reabastecieron los embalses del área metropolitana y brindaron alivio ante la sequía, que había provocado un racionamiento de casi un mes en comunidades metropolitanas y circundantes. Al momento de esta nota, a pesar de que La Plata se recuperó, aún se mantiene bajo nivel de observación según la Autoridad de Acueductos y Alcantarillado. Carraízo se mantiene en el nivel de seguridad. A pesar de esa recuperación, hay que preguntarse: ¿por qué aún hay comunidades sin servicio de agua?
Muchas de estas comunidades ya estaban sin agua mucho antes de la sequía. Algunas de ellas, en especial las que integran la clase obrera, pobre y afroboricua, sufren fuertemente la falta de agua. La respuesta a la pregunta anterior radica en cómo el gobierno ha gestionado la infraestructura del servicio de agua.
Por mucho tiempo ya, el gobierno y sus dirigentes del PNP y PPD han dejado que los servicios públicos esenciales se deterioren. Hacen esto para justificar la privatización de los servicios. El efecto específico que ha tenido en el servicio de agua es la pérdida estimada de más del 60% del agua debido a los salideros. A su vez, la falta de un dragado de los embalses y los ríos que abastecen a estos ha disminuido su capacidad de millones de galones.
El impacto a la clase pobre y trabajadora es fuerte. Muchas imágenes cotidianas de personas buscando agua son la norma. Personas mayores, trabajadoras y hasta de la niñez se han tenido que ajustar a recibir oasis en sus comunidades. Este ajuste se mezcla con la necesidad de comprar agua constantemente, una carga significativa para quienes cuentan con salarios o pensiones apretadas.. Es imperativo continuar la organización y la lucha para exigir el agua, tan esencial para nuestras vidas.