Protesta de Mujeres Contra Luma en Plaza Las Américas

Las mujeres y la lucha contra Luma

| Publicado el 12 julio 2021

            Con la llegada del nefasto contrato de Luma se ha iniciado un colectivo de trabajo militante para hacerle frente. Mujeres Contra Luma (MCL) es un grupo de trabajo organizado, compuesto por mujeres que somos diversas pero tenemos un fin común. Es un colectivo que inició con el interés de algunas trabajadoras de la energía eléctrica para realizar actividades que denunciaran la peligrosidad del contrato de Luma. En primera instancia se quería reconocer por un lado el desmantelamiento de la Autoridad de Energía Eléctrica (AEE) y el desplazamiento de miles de empleades, y por otro recalcar que Luma es un robo y un ataque para todo el pueblo. MCL surgió de la necesidad urgente de exponer que este contrato es un ataque a las personas, las familias y nuestras vidas. Con ese objetivo en mente se tendieron puentes con otras compañeras feministas y/o sindicalistas, y de ahí se continuaron sumando otras mujeres de diversos frentes de lucha, todas con la convicción de que hay que exigir la anulación del contrato de Luma.

            Ya van alrededor de dos meses en los que MCL ha estado realizando actividades de orientación y denuncia sobre el peligro de Luma. Se han ejecutado actividades de acción directa que permiten amplificar la denuncia y el reclamo de la anulación del contrato. Como grupo asumimos la responsabilidad de educarnos sobre los alcances y las implicaciones del contrato de Luma y esa investigación la hemos llevado a la acción. Creemos y utilizamos múltiples estrategias de lucha enmarcadas siempre en nuestro derecho a manifestarnos y defendernos contra un gobierno que atenta contra nuestras vidas.  

            Son muchas las personas que nos preguntan: ¿porqué Mujeres Contra Luma? ¿Qué tienen que ver las mujeres y cómo se ven afectadas directa o específicamente? Esa pregunta se puede abordar desde múltiples aristas pero puntualizamos en estas líneas el recordatorio de que las mujeres, dentro de las construcciones sociales machistas, siguen enfrentando múltiples jornadas. Con y a pesar de las múltiples jornadas las mujeres siguen estando entre los grupos con mayores niveles de pobreza, y las estadísticas lo siguen confirmando. Luma no es una estrategia separada o alejada de las políticas de austeridad que hemos estado enfrentado. Nos queda claro que es parte de una telaraña de medidas neoliberales que llegan de manera violenta a precarizarnos aun más nuestras condiciones de vida.

            La lucha contra Luma nos apela porque no es un asunto que se desvincule de nuestras jornadas ni de nuestro diario vivir. En Puerto Rico sabemos, porque no hace mucho el huracán María lo dejó meridianamente claro, que la energía eléctrica es un servicio esencial. Conocemos perfectamente que especular con los servicios esenciales cuesta vidas en el contexto más concreto de la palabra. Como mujeres que salimos todos los días a construir país con nuestros trabajos y cuidados hemos visto también como la corrupción y la falta de responsabilidad de las clases gobernantes para el pueblo convierte este país en uno donde vivir es cada vez más difícil. Colocar en manos privadas e inescrupulosas nuestros servicios públicos y esenciales, al igual que nuestros recursos, ha obligado a que cientos de miles de personas se vayan del país. Quienes aún permanecemos en Puerto Rico vivimos cada vez con mayores dificultades y limitaciones. Lo que significa precarización y muertes para nosotras implica enriquecimiento para este tipo de compañías y sus ejecutivos. Se lucran del desastre, y el huracán María nos mostró también como compañías similares hicieron exactamente lo mismo.

            En Puerto Rico ya tenemos demasiados ejemplos de cómo la privatización no nos beneficia como pueblo. ¿Qué mejoras han tenido las autopistas con la APP que administra los peajes? ¿Qué tipo de acceso a la salud y a los servicios de salud ha habido con un sistema de salud privatizado y segmentado a casi 30 años de la Reforma de Salud? Nuestros cierres de escuelas y el desmantelamiento de servicios educativos para pasarlos a manos privadas, ¿en qué han ayudado a la educación pública? ¿Cómo es posible que mientras a la UPR le han quitado casi 500 millones, arriesgando todo su funcionamiento, a Luma se le regalen sobre 750 millones que salen del fondo general? La realidad es que lo único que parece avanzar a paso firme es el desmantelamiento de un país que redunda en obligarnos a vivir en la miseria.

            Nos organizamos como MCL porque tenemos la certeza de que Luma es una puerta grande y peligrosa para otros ataques. Luma se convertirá en el modelo a seguir para atacar las uniones obreras y organizaciones de la clase trabajadora. Si permitimos su permanencia nos arriesgamos como país a un ataque desenfrenado a otras agencias o corporaciones públicas. El deber ministerial de las agencias o corporaciones públicas es proveer un servicio, muchas veces esencial, a las personas sin distinciones. El caso de las compañías privadas es diferente en la medida en la que su funcionamiento va atado a un fin de lucro. Por ejemplo, Luma tiene un contrato con cláusulas que le eximen de responsabilidades o ciertas ejecutorias. Tampoco se le requiere realizar aportaciones económicas o de activos al erario público, por lo que recibe dinero del gobierno de Puerto Rico sin retribuirlo. La permanencia de esta compañía, creada exclusivamente para ejecutar este robo, tendrá un efecto dominó devastador.

            No podemos seguir colocando nuestras vidas en manos de estas personas a las que no les importamos. En MCL apelamos al respeto, la transparencia y el derecho a una vida digna. La indignación no se puede quedar en nuestras casas porque nosotras, nuestras hijas e hijos y la clase trabajadora de este país merecen acceso a servicios esenciales. Resistir y reclamar por nuestros derechos se convierte en un deber ministerial, y por eso apostamos a aumentar las voces y las actividades que exigen la anulación de este contrato.