Las razones de un paro: el estudiantado ante la privatización y la austeridad

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| Publicado el 4 marzo 2013

Lun, 2013-03-04 22:48
Foto por:ujsmst.com
Daniel Quiñones Zambrana
Unión de Juventudes Socialistas UJS-MST

A raíz del anuncio público de la UJS-MST sobre la propuesta de un paro de 24 horas en la próxima Asamblea General, este miércoles, han surgido cuestionamientos y preocupaciones, muchas de las cuales no carecen de validez e importancia. Esto demuestra, entre otras cosas, la importancia de espacios de debate y de compartir perspectivas más allá de “facebook” y de llevar acabo asambleas cada semestre. De cara a la Asamblea, intentaré atender, algunos de estos cuestionamientos y exponer por qué, el objetivo de la aprobación de un paro de 24 horas es de vital importancia en este contexto de lucha estudiantil y nacional.

Contexto nacional para un Paro en la UPR

A nivel nacional, Alejandro García Padilla esta demostrando que, más allá de la demagogia y el discurso, representa más de lo mismo. Independientemente de quien esté en su gabinete, él y su partido cuentan con las limitaciones que cuenta cualquier entidad política que pretende trabajar dentro de los esquemas permitidos en el marco del capitalismo –como el sometimiento a los intereses bonistas y de corporaciones privadas– y, en el caso de PR, en el de una colonia capitalista. En la práctica, las medidas aprobadas por AGP no distancian mucho de la “medicina amarga” y otras políticas de Luis Fortuño Burset.

Como ejemplo de esto tenemos el visto bueno a la privatización del aeropuerto, el ataque al sistema de retiros, la negativa a expresarse sobre el asunto de la cuota hasta que la comunidad estudiantil ejerciera presión, la negativa a expresarse sobre los estudiantes que aún siguen expulsados, la negativa a expresarse sobre su promesa de campaña de devolver el dinero de la cuota a los estudiantes que incurrieran en el gasto, la ambigüedad e inacción en cuanto a la “Ley Tito Kayak” y la activación de la guardia nacional para “combatir el crimen”, entre otros. En resumen, podemos concluir que nos espera un panorama igual o peor al de los pasados 4 años de LFB, ya que, como dicen algunos: “no es un asunto de partidos”, sino del sistema al que representan. Irónicamente, este panorama presenta un terreno sumamente fértil para el trabajo de organización y militancia con un contenido radical que cuestione abiertamente el sistema desde sus cimientos. En menos de dos meses, AGP ha recibido decenas de movilizaciones y protestas, incluyendo una exitosa paralización del aeropuerto.

En el contexto universitario, por otro lado, hablar de “reflujo” ya se convierte en un análisis insuficiente que corre el peligro de dejar fuera elementos importantes. El relevo generacional se impuso. Aquellos y aquellas que entran a los salones para algo más que tomar clases, pueden verlo claramente, en los espacios comunes de la universidad, en las asambleas e, incluso, dentro de las distintas organizaciones.

A pesar de que cada vez somos menos los que quedamos de la “generación” que participó del proceso de construcción y desarrollo de los pasados procesos de lucha, hoy hay toda una generación de estudiantes de primero y segundo año que esta sumamente ávida de luchar. Se trata de estudiantes que tomaron la decisión de estudiar en la UPR en un contexto de alta polarización social, en el cual se enseñaban imágenes de brutalidad policíaca, de capuchas, piedras, barricadas, palos, macanas, pepper y gases en la televisión y la prensa todos los días. Ante nosotros la tarea fundamental es construir y organizar un movimiento estudiantil capaz de resistir y contrarrestar la ofensiva capitalista que sufre todo el sistema de educación. Para esto es necesario que esta construcción se dé sobre bases ideológicas y políticas que den fuerza y coherencia a dicho movimiento, y que le permitan, más allá de “defender” la universidad, atacar sus cimientos capitalistas y coloniales, deformados por el embate neoliberal, junto con el sistema que representa, para transformar no solo la institución, sino también su entorno.

Entonces, ¿por qué un paro? ¿Para qué?

Contrario a lo que algunos piensan, las coyunturas nacionales suelen ser, históricamente, detonantes de importantes procesos de movilización y organización entre el estudiantado. De la misma manera, los y las estudiantes universitarios sí son agentes determinantes en la política nacional. Los primeros meses de AGP se han caracterizado por una serie de movilizaciones y protestas en contra de medidas de privatización y desmantelamientos de servicios públicos, en este contexto los estudiantes de la UPR no podemos ser la excepción.

La fuerza, tanto para movilizar como para ejercer presión con nuestra movilización esta ahí, tenemos que asumirla. El paro de 24 horas, en contra de las medidas de privatización del aeropuerto LMM y en contra del ataque al sistema de retiros, que se llevaría a cabo el próximo miercoles 13 de marzo, tendría, principalmente, los siguientes objetivos:

Organización y movilización: Como norte de cualquier debate en este contexto en la universidad debe estar este objetivo. La experiencia histórica y reciente nos demuestra que organizar en el abstracto, a raíz de debates –por más interesantes que sean– es prácticamente imposible. Esos debates tienen que ser concretizados con movilizaciones y acciones que los hagan pertinentes en la realidad, a la vez que someten nuestras teorías e ideas a la más cruda evaluación. Un paro, por su naturaleza, impone una polarización y unos cuestionamientos de la sociedad sobre quienes participan en el. Además, permite el acercamiento de personas nuevas que le vean pertinencia a la lucha, mientras que consolida este acercamiento con tareas de organización, movilización y militancia.

Ejercer presión: El hecho de que, en menos de dos meses, diversos sectores se hayan lanzado a la calle a luchar contra medidas del mal-llamado “gobierno de alianzas” no es cualquier cosa El sistema pasa por una crisis económica, política y social que le dificulta más que antes adquirir legitimidad, incluso con toda la maquinaria y estructura electoral presente en PR. Hoy más que nunca es el momento de lanzarse a la calle en busca de conquistas y reivindicaciones que este gobierno de los ricos jamás nos va a regalar por su propia cuenta.

Solidaridad: El estrechar vínculos de solidaridad con otros sectores en lucha en Puerto Rico es de suma importancia. Estamos hablando de trabajadores y trabajadoras, muchos de los cuales nos han dado apoyo en nuestras pasadas luchas, muchos de los cuales son nuestros familiares, que están en riesgo de perder sus empleos, parte substancial de sus pensiones y, con ellos, su derecho a una vida digna. Los problemas a los que estos sectores se enfrentan, tienen como raíz los mismos males que nos esperan a la vuelta de la esquina en la Universidad: un gobierno que vela por los bonistas, las corporaciones, los ricos y los intereses político-partidistas.

Es importante que rompamos con la visión, lamentablemente presente en muchos compañeros y compañeras estudiantes, de que la Universidad es una burbuja aislada del resto de la sociedad. Para una lucha que busque transformar la universidad es imposible la victoria si no se dirige también al sistema y las clases que la controlan. La privatización del aeropuerto, el ataque al sistema de retiros y a derechos adquiridos, están a un paso de la privatización, el desmantelamiento y la perdida de nuestros pocos derechos restantes en la UPR.

La única forma de asumir la ofensiva contra el gobierno y parar de “siempre reaccionar” es con la construcción de un movimiento que no tenga miedo de llamarse a sí mismo político y revolucionario sin ceder nunca ante el chantaje de los que imponen el esquema de la política tradicional, esos que, en la medida en que se profundiza las crisis contra el gobierno y el capitalismo, dejan ver sus verdaderos colores.