Miles de familias sin electricidad, el costo de la luz no baja y se investiga un escándalo mayor de posible corrupción en la AEE. A juicio de los abonados del servicio eléctrico, estamos peor que nunca. Mientras tanto, el Gobierno de Jenniffer González no ha cumplido su promesa de campaña de sacar a Luma Energy.
Dos apagones masivos en el mes de septiembre dejaron sin luz a 170 mil familias. La unidad 5 de la Central San Juan, administrada por otra privatizadora, Genera PR, salió de servicio dejando al país a oscuras. Una avería en las líneas de transmisión, administrada por Luma, dejó a 43 mil familias sin servicio. La cosa está tan mala entre Luma y Genera, que hasta Plaza las Américas se quedó sin luz un fin de semana. Una subestación de Carolina se prendió en fuego y dejó 150 mil más sin luz.
En momentos en que el costo del petróleo se dispara a nivel global, producto de las aventuras guerreristas de Estados Unidos e Israel, y de la ya normalizada guerra entre Ucrania y Rusia, Genera PR incrementó el uso de diésel como combustible para la generación en Puerto Rico. Están usando uno de los combustibles fósiles más caros del mundo como alternativa a la falta de mantenimiento a las unidades de generación.
La óptica de generar ganancias de Luma y Genera PR, unido a años de desmantelamiento privatizador en la AEE, nos traen un sistema frágil y debilitado. En vez de invertir prospectivamente en el mantenimiento de las unidades de generación y en la poda en la zona de transmisión y distribución, han preferido desfalcar al pueblo atendiendo emergencias que pudieron haber prevenido. Dejan destruir el sistema para cobrarnos más mientras mantienen al pueblo trabajador de rehén.