A principios de julio, un grupo de practicantes de la religión yoruba iba a celebrar una actividad musical religiosa en el Centro Cultural de la Quinta Extensión de Villa Carolina. Por eso, habían reservado y pagado el centro comunal del municipio de Carolina meses antes. Días antes de la celebración, varios pastores cristianos evangélicos comenzaron a llenar las redes sociales con propaganda contra esta actividad.
Para sembrar miedo entre sus feligreses, tacharon la actividad como un culto a Satanás. Según estos pastores, si los cristianos no declaran una guerra espiritual para evitar que se diera el tambor, Puerto Rico sufriría un terremoto peor que el de Venezuela. Para detener la actividad, convocaron una manifestación frente al centro comunal. Se sabe que algunos de estos pastores mantuvieron comunicación con el alcalde José Carlos Aponte Dalmau. Como resultado, el mismo día de la actividad, el municipio no entregó las llaves, alegando preocupación por la seguridad del lugar.
Los religiosos yorubas no son los únicos que han recibido ataques. La comunidad musulmana en Puerto Rico también está siendo objeto de ataques por sectas cristianas. Recientemente, muchos pastores y religiosos cristianos atacaron un video donde un grupo de mujeres musulmanas participó en un toque de tambores de bomba. La preocupación, según estas sectas, es que el islam se está “infiltrando en la cultura puertorriqueña”. Los grupos evangélicos piensan erróneamente que la cultura puertorriqueña es cristiana y homogénea.
Más tarde, estos mismos pastores y religiosos atacaron una actividad de ayuda comunitaria organizada por la comunidad musulmana en Puerto Rico. Como parte del inicio de clases, esta comunidad decidió repartir mochilas a sectores pobres del país. La actividad causó malestar entre los evangélicos, quienes la caracterizan como propaganda y adoctrinamiento a los niños y niñas. Curiosamente, una actividad similar fue realizada por un policía cristiano en el cuartel de la Policía de Río Piedras sin generar problemas, a pesar de que viola la separación de Iglesia y Estado que propone la Constitución.
Los ataques mencionados son los más recientes ejemplos del uso histórico de la religión como arma ideológica. No es casualidad que esto pase en momentos donde el cristianismo se reduce como fuerza política e ideológica. A medida que tantos musulmanes, yorubas, ateos y otros grupos sean más visibles, estos ataques podrían aumentar. El peligro es que las sectas dejen de ser grupúsculos en redes sociales y comiencen a cometer actos violentos movidos por un fanatismo religioso y sumamente conservador. Socialistas, ateos, yorubas y musulmanes debemos hacerle frente a estos ataques y defender con determinación el derecho a la libertad de práctica.