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Publicado en 7 de marzo de 2008 | por BREL1

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La huelga siempre tuvo cara de mujer

Día Internacional de la Mujer Trabajadora

Normahiram Pérez
Colaboración

Mientras algunos todavía filosofeaban de lo ‘ilegal’ de una huelga no visualizaron la cuestión de género que acarreaba la lucha magisterial. En la Isla, ciertas ocupaciones tienen género y la educación es uno de ellos. Datos del Departamento del Trabajo revelan que el diez por ciento de las mujeres trabajando son maestras y alrededor de tres cuartas partes de los educadores del sistema escolar son féminas. A esto se le debe añadir la realidad que enfrenta nuestra sociedad donde la mitad de las mujeres empleadas no cuentan con pareja, son viudas, divorciadas o madres solteras.
No conforme percibir que, eran mujeres quienes reclamaban derechos fueron muchos los sectores que se hicieron de oídos sordos y prefirieron reprochar sus decisiones. Algunos ingenuamente las llegó acusar de mediocridad o de no tener vocación como en antaño. Asimismo, otros aunque entendían que los reclamos eran justos exigían cierta sumisión por las recesiones económicas del país. Como si de vocaciones se alimentaran familias o fuera pecado exigir una mejor educación para nuestros estudiantes. Tal pareciera que los educadores sobreviviéramos en sociedades distintas.
No obstante, a otros gremios jamás se le hubiera exigido los sometimientos que se les pidió a las maestras. Por dar ejemplos, a los sistemas de vigilancia de la Isla se le sigue asignando millones para cámaras de seguridad, para mejores equipos o armas. Pero se recrimina a la maestra que exige libros o una educación más especializada. A la mujer puertorriqueña se le dice que se conforme con su salario. A pesar de contar con un nivel educativo en el mercado de empleo mayor que el de los hombres.
Si nos pusiéramos a comparar salarios y educación el policía promedio que repartió macanazos y esposó a las manifestantes en las líneas de piquete gana, con todo y aumento asignado, más de un veinte por ciento que una maestra, a pesar de no contar con una cuarta parte de la educación académica. Sin duda alguna son otros tiempos, casi el veinte por ciento del magisterio cuenta con maestrías y hasta con doctorado; sin embargo, los fondos siguen mal repartidos. Tal pareciera que, el gobierno del ELA apuesta más por el poder de la ‘represión’ que por la educación.
Es por esto que en el Día Internacional de la Mujer Trabajadora más que esperar chocolatitos y flores debemos reflexionar si la tradición de casi un siglo ha logrado la búsqueda de igualdad, justicia, paz y desarrollo. Porque por lo visto, la maestra vive a la espera.

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