Colaboración Especial para Bandera Roja
“Podrán cortar las flores pero no podrán detener la primavera”
-Pablo Neruda
“Porque vosotros no creéis en el llanto del pueblo”
-Otto René Castillo
El propósito de este aniversario y de esta celebración, el 4 de julio, representa el cumpleaños de la independencia nacional, la libertad política y económica, el nacimiento de los Estados Unidos de América. Sus padres fundadores, fueron hombres con inmensas contradicciones, revolucionarios de la burguesía,que inspiraron al mundo y escribieron en el proceso los versos más preciosos sobre la libertad. Con una mano escribían prosas sobre el derecho de la emancipación de los pueblos y con la otra cargaban el látigo que se desplomaba sobre las espaldas de sus esclavizados.
Esta celebración marca otro año del calendario imperial y nos recuerda lo joven que eres, república; 250 años apenas cargas. Los siglos son usados para contar épocas, pero las naciones se extienden a miles de años. Repito, me alegra, por sus ciudadanos, que su nación sea tan joven, porque existe esperanza en el pensamiento. Existe esperanza, y es necesario, debajo de la oscura nube imperial que cubre el horizonte de mi Borikén.
Aunque la República de los Estados Unidos de América es joven, en su historia apenas infantil, se ha elevado a la hegemonía mundial. Ha sido desde mediados del Siglo XX el imperio más poderoso del mundo, que se impone con sobre 800 bases militares alrededor del planeta y con un presupuesto militar anual que sobrepasa el trillón de dólares.
En su corta historia, los Estados Unidos ha conquistado y dominado de manera singular; y sus garras imperiales también llegaron a las costas de mi patria.
La historia del pueblo puertorriqueño desde la invasión de los Estados Unidos en 1898 ha sido marcada por grandes niveles de explotación, desigualdad, despotismo, coloniaje y pobreza sobre el pueblo puertorriqueño.
La opresión convierte a los sabios en locos. Sus padres fundadores fueron sabios en rebelarse en contra de la gran injusticia que es el colonialismo. Se sintieron víctimas del yugo imperialista de la corona Inglesa y como personas valientes lucharon por la libertad. Con un pueblo valiente siempre hay esperanza.
Para los ciudadanos estadounidenses sus padres fundadores hicieron bien. Eran hombres pacíficos pero que prefirieron la revolución antes que la dominación.
Los Estados Unidos proclamó que todos los hombres son creados iguales, con el derecho a la libertad, la vida y la búsqueda de la felicidad. Sin embargo, este nunca ha sido el caso. El genocidio de los pueblos indígenas, la esclavitud de los pueblos Africanos, la subyugación de la mujer, la colonización de Puerto Rico, nos recuerda que este nunca ha sido el caso.
De tal manera, que cuando enfrentando lo que significa el 4 de julio para el pueblo puertorriqueño, debo decir con un sentimiento profundo de tristeza y de disparidad, que mi pueblo no está incluido en este glorioso aniversario. Que la gran independencia que exclamas solo marca la inmensa distancia entre su pueblo y el mío. Las bendiciones que celebras no son comunes para mi. La justicia, la libertad, la independencia y la prosperidad amada por sus padres fundadores le es ajena y privada a mi pueblo. El 4 de julio es suyo, no es mio. Ellos quizás se alegran en este día, yo debo lamentar.
El sistema colonial que reina sobre Puerto Rico es el mismo sistema que se rebeló George Washington y Thomas Jefferson. Ese mismo sistema es impuesto sobre Borikén.
El 4 de julio le recuerda al pueblo puertorriqueño la ironía de tu celebración, el fraude que representa.
Detrás del himno estadounidenses escucho millones de puertorriqueñes que han sido explotados y condenados a vivir en la miseria por el sistema colonial.
No dudo, cuando digo que el carácter y conducta de los Estados Unidos nunca se ha visto tan oscuro en este 4 de julio.
¿Qué es el 4 de julio para el pueblo puertorriqueño? Este día revela, más que cualquier otro día, la cruel injusticia que padece y de la nefasta explotación de la cual es víctima.
Tu celebración es falsa. Tu patriótica libertad, tu grandeza nacional, tu vanidad grotesca, tus trompetas de emancipación, tu denunciación de tiranos, tus gritos de igualdad y justicia, son todo una máscara para cubrir crímenes que avergonzaría a una nación de bárbaros. No existe una nación en esta Tierra que tenga la culpa de prácticas más sangrientas y violentas (con excepción de Israel) que los Estados Unidos de América en esta misma hora. Busca en cualquier parte del mundo, entre las monarquías, despotismos del viejo mundo, explora los rincones del planeta, buscando crímenes y abusos, analiza los hechos y compararlos y descubrirás que con inmedible hipocresía, los Estados Unidos de América reina sin rival.
El derecho de todo pueblo es ser libre.
El colonialismo es una violación del derecho internacional.
El 4 de julio nos recuerda la travesía del pueblo puertorriqueño por lograr la libertad.
Ningún imperio dura para siempre.
¡Viva Puerto Rico Libre!