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Publicado en 30 de agosto de 1997 | por BREL2

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El toque de queda: ¿es un crimen ser joven?

Damián Breik
info@bandera.org
Bandera Roja
www.bandera.org

Ante el problema del crimen el gobierno insiste en ofrecer soluciones fáciles. Se quiere dar la impresión de que se está haciendo algo. Rosselló quiere demostrar que tiene «mano dura», que su Política es de «Cero Tolerancia», que está en «guerra» contra el crimen. Todo está suena muy agresivo; muy macho. El problema es que no arregla nada. Esa Política represiva no ha reducido la criminalidad en ningún sitio. El futuro está en manos de los jóvenes

El toque de queda para los jóvenes es el último embeleco represivo. Es una medida que atenta contra nuestros derechos. No soluciona nada y va a crear nuevos problemas. La medida no tiene justificación. ¿Se quiere sacar a los delincuentes de la calle? ¿Pero, por qué tratar a todos los jóvenes como delincuentes, cuando la gran mayoría no lo son? ¿Acaso es un crimen ser joven? ¿O es que acaso se quiere proteger a los jóvenes sacándolos de las calles?

En ese caso, ¡se pretende encerrar a la posible víctima! Se penaliza al que no ha hecho nada. En Estados Unidos se ha detectado que el periodo más problemático para los jóvenes es entre 3 a 6 pm. ¿Es distinta la situación en Puerto Rico? ¿Se ha hecho algún estudio? ¿O se basan estas medidas en impresiones, miedos y prejuicios?

Vivimos en una sociedad en que la calle puede ser peligrosa. Sin embargo, hay que recordar que la mayor parte de la violencia contra los jóvenes ocurre en el hogar y no en la calle. Esas son buenas razones para luchar por una sociedad distinta. También es razón para que todos(as) adquieran y ejerzan la prudencia necesaria, que les permita cuidarse de algún peligro. Pero no es razón para privar a los jóvenes de la posibilidad de moverse en las calles, que también son suyas.

Si observamos la experiencia de muchas ciudades, el toque de queda es lo opuesto de lo que hace falta. No hay nada más peligroso en está sociedad violenta, que una calle vacía, un parque, o una cancha desierta. Lo que hace falta es más vida pública, vida de vecindario, gente en la calle, en la cancha, no encerrada en sus casas.

El toque de queda será una nueva forma de discriminación y desigualdad: la policía tendrá que detener a muchos para ver si son menores. ¿Van a parar a todo peatón, a todos los carros, a todas las caras, a todos los colores de piel, por igual? No creo. Como siempre, se va a sospechar más de unos que de otros: más del pobre, qué del rico, más del negro que del blanco.

¿A quién se va a arrestar? ¿A quién se le dará una oportunidad?

Además, los que viven en urbanizaciones cerradas, sobre todo las más caras, podrán salir a sus calles. Los que viven en un reparto o residencial cualquiera, tendrían que obedecer el toque.

Si se quiere combatir la criminalidad hay que ir a la raíz del problema: a la falta de empleo seguro y bien pagado, de escuelas adecuadas, de vivienda, de espacios y actividades públicas. Para lograr eso, los jóvenes tienen que estar más que nunca en la calle: luchando por una sociedad en que se les respete y se les reconozca su espacio.

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