Sindicales

Publicado en 14 de enero de 2008 | por BREL

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El gobierno y los capitalistas contra los maestros

La lucha de clases es una realidad

Carlos Fortuño Candelas
Bandera Roja

El conflicto entre los maestros y el Departamento de Educación y el gobierno es un ejemplo de lucha de clases. La Federación de Maestros está luchando por unas condiciones de trabajo y salarios justas, por beneficios para los estudiantes y por reformas a la ley que den más poder a todos los trabajadores.
Frente a los maestros se levanta en santa alianza el gobierno, los patronos, los dueños de los medios de comunicación, los “analistas” al servicio de los grandes Intereses, y hasta algunos llamados “lideres obreros” que han convertido el sindicalismo en una empresa más. Los campos se van definiendo y cada cual toma partido.
Puerto Rico es un país capitalista. Su sociedad está dividida en dos clases fundamentales: los capitalistas y los trabajadores.
Los trabajadores son los que producen la riqueza del país. Son los obreros de las farmacéuticas, los trabajadores de la construcción, los maestros de escuela, los empleados que producen la electricidad, en fin, todos los que laboran para que Puerto Rico siga adelante. Crean mercancías y ofrecen servicios. Son los que mueven la economía y con su trabajo crean valores nuevos. Pero, a pesar de que son los que trabajan y producen, solo reciben un salario menguado que apenas les da para vivir. El resto se lo echan al bolsillo sus patronos capitalistas.
Por el otro lado, están los capitalistas, los patronos, los que llamamos “los grandes intereses“. Son los dueños de las fábricas y las empresas y se apropian de las riquezas que producen los trabajadores. El gobierno en Puerto Rico es un instrumento de los capitalistas. En el caso del Departamento de Educación, el gobierno prepara a los niños y jóvenes para que le sirvan más tarde a esas empresas capitalistas.
Cada clase tiene unos intereses distintos y antagónicos.
Los capitalistas aspiran a obtener más ganancias y pagarle lo menos posible a los trabajadores. En los centros de trabajo mantienen a los empleados sometidos a su ordenes y no existe la democracia que tanto cacarean como principio supremo. Esperan que el gobierno actúe para su beneficio y reprima a los trabajadores cuando luchan por mejorar sus condiciones de vida. Quieren una sociedad donde se alternen en el poder uno u otro partido de los ricos que, a parte de sus diferencias politiqueras, representan sus intereses. Invierten con contribuciones tanto en el PPD como en el PNP.
Los trabajadores buscan mejorar sus salarios y sus condiciones de vida. Aspiran a tener ingerencia en las decisiones que se toman en sus centros de trabajo. Quieren una democracia verdadera, donde los que producen participen de las decisiones y de una distribución equitativa de las riquezas. Cuando cobran conciencia saben que necesitan crear y fortalecer instrumentos organizativos de los trabajadores como son los sindicatos y las organizaciones socialistas. Y cuando esa conciencia cobra un carácter político, buscan crear un gobierno que represente y defienda a la mayoría del pueblo.
Los intereses de los ricos y los trabajadores no se pueden conciliar.
El gobierno y los patronos prefieren mantener su dominio mediante la manipulación ideológica del pueblo. Buscan que el pueblo piense que sus intereses son los de la población. Para eso usan al gobierno y a los medio de comunicación en su labor de adoctrinamiento de la gente. El Nuevo Día, Radio Isla, WKAQ, Primera Hora, las televisoras, etc. son medios al servicio de los grandes intereses y el gobierno.
Pero los intereses de la clase capitalista y los trabajadores no se pueden conciliar. Cuando eso ocurre, la lucha de clases se torna abierta y descarnada. Los trabajadores salen a la calle a luchar, a detener la producción en sus centros de trabajo y a demandarle al patrono y al gobierno respeto. Como en el caso de los maestros, piden participación en la organización del trabajo y mejores salarios y condiciones.
Del otro lado, el patrono y el gobierno cierran filas. Usan las leyes antiobreras que ellos crearon para atacar a los trabajadores. Amenazan con despidos. Llevan casos a los tribunales que ellos controlan. La Policía y la Fuerza de Choque es lanzada sobre los trabajadores a reprimir. Los periódicos y emisoras de los ricos editorializan y manipulan la información contra la lucha del pueblo. Esa es la lucha de clases sin maquillaje.
El pueblo tiene que estar unido y al lado de los suyos
Cuando estalla un conflicto el gobierno y los patronos tratan de que los sectores con menos formación y conciencia los respalden y les sirvan de parapeto. Lo vimos en el caso de Paseo Caribe, donde los empresarios de la construcción le pagaron a sus trabajadores para que marcharan a favor de esa construcción ilegal. Es una manera de que los menos concientes dentro del pueblo les sirvan de instrumento.
Pero la función de los demás trabajadores es respaldar a los suyos en estas luchas. La victoria de unos trabajadores abona el camino para que mejoren las condiciones de vida de todos. Sobre esas victorias se va levantando una clase obrera fuerte y capaz de imponer sus reclamos frente a los ricos y su gobierno.
Por eso, en el proceso de la lucha magisterial, los demás trabajadores tienen que unirse a la FMPR. Los maestros están luchando por el pueblo y los grandes intereses y el gobierno los quieren aplastar. No es momento de vacilaciones y componendas.

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