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Publicado en 22 de septiembre de 2019 | por BREL1

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Ni antes, ni ahora. Cero minas en Puerto Rico

Raúl M. Báez Sánchez
Editorial Bandera Roja

Desde hace unas semanas ha tomado fuerza el rumor de que el gobierno, la Junta y el gran capital planean retomar la propuesta de explotación minera en Utuado y Adjuntas. Por distintos medios se discute la posibilidad de negociaciones entre el capital minero y el gobierno. Según información sin confirmar, empresas mineras norteamericanas sometieron una propuesta para explotar los yacimientos de Cala Abajo en los barrios Consejo de Utuado y Pellejas de Adjuntas. Hasta ahora no se ha podido confirmar dicha información y la mayoría de las fuentes manejan datos de 1992. Sin embargo, ante los traqueteos del gobierno y el PNP con la clasificación de terrenos, con leyes de permisos y con otras regulaciones ambientales, debemos estar alertas. 

Los tres yacimientos principales de la zona minera de Utuado, Adjuntas y Lares son Cala Abajo, Piedra Hueca y Tanamá. Éstos son ricos en cobre, oro y plata. Se estima que contienen más de 243.5 millones de toneladas de cobre, y otros minerales. Parte de este total son 4,354,000 toneladas de ácido sulfúrico. Cualquier proyecto de minería requiere la explotación a gran escala de estos yacimientos para que la inversión sea rentable.

La extracción minera en esta zona vendría acompañada de un alto costo ecológico. En el área geográfica en que se encuentran estos yacimientos se concentra la cuenca hidrográfica más importante del país, que alimenta varios de los acuíferos de Puerto Rico. La zona montañosa de Utuado y Adjuntas es la principal fuente de agua para el abastecimiento de gran parte de nuestra zona norte y el Área Metropolitana, por medio del “súper tubo”; la calidad de esa agua se vería seriamente comprometida si se expone a los desperdicios tóxicos producto de la explotación minera a gran escala. Esto sin contar la destrucción del área boscosa y de las tierras con potencial agrícola, y la contaminación de tierra y aire. Sería una catástrofe ecológica de grandes proporciones. La investigación científica, la experiencia en otros países y la lucha ecológica demostraron las serias consecuencias que la actividad minera tendría para nuestro país y se logró que en 1995 el gobierno prohibiera los métodos de mega minería. 

En diferentes periodos de nuestra historia reciente, compañías como AMAX y Kennecott Copper han cabildeado, presionado y negociado con el gobierno para adquirir los derechos para extraer el cobre, oro y plata de estos yacimientos. Por décadas nuestro pueblo ha resistido estos esfuerzos. Fuertes luchas se organizaron contra la explotación minera en 1960-70, contra el plan 2020 en la década de 1980 y contra la explotación minera en 1994-96. En cada momento la terca oposición y la lucha militante de las comunidades lograron detener esos planes. Nuestro pueblo ha luchado por generaciones para defender la integridad de nuestras tierras, bosques y fuentes de agua potable, y la calidad del aire que respiramos. Esta ocasión no será la excepción. 

Nuestro llamado es a no dejarse amedrentar por teorías conspirativas o rumores, pero tampoco debemos bajar la guardia. Tenemos que estar listxs para la batalla, porque hoy es contra la Carbonera en el sur y los desarrollistas en nuestras playas, pero mañana puede ser contra el gas, el petróleo o la mega minería. Pero si algo nos ha enseñado la lucha contra las minas en todas estas décadas es que luchando es como avanza el pueblo. Defendamos nuestro aire, nuestra agua, nuestras tierras. ¡Cero minas!

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