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Publicado en 10 de julio de 2014 | por BREL4

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A trascender el movimiento estudiantil en ruta a la Revolución

Ponencia: Encuentro de Juventudes Independentistas del Oeste

Jue, 2014-07-10 11:57

Edgardo Román Afanador
Unión de Juventudes Socialistas (UJS-MST)

I. Introducción: La crisis del capitalismo

El propósito de esta actividad es poder ver y comparar las distintas visiones o diferentes lecturas sobre la realidad de nuestro país. Como verán no todos estamos de acuerdo en las razones para luchar por nuestra independencia, como consecuencia de esto, tampoco estamos de acuerdo en cómo lograrla. No queremos imitar los debates triviales que vemos en televisión donde populares y penepés intentan de forma absurda “demostrar” que los míos siempre tuvieron la razón y los “otros” nunca la tuvieron. Por el contrario, el propósito de esta actividad es lograr algo que nuestra generación no ha hecho todavía, que es discutir con calma y seriedad cuál es la situación de nuestro país y cómo podemos cambiarlo. Como socialistas, nuestras razones para querer la independencia, poco tienen que ver con el nacionalismo clásico, no creemos que debemos autogobernarnos para defender ni la cultura, ni el idioma, ni la bandera, ni el himno ni nada de eso. Nuestra identidad cultural ha sobrevivido en el coloniaje y sobrevivirá incluso en la estadidad. Nuestra razón principal para ser independentistas (y socialistas) es que genuinamente creemos que es la única manera de mejorar significativamente la calidad de vida de las amplias mayorías.

A pesar del supuesto progreso económico, graves problemas como la adicción a drogas y el alcohol, la criminalidad rampante y su secuela de muertes y asesinatos, el desempleo, la dependencia extrema, la crisis en la educación, salud, en las corporaciones públicas, la deforestación y la destrucción de los recursos naturales, la violencia machista generalizada, el retroceso en derechos laborales, entre otros, nos incitan a luchar, por hacer de Puerto Rico un mejor sitio donde vivir. Puerto Rico es un país dividido en clases antagónicas; son clases antagónicas porque tienen intereses y aspiraciones distintas que no se pueden conciliar. De un lado están los ricos, los capitalistas, los dueños de las fábricas y las empresas, los bonistas que quieren seguir acumulando riquezas, junto al gobierno (popular ó penepé) que los representa y defiende. Del otro está el pueblo, los trabajadores públicos y privados, las mujeres que trabajan en sus casas, los subempleados y trabajadores por contrato, en fin, los que dependemos de nuestro trabajo y esfuerzo para subsistir. Ellos quieren ganar más y quitarnos beneficios y nosotros necesitamos mejorar nuestra calidad de vida. Esas diferencias crean lo que se conoce como la lucha de clases.

Sabemos que luchar para transformar nuestra sociedad es una tarea ardua y difícil pues la mayoría del pueblo no apoya al presente la independencia y mucho menos el socialismo; pero, contradictoriamente, cada vez más amplios sectores del pueblo desarrollan luchas comunales, sindicales, estudiantiles, feministas, antimperialistas, ecologistas y por los derechos democráticos que dramatizan la urgencia y la necesidad del cambio social. Nos anima el convencimiento de que los problemas sociales tan graves que tanto nos preocupan a todos y a todas tienen una causa común: son en su mayoría producto de la explotación, la desigualdad y las ansias de lucro que caracterizan el régimen capitalista-colonial imperante en Puerto Rico. Particularmente en la última década el Capital Financiero a través de las casas acreditadoras y usando como chantaje la deuda pública, ha querido gobernar sin ganar un voto y nos ha impuesto varios paquetes de medidas de austeridad que lejos resolver nuestra situación ha sido empeorada. Según nuestro análisis, en la coyuntura actual, la prioridad número uno no reside en encontrar los mecanismos procesales legalistas o jurídicos para justificar la independencia, ni plebiscitos ni asambleas constitucionales ni la intervención de la ONU adelantarán nuestra lucha mientras no haya una masa exigiendo y peleando por la independencia estos mecanismos carecen de peso político alguno. Por el contrario creemos que en el momento actual la prioridad reside en participar, promover y radicalizar estos movimientos sociales que no son otra cosa que pequeños círculos de resistencia espontánea al capitalismo colonial y sacar de ellos el potencial revolucionario que contienen dentro de sí.

La crisis económica y social es innegable y promete ponerse color de hormiga brava. Con un agravante mayúsculo: los años de prosperidad y los aires de “máxima potencia mundial” de la metrópoli imperialista están seriamente cuestionados. La crisis de Estados Unidos viene de lejos, es acumulativa y tiene un solo responsable: la voracidad insaciable de las gigantescas empresas multinacionales imperialistas. En ese periodo que va de 1945 a 1970 el “Complejo Militar industrial” era, como siempre, el sirviente directo y protector de las aventuras económicas y políticas de las empresas imperialistas. Los flojos intentos que hiciera el gobierno para establecer límites, no lograron su efecto, más temprano que tarde tendrán que tomar medidas extremas incluyendo recortes a las vacas sagradas del gobierno federal: Seguro Social, Seguro por desempleo, Medicare, Medicaid, cupones de alimentos, Becas Pell, y otros programas sociales llamados discrecionales. Si bien las ganancias de las empresas multinacionales habían subido como la espuma, imperialistas al fin, querían más y más. Ese es precisamente el pecado original del capital, el ciclo de aumentar la tasa de ganancias no se puede detener bajo ninguna circunstancia, trabaja 24/7. El límite sólo lo establece la lucha de clases: el período mencionado fue uno de gran prosperidad para las empresas y los trabajadores cuyo nivel de organización sindical llegó incluso cerca del 40%, lograron arrancarle una serie de derechos y beneficios económicos nada desdeñables. Producto de grandes luchas la clase obrera de USA se situó en un lugar preferencial en cuanto a nivel de vida, muy superior a la clase obrera de otros países imperialistas y ni hablar de los países coloniales. Esta fue la época del repunte de la compra de viviendas como parte del sueño americano, los programas contra la pobreza, el aumento del salario mínimo, el programa de asistencia nutricional, el seguro por desempleo, subsidios sociales, etc., la presión de los movimientos sociales condujo a la creación de la EPA, OSHA y mecanismos de control de precio, es decir gracias a la lucha obrera y sindicales, de las mesas de los patronos cayeron importantes migajas a la mesa de los trabajadores.

En esta época se consiguieron importantes derechos laborales que hoy se pretenden arrebatar. El primer convenio colectivo que garantizó el pago de un Bono de navidad lo logró la UTIER en la década de los 60’s. Poco después el gobierno aprobó una ley para extender ese derecho a toda la clase obrera boricua. La ley de madres obreras, el derecho constitucional a la huelga, etc. son ejemplos de las conquistas alcanzadas en esa época. Hay una conquista en particular que quiero detenerme a explicar un poco: el derecho a un retiro digno. Los sistemas de retiro son parte de las instituciones creadas por la lucha de la clase obrera bajo el principio de la solidaridad de clase, o sea velar por los beneficios colectivos como una forma de fortalecer los derechos y beneficios individuales. Los sistemas de pensiones vitalicias fueron concebidos dentro de un esquema distinto al individualismo capitalista: el trabajador no recibe lo que aporta como individuo, sino que cada trabajador o trabajadora aporta para pagar la pensión de los que actualmente están retirados. Esa es la idea detrás de los sistemas de pensiones, es la lucha ideológica capitalista la que nos hace pensar que los sistemas de retiro son injustos pues la persona que se retira podría recibir más de lo que aportó en su vida de trabajo.

Este proceso no ocurrió por caridad o misericordia, sino que juega varios roles importantes dentro del capitalismo de mediados del siglo XX. Por un lado garantizan la continuidad y consistencia del trabajo ya que permiten estabilizar la participación de los obreros en el proceso productivo. Con el avance tecnológico, las destrezas de trabajo se complican, y el adiestramiento y el tiempo de apresto del trabajador representan una pérdida para el capitalista. Los fondos por el tiempo de desempleo, por enfermedad o accidentes permiten que el trabajador diestro regrese recuperando a su trabajo. En segundo lugar, está el aspecto moral y práctico de la manutención de la familia, en particular de los ancianos y las ancianas trabajadoras. Por último, las segundas, y terceras generaciones de trabajadores verían en sus ancianos el futuro de miseria que le depara al trabajador luego de una vida entera en la fábrica. Las conquistas de la seguridad social de la clase trabajadora de Estados Unidos y Puerto Rico, si bien fueron producto de la lucha de la clase obrera, estuvieron matizadas por la intervención del estado. Definitivamente, el ambiente de lucha y resistencia obrera creó las condiciones para que, en un momento de auge del capitalismo norteamericano, se crearan los sistemas de pensiones vitalicias de los trabajadores de la empresa privada y el fondo del seguro social. Ese apoyo indirecto del Estado respondió, en gran medida, al interés de contener los avances de la ideología revolucionaria entre la clase obrera.

II. La situación en Puerto Rico

El proyecto económico del Partido Popular Democrático y del Penepé es el desmantelamiento del estado benefactor, la eliminación de aquellos compromisos económicos que pongan en riesgo el pago de los intereses de la deuda, y la privatización de las corporaciones públicas para obtener dinero en efectivo (liquidez). Al día de hoy el gobierno de Puerto Rico opera en déficit, gasta mucho más de lo que recauda. En el año 2012 el gobierno colonial presupuestó $9,260 millones de dólares y recaudó $8,667 millones, pero gastó $10,665. En ese sentido hay un déficit presupuestario promedio de $2,200 millones de dólares en los últimos 5 años. Los gobernantes han intentado compensar ese déficit pidiendo prestado en el mercado de bonos municipales, cifra que ya pasa los $70 billones de dólares.

Repasemos algunas de las medidas aprobadas por el gobierno en los últimos años. Por razones estrictamente de tiempo y espacio me limitaré a la última década por encimita y con un poco de mayor énfasis en los últimos 6 años. En el 2005 aumentaron el costo de los créditos de la UPR de 30 a 40 dólares por crédito, además se inventaron la cuota de tecnología. En el 2006 con el cierre del gobierno se impuso el IVU. En el 2007 se impuso la política de aumentar la matrícula de la UPR cada año. En el 2008 la negociaciones con la Federación de Maestros y la Utier demostraron otra vez que la intención del gobierno no son tanto los ahorros económicos sino destruir los derechos laborales aunque no signifique ahorro alguno. En el 2009 Luis Fortuño aprobó la famosa ley 7, la cual es recordada por los despidos de miles de empleados pero que en realidad su parte más importante fue eliminación de golpe y porrazo de todos los convenios colectivos de los trabajadores del gobierno central. También se firmó la innecesaria ley de Alianzas Público Privadas (APP), digo innecesaria ya que no hacía falta una ley que declara las APP como política pública para hacer este tipo de alianzas, mucho antes de que se formara esta ley existían varios proyectos APP, el más famoso es el Puente Teodoro Moscoso, que por cierto es el peaje más caro del país. En el 2011 impusieron una cuota de 400 dólares por semestre en la UPR y vendieron el expreso. En el 2012 vendieron el aeropuerto, aunque era la empresa que más dinero le dejaba a la Autoridad de Puertos. . Y ahora en el 2014 han aprobado dos leyes y un presupuesto que no son aptos para cardiacos. Primero la ley de sostenibilidad fiscal y luego la ley de quiebras.

La Administración del Sistema de retiro utilizó la firma de corretaje UBS Financial Services para una emisión de bonos por $2,900 millones en 2008. Los consultores de UBS cobraron por recomendar inversiones de alto riesgo que otra división de UBS manejó. Por la asesoría UBS cobró $288,000. De paso se los vendió a UBS Trust y otros compradores. UBS Trust entonces vendió los bonos que había comprado a otros Fondos a los que aconsejaba. En cada etapa de las transacciones se llevó una tonga, según Bloomber el total fue de 27 millones. Ello resultó en una pérdida millonaria. El doble rol de asesor y casa de corretaje es un claro conflicto de intereses, el gobierno lo sabe, pero no se ha hecho nada.

Para colmo muchos municipios, agencias y corporaciones públicas utilizan los fondos retenidos a sus empleados, así como las aportaciones patronales, para sus gastos operacionales. El no pago de las retenciones a sus empleados es conducta criminal (apropiación ilegal por parte de una entidad fiduciaria) pero se ha convertido en uso y costumbre. Al 30 de junio de 2010 la cuenta por cobrar de la ASR es de unos $254 millones. Cerca de 68% de los municipios y 39 agencias públicas están endeudadas. De un sistema de pensiones vitalicias que aseguraba el 75% del salario al cumplir 30 años de servicio y 55 de edad, ahora se convierte en un sistema de aportaciones definidas con $1,625 como la pensión máxima para la inmensa mayoría de las maestras y maestros. La tendencia global, en torno a los sistemas de retiro, es desmantelar los sistemas colectivos de pensiones vitalicias para convertirlos en cuentas de ahorro individuales. Se ha especulado en la prensa que los próximos sistemas de retiro en la mira son los de la UPR y de la UTIER.

La ley de sostenibilidad fiscal, la de quiebra criolla y la aprobación del presupuesto son tres medidas legislativas pero un solo golpe a todos los empleados del gobierno y a la educación del país. Con la excusa de aprobar un presupuesto balanceado, la ley 66 elimina a tutiplén derechos y beneficios acordados en los contratos y convenios en todas las agencias. Básicamente esta ley le dice a los unionados que se congelan los convenios, lo que significa que no se negociará nada nuevo mientras dure la ley. Pero los convenios que pretende congelar no son idénticos a los vigentes; primero declara nulos o ilegal cualquier ley, regla o acuerdo de convenio que prohíba lo que pretenden hacer. Elimina el derecho a cobrar en efectivo los días de enfermedad o vacaciones que no se cojan. Reduce el bono de navidad a 600 dólares y el de verano a 200. Voy a citar directamente de la ley: Durante la vigencia de la presente Ley, toda corporación pública deberá suspender las cláusulas no económicas negociadas en los convenios vigentes que tienen efectos económicos directos o indirectos en la operación de la corporación pública que agravan la situación presupuestaria de la misma o que resulta necesaria suspender para aliviar la situación presupuestaria. A lo que se refieren es que se elimina el derecho a la antigüedad, a las reglas que rigen los traslados, ascensos y descensos, a tener una jornada de trabajo de 8 horas corridas, las restricciones a la subcontratación, entre otras como limitaciones de los derechos de gerencia o de administración del patrono. Además le elimina a la UPR la fórmula de 9.6% y decide que el presupuesto se congelara.

La ley de quiebra criolla es como una estocada final, solo por si la ley anterior no es suficiente. Aunque el debate público se ha concentrado en el hecho es que posibilita la renegociación de la deuda. Pero como condición, para que una corporación pública pueda quebrar, se le concede el poder total al Banco Gubernamental de Fomento para hacer y deshacer incluyendo la parcial o total privatización de la misma.

Por ejemplo el Departamento de Educación tendrá que operar con 296 millones de dólares menos que el año anterior. Esto lo pretenden hacer mediante el cierre de 100 escuelas y la reducción de la cantidad de cursos que se les brinda a los estudiantes, además de aumentar el número de estudiantes por salón. Con fecha del 13 de junio de 2014, pero publicada el 26 de junio de 2014 el DE emite la nueva Carta Circular de Organización Escolar #37-2013-2014. La nueva carta circular de organización aumenta los períodos de clase a 60 minutos, eliminando así el 7mo periodo. Los cursos de Bellas Artes, Salud, Educación Física, Vocacionales, cursos que trabajan con sus intereses vocacionales, con su higiene personal, salud emocional y física, destrezas motoras, práctica de deportes serán los eliminados. El que en medio de las vacaciones de verano pretendan hacer estos cambios es una clara violación a la Ley Orgánica del Departamento de Educación, cual establece que el director escolar debe presentar la organización escolar a la facultad y al consejo y esta debe ser aprobada por ambos. Esto tendría el efecto neto de reducir la cantidad de maestros, posiblemente 2,000 maestros se quedarían sin plaza.

La UPR está en una situación parecida. Mientras esté vigente la ley 66 el presupuesto de la UPR estará congelado por lo que no se calculará a base de la fórmula de 9.6%, este año se supone que el presupuesto aumentará en 70 millones de dólares. Pero el presupuesto que se congeló es inclusive menor al actual, veremos una reducción de 100.9 millones de dólares, el presupuesto actual será de 833.9 millones de dólares. Sin embargo, la Universidad destinó $3,125 millones para pago de deuda (principal), según indicó la portavoz de la UPR, Olga Vélez. Todavía no han soltado presa sobre cómo harán ese ajuste de presupuesto, las únicas medidas que han anunciado es la eliminación del pago en efectivo de los días de enfermedad y vacaciones no usados. En la UJS hemos identificado cuatro grandes rasgos que resumen los problemas actuales en la universidad: 1) accesibilidad, 2) financiamiento, 3) democracia (o falta de) y 4) el enfoque de la educación exclusivamente para satisfacer las necesidades del mercado. La mercantilización de la educación se ha traducido en un desprecio disimulado de las artes, ciencias sociales y ciencias agrícolas entre otras, nuestro país actualmente necesita menos ingenieros y más agricultores pero parece que la universidad no lo entiende así. El proceso democrático interno es la mejor expresión de lo que es la democracia de cartón. Cada vez son menos los poderes de los cuerpos representativos de la comunidad universitaria. La representación estudiantil es lo suficientemente pequeña para ser irrelevante y no hay garantía alguna de que los estudiantes presentes en estos cuerpos representan la voluntad mayoritaria del estudiantado. Y la representación obrera es nula.

El problema de la accesibilidad es quizás el que en términos sociales demuestra la mayor inequidad en los distintos sectores de nuestra sociedad. Como es bien sabido, el IGS (Índice General de Solicitud) es la métrica utilizada para decidir la admisión universitaria en la UPR. Este se calcula a partir del promedio general de los estudiantes hasta el primer semestre de grado doce y los resultados de la mañana del examen del College Board. Según los datos de las admisiones en el RUM hay una correlación proporcional entre ingreso económico e IGS que demuestra claramente que aquellos estudiantes con menor ingreso económico tendrán las menores posibilidades de entrar al Colegio. Según demuestra la investigación del CUA, los estudiantes de bajos ingresos tienen el doble de riesgo de no mantenerse en la universidad en comparación con aquellos estudiantes cuyos encargados tienen ingresos mayores a los $50,000. Estamos viviendo una reducción dramática de la población estudiantil. La cantidad total de estudiantes admitidos en el RUM ha ido disminuyendo constantemente desde el 2007. Es obvio que la agenda de achicar la universidad pública se impuso y no se detuvieron a pensar en lxs que se quedaban fuera. Subir los IGS y reducir los cupos fue la fórmula perfecta para hacer más pequeña nuestra universidad pública.

Otra forma de medir esta inequidad es con la proporción de estudiantes provenientes de escuelas públicas versus de escuelas privadas. Esta métrica tiene sus inconvenientes pues no todos los estudiantes de escuelas privadas son exactamente ricos. Amplios sectores de la clase obrera, especialmente en el área metropolitana ha matriculado a sus hijos e hijas en colegios privados, sacrificando gran parte de su capacidad de consumo en los altos costos de estas escuelas. Realmente las escuelas privadas para ricos en este país son pocas, menos de 20, entre las cuales sobresalen Maristas, San José y San Ignacio. Dejando claro que no es una métrica exacta, no es menos cierto que da una idea bastante buena. Mientras que el 80% de los estudiantes puertorriqueños están en escuelas públicas, en la universidad están cerca del 40%.

La cantidad de estudiantes del sistema público admitidos en la UPR mermó en 19.4 % entre 2009 y 2013, de 8,434 a 6,793. La contraparte de las escuelas privadas sólo se redujo en 2.4 % en el mismo periodo. La inequidad se desenmascara aún más cuando vemos esta proporción por recinto. Mientras que en recintos como los de Arecibo, Aguadilla, Utuado y Humacao tienen una matrícula de estudiantes provenientes de escuela pública mayor al 70%. En Río Piedras es menor al 35%.

Todo esto que he mencionado es solo una muestra, una proba’ita de lo que está sufriendo la clase obrera puertorriqueña en nombre de una crisis de la cual no tiene ninguna culpa. Sin embargo no todo el país la está sufriendo igual. Mejor dicho hay unos sectores que se han beneficiado grandemente en todo este proceso. Las principales familias oligarcas de este país junto con algunos burócratas asociados a los partidos políticos, y las grandes empresas norteamericanas se han servido con la cuchara grande durante este periodo.

La familia Ferré Rangel ha obtenido $90 millones en contratos de gobierno en los pasados 10 años, además de un sinnúmero de anuncios pagados por políticos individuales, por los partidos así como por agencias de gobierno en ambas administraciones. Esta misma familia, que ha decidido, esta última semana, que la indignación general por la crisis debe ser redirigida del gobierno hacia a las uniones que están dando la cara y hacia las personas de caserío con piscinas de plástico, no ha dicho nada sobre los millones que recibe Wal-Mart del Departamento del Trabajo para subsidiar el salario de sus empleados. La familia Fonalledas logró comprar los terrenos que ocupaba la Guardia Nacional al lado de Plaza Las Américas, que fueron tasados por el gobierno en $52 millones, en sólo en $24 millones, robándole al país $28 millones. Popular Inc. tuvo un ingreso neto de $599.3 millones en el 2013, lo que significó un aumento de 146.6% en comparación con el 2012. Richard Carrión, presidente de la Junta de Directores y principal ejecutivo del conglomerado de empresas que incluyen al Banco Popular fue uno de los que diseñaron la ley 7, abogaron por la imposición del IVU y han intentado desacreditar a las uniones como la Utier entre otras cosas.

Para colmo el PPD ha otorgado una lista de contratos por asesoría y servicios profesionales a personas vinculadas al partido. En la lista de 19 personas que mejor han gozado se encuentran personas como: Zaide Acevedo Vila (hermana de Aníbal), Thomas Green (abogado Aníbal en su caso de corrupción), Eduardo Ferrer (exlegislador que renunció a su escaño en la cámara cuando eliminaron el pago de dietas), Irving Faccio (director de campaña de Agapito) y Luis Pabón Roca (quien ha sido un gatillero en la radio contra todo aquel proteste en este país). El total de los contratos de estos que mencione y otros (19 personas en total) suman la espeluznante cifra de mil millones de dólares.

En esta coyuntura, los ideólogos y portavoces de las clases dominantes en este país han intentado convencer al público en general que, primero, el problema fundamental de Puerto Rico es el déficit del presupuesto del gobierno; segundo, la causa del déficit es el gasto público excesivo; tercero, la solución al déficit son recortes presupuestarios; cuarto, detrás del gasto excesivo se encuentran los beneficios y supuestos privilegios de los empleados públicos; quinto, los salarios se deben ajustar a la realidad fiscal; sexto, los trabajadores y organizaciones que no acepten esto colocan sus intereses particulares por encima de los intereses de Puerto Rico; séptimo, las protestas, los paros y las huelgas no resuelven nada y son acciones irresponsables.
III. El debate entre Independentistas

Todo esto que he leído hasta ahora son solamente algunos de los elementos importantes de las luchas de este país, no los he mencionado todo. Pero con lo anteriormente expuesto se tiene una clara idea de que en Puerto Rico sobran las razones para luchar. Cuando los socialistas pensamos en que justifica nuestra lucha por la independencia y el socialismo, pensamos en todo lo mencionado.

Los argumentos abstractos como la identidad nacional o el derecho inalienables de los pueblos a la independencia tienen el efecto (intencional o sin querer) de desvincular el problema colonial (o como lo llaman la cuestión nacional) de la crisis de económica y el sufrimiento del día a día de la gente común y corriente de carne y hueso. Se argumenta contra nosotros que la lucha tiene que ser por etapas que primero se luche por la independencia y luego, si acaso, dependiendo de la situación y si conviene se luche por el socialismo. Se argumenta que los tiempos de la radicalización de la lucha ya pasaron, se nos saca en cara que ya no estamos en la guerra fría.

Estos argumentos son un tape para disimular la frustración que le ha causado a sectores del independentismo la realidad de que el discurso de la patria, el himno y la bandera no ha calado entre las masas populares, de hecho tanto populares y penepés usan esos argumentos vacíos en sus campañas. La realidad es que dentro de grandes sectores de los grupos independentistas lo que ha predominado es: 1) La incapacidad para impulsar el mensaje independentista –y socialista- entre las clases trabajadoras a nivel de masas. 2) Una profunda crisis ideológica mediada por la aceptación de ideología burguesa en todos los órdenes. 3) La ausencia de militancia y de acción contestataria, aceptando por lo general los moldes establecidos por los tribunales y cabildeo político.

El resultado de estas características es el siguiente. Como se cree imposible convencer al pueblo trabajador de la independencia se ha querido buscar atajos en “alianzas” para adelantar el problema, unos se aliaron con el PNP para desacreditar la colonia y otros con los populares para detener la estadidad. En ambos casos, los argumentos que justifican estas posturas tienen que ver con la visión sobre la estadidad que ambos grupos tienen con las cuales nosotros diferimos. Unos piensan que la estadidad es imposible porque al imperio no le conviene y que por ende no se pierde nada al aliarse con los estadistas con tal de descartar el coloniaje actual. Y los otros definen la estadidad como la muerte de la nación puertorriqueña y por eso debe ser detenida a toda costa aunque eso signifique apoyar al partido popular y postergar el coloniaje. Esto los ha llevado a redefinir la independencia que quieren, mientras unos ya no luchan por la independencia sino por la soberanía, para no asustar a sus aliados populares y argumentan que esta soberanía empezaría un proceso descolonizador, algo así como una colonia que es menos colonia. Mientras que los otros plantean que en la independencia puede seguir habiendo masivas inversiones de capitales extranjeros, que debe ser en amistad y buen término con los EEUU y por supuesto pagando la deuda. El efecto de esta situación es que para estos grupos el debate sobre cómo lograr la independencia se limita a cuál debe ser el mecanismo procesal para lograrla, las opciones siempre siendo alguna modalidad de plebiscito o alguna modalidad de asamblea constitucional. Por lo menos el PIP puede decir que su alianza si sirvió para algo, después de todo el plebiscito se dio, eso es más de lo que puede decir el MINH de su alianza con el partido popular ya que todavía a estas alturas no hay indicio de que harán la asamblea de estatus.

Ambas alianzas han tenido un costo político, la alianza con los PNP’s le costó al PIP tener que legitimar la estadidad como opción descolonizadora, al MINH el costo fue mayor pues tuvieron que llamar a votar por candidatos del partido popular para ciertas alcaldías de manera explícita, lo que inevitablemente significó un apoyo implícito a la candidatura de Agapito. De hecho la candidata a la comisaría residente por el MUS saco mil votos más que el candidato a gobernador y Tato Rivera Santana recibió 12 mil votos más que Arturo Hernández. Lo más razonable es presumir que esos votos extras de Tato que no fueron para Arturo es que terminaron con Alejandro. De forma consciente o inconsciente han terminado siendo cómplices de las atrocidades del gobierno actual. El resultado del plebiscito fue bastante parecido a lo que el PIP esperaba, la votación de ELA colonial sí o no, ganó el no con 970,910 votos o un 54%. Con este resultado el PIP se ha jactado en foros internacionales que los puertorriqueños quieren descolonizarse, pero no dicen que el total de votos por la independencia fueron 74,895 o menos del 4% de los votos totales emitidos esa noche. En fin según nuestro análisis después de este plebiscito ni el fin de la colonia ni la independencia están más cerca ahora que en el 2012. Tanto es así que hasta el PIP ahora cree en su modalidad de asamblea de estatus.

IV. Nuestro punto de vista

Y ¿que creemos nosotros de todo este meollo? Pues sencillo que la calentura no está en la sabana. En la coyuntura actual es un ejercicio fútil o académico discutir el mecanismo procesal para lograr la independencia. Cuando en este país realmente quiera la independencia ocurrirán plebiscitos y asambleas de estatus, pero mientras seamos tan pocos los independentistas no tenemos nada que ganar en estos debates. No tenemos otra opción que no sea en convencer pacientemente a la gente en Puerto Rico. Para esto no hay atajos que valgan.

Como han renegado a la teoría de la lucha de clases como método científico para analizar la realidad social, no entienden que su propuesta de independencia no es viable sin una burguesía fuerte que tenga un proyecto de país claramente definido. Esto no va a ocurrir, la burguesía local no ha dado ningún indicio de que le interese tal proyecto, todo lo contrario actualmente está completamente disuelta dentro la burguesía americana. Actualmente el Banco Popular está entre los 30 bancos con más capital en los USA, los Fonalledas depende del capital gringo comercial como Sears y JC-Penny para hacerse más rico, estos señores no tienen nada que ganar con la independencia al contrario tienen mucho que perder. Para nosotros tanto la estadidad, como el ELA actual, como el ELA soberano, como la independencia pelele son distintas variantes del coloniaje. En los 4 casos las relaciones dominantes de la sociedad estarán marcadas por la masiva inversión de capitales extranjeros, principalmente gringos, en todos los casos la administración del gobierno estatal/colonial/soberano o nacional quedaría en manos de los representantes de la burguesía local siempre y cuando defiendan los intereses de los dueños del capital extranjero, y en todos los casos son el pueblo pobre y trabajador quien tendrá que bregar con la consecuencias nefastas del capitalismo, que no cambian por el estado jurídico del país. En otras palabras para nosotros la estadidad no es ni imposible, ni es la muerte de la nación puertorriqueña.

V. Nuestra Estrategia: de la huelga a la revolución

Y ¿qué rayos es lo que proponemos? Primero y quizás lo más importante es entender que no podemos separar la cuestión colonial de la crisis capitalista. Cuando decimos que no podemos separar la lucha de la independencia de la del socialismo no pretendemos tener una bola de cristal, no estamos diciendo que el día después de lograr la independencia ya va a existir una sociedad socialista. De hecho estamos seguros que el día después de lograr la independencia, en este país todavía seguirá existiendo el machismo, el individualismo y las relaciones sociales capitalistas no sólo seguirán presentes sino que seguirán siendo las relaciones sociales dominantes. Pero lo que sí estamos diciendo es que la lucha por la independencia la tienen que dar los sectores sociales que sufren día a día las consecuencias de que vivamos en una colonia capitalista. Donde hay opresión siempre hay resistencia. Es en los movimientos sociales, principalmente el movimiento sindical, el movimiento estudiantil y el movimiento comunitario/ambiental, y los menciono en el orden de importancia que tienen.

Para nosotros y nosotras, la prioridad en este momento histórico de los revolucionarios no puede ser caerle esporádicamente en solidaridad a las luchas que ya se dan si nosotros, sino por el contrario nuestros militantes tienen la responsabilidad de participar, fomentar, organizar y radicalizar todos los movimientos sociales de los cuales sean parte. De esta manera entendemos que el rol principal de los revolucionarios mientras sean estudiantes universitarios debe ser de participar del movimiento estudiantil. Usted va a ser estudiante universitario por unos pocos años en su vida, luego de que se gradué y se inserte en el campo laboral ya no tendrán la oportunidad de participar o por lo menos no de la misma manera. El movimiento estudiantil tienen un papel protagónico ganado por derecho propio, en el movimiento revolucionario puertorriqueño, en términos generales, pero más en particular un movimiento estudiantil lo más fuerte posible es indispensable en la conmoción social que se avecina en protesta por las medidas de austeridad. Y la estrategia es clara, tenemos que trabajar con miras a participar de una huelga que tenga características nacionales, si logramos de manera más o menos coordinadas, que se paralicen varios sectores estratégicos, como la luz, el agua, las escuelas públicas, la UPR, la AMA, y otras corporaciones públicas que se sumen, tendremos la posibilidad de obligar al gobierno a derogar la ley. Pero para nada quiero decir que sería fácil, por el contrario, los niveles de confrontación con el estado necesarios para salir victoriosos de este proceso requerirán niveles parecido, o mayores que los que vimos en las últimas 2 huelgas estudiantiles. Y por eso es importante que todo el mundo participe.

A diferencia de la lucha sindical, donde un obrero puede formar parte por varias décadas, el estudiante es completamente nuevo cada 5 o 6 años. Esto significa que el movimiento estudiantil es siempre novato, y requiere un esfuerzo monumental el traspasar las experiencias de un proceso a otro, y las estructuras organizativas nunca perduran varios años. En el proceso que se avecina, la mayoría de los estudiantes que participarán no estuvieron en las huelgas de 2010.

La táctica específica de cómo ir construyendo esa huelga será una historia distinta en cada recinto. En cada caso, se debe estar siempre analizando cual es el estado de los niveles de movilización, organización y conciencia del conjunto del movimiento. Esto es, estar constantemente preguntándonos: cuanta gente se está moviendo, cuanta gente se está reuniendo para activamente planificar y organizar las actividades y cuál es su entendimiento del asunto. Y buscar la manera de aumentar estos niveles paulatinamente como preparación de la eventual e inevitable huelga. Para mantener y aumentar los niveles de organización, los independentistas debemos hacer un llamado a que sigan existiendo los comités de lucha que se crearon el semestre pasado. Y de ahí, junto con decenas de estudiantes no organizados, construir la huelga.

Las huelgas en el capitalismo son las expresiones más contundentes de la indignación social, a su vez son las escuelas más importantes que se puedan dar a los sectores en lucha. Es en el calor de la lucha donde aun luchando por un reclamo reivindicativo se pueden ganar muchos adeptos para la revolución. Para que estos nuevos independentistas se mantengan luchando permanentemente por un tiempo razonable hace falta que garanticemos la mayor democracia en los procesos de la lucha, y la menor tolerancia a la homofobia y violencia de género.

Pero todo esto, aunque sea la prioridad número uno, no es suficiente para lograr la libertad de nuestro país. Los movimientos sociales, por sí solos, luchando por reivindicaciones sectoriales no van a dar el salto hacia la revolución socialista. Hace falta en este país una organización política que aglutine las diversas manifestaciones de resistencia al capitalismo, que logre darle dirección ideológica. Que empuje, la democratización del proceso, aumentos en la militancia y una conciencia de clase claramente definida. Ese es el tipo de organización que Puerto Rico necesita. Ese es el tipo de organización a la que aspira convertirse el MST.

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